Alfredo Meza

Cuando Leopoldo López salió a saludar a las decenas de partidarios que lo vitoreaban en las afueras de su casa en Caracas, su abogado, Juan Carlos Gutiérrez le tiraba del pantalón. El alto muro de la casa, de portón negro y con una cerca electrificada, disimulaba su gesto. Gutiérrez y los demás miembros del equipo defensor estaban haciendo un esfuerzo por contener las ganas que tenía el dirigente opositor de arengar a sus seguidores. “Aún no tenemos claro el alcance de la medida de casa por cárcel”, afirma. “Le hemos recomendado que tenga prudencia hasta que podamos revisar el expediente”.

López ha sido liberado por una decisión política del régimen de Nicolás Maduro. Pero hay una explicación legal que justifica la medida. La Sala Penal ha encontrado lo que Gutiérrez llama “vicios procedimentales” en la causa y ha ordenado que pase el resto de su condena en su casa. “Los vicios empezaron incluso cuando acusaron a Leopoldo. Todo este proceso es un sinsentido. Pero la Sala Penal ha preferido señalar los menos obvios para sacarlo de la prisión. Dicen que encontraron irregularidades en el envío del expediente a un tribunal de ejecución”, explica el abogado.

A López le han colocado un grillete electrónico que notifica a las autoridades de sus movimientos. No tiene limitaciones para hablar con la prensa, pero de momento no lo hará. Por esa razón el primer vicepresidente del Parlamento e integrante de su partido, Freddy Guevara, leyó su declaración en la que asegura que se mantiene firme en su oposición al régimen.

Los abogados saludan la excarcelación de su defendido, pero están claros que el gesto unilateral del gobierno no restituye las irregularidades que han denunciado durante los últimos 40 meses. “El régimen sólo está cambiando el lugar de detención. Se mantiene la vigencia de una sentencia írrita y la prisión política de 400 venezolanos”, finaliza Gutiérrez.


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