Con el servicio de “streaming” ¿necesitamos las salas de cine?

Con el servicio de “streaming” ¿necesitamos las salas de cine?

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Fausto Ponce

CIUDAD DE MÉXICO, (apro).- La abrumadora cantidad de opciones en internet y cable para ver series de TV y películas; las súper pantallas de Alta Definición, disponibles hasta en el súper, y el enorme gasto de ir al cine, si es que se quiere comer algo… hace necesaria la pregunta: ¿Necesitamos las salas de cine?

La respuesta es sí, pero la verdad es que no son tan necesarias como antes. Las necesitamos cuando llega algún Blockbuster, y sólo porque no la estrenan al mismo tiempo en alguna plataforma de internet. Pero de ahí en fuera, todo lo demás puede esperar, y así lo veremos en la comodidad de nuestro hogar, desde una pantalla de buena resolución –aunque hay a quien no le importa verlas en la pantalla de la compu o su celular–, y no nos costará mucho.

Dicen por ahí que la experiencia colectiva de ver una cinta en una sala cinematográfica es insuperable; es verdad, pero en nuestra casa podemos invitar a amigos, verla en familia o en pareja. Así que, de nueva cuenta, podemos prescindir de una experiencia colectiva, si partimos de que en una sociedad atomizada por los teléfonos celulares y las redes sociales, apartarse de la colectividad del mundo real puede ser algo sumamente deseable.

Hace unos días, Netflix estrenó lo que muchos consideran es su “blockbuster”: Se trata de la cinta Okja, dirigida por Bong Joon-Ho, con las actuaciones estelares de Tilda Swinton, Jake Gyllenhaal y Paul Dano. Una película que mezcla la comedia y el drama, mientras nos manda un mensaje sobre la industria de los elementos transgénicos y su ambición monetaria por encima del bienestar de la gente y los animales.

Lo anterior en cuanto a contenido original se refiere, pero, por ejemplo, iTunes tiene en su catálogo de estrenos la fabulosa cinta danesa Tierra de minas (o Bajo la arena) de Martin Zandvliet, que duró un par de semanas en cartelera, la cual cuenta la historia de un grupo de soldados alemanes que fueron detenidos como prisioneros de guerra por el ejército danés, una vez que terminó la segunda Guerra Mundial. Los susodichos fueron comisionados para limpiar las playas infestadas de minas que los mismos alemanes habían plantado.

Otro ejemplo: Amazon Prime cuenta con una cinta llamada The Adjustment Bureau (2011), basada en un texto de Philip K Dick, con Emily Blunt y Matt Damon, historia en donde un político y una bailarina deberán luchar contra un extraño complot que intenta separarlos.

Y lo anterior sólo por poner algunos ejemplos, sin mencionar lo que se puede encontrar en cable, en otras plataformas legales y otras tantas ilegales. Las opciones para ver en casa crecen y crecen, y aunque la gente sigue yendo al cine, poco a poco comienza a crearse un mundo que vive en la red, con Netflix creando contenidos originales que cada vez acapara a más y más público, y que para consumirse requiere del mínimo esfuerzo.

Quienes tiene alguna plataforma de streaming, seguro se han visto en la disyuntiva de salir al cine o quedarse en casa viendo una película de su elección, que cuenta con calificaciones y opiniones de otros usuarios y que tiene mayores probabilidades de satisfacer a la audiencia. El que esto escribe está convencido de que cada vez, la elección de ver el cine en casa gana terreno.

Es poco probable que dejemos de ir a una sala de cine, pero su popularidad irá en descenso. Bueno, incluso la cadena de salas Cinépolis tiene su propio servicio de streaming (Cinépolis Klic).

En este mundo de oferta y demanda, será interesante ver qué estrategia montarán los dueños de las salas cinematográficas para que sus espacios no pierdan atractivo alguno. Por ahora, es un hecho que el cine ya está en todos lados.


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