TERESA ABURTO

Tanto el Brexit como el terrorismo le han pasado factura al Reino Unido. El número de delitos de odio por motivo de raza o religión creció los meses posteriores al referéndum de salida de la UE y cada vez que se produce un atentado en suelo británico los crímenes racistas aumentan.

“Después de un ataque terrorista inmediatamente nos encontramos con un repunte en la cifra de este tipo de crímenes, pero dura sólo unos días y luego vuelve a su nivel normal. La tendencia no se mantiene en el tiempo”, explica Victor Olisa, Comisario Principal de la Policía Metropolitana de Londres con más de 30 años de experiencia como policía. Es una causa-efecto, explica “si ocurre algo en Israel prestamos más atención a la protección de la comunidad judía en los días posteriores”.

El comisario afirma que la creencia de que el terrorismo yihadista está disparando los niveles de islamofobia es errónea. “Después de los primeros atentados en suelo europeo, los titulares de prensa apuntaron hacia un crecimiento de la islamofobia. Sin embargo, si prestamos atención a las cifras, los crímenes contra musulmanes rondan entre un 8 y un 10% del total de los crímenes racistas”. La Policía Metropolitana se enfrenta a una media de 50 delitos considerados de odio al día, de ellos, entre 25 y 30 son racistas, dos o tres homófobos y sólo cinco de ellos están relacionados con la islamofobia.

El pasado abril en la localidad de Essex, en Reino Unido, un grupo de menores -algunos de tan sólo 15 y 16 años- golpearon hasta la muerte a un inmigrante polaco de 40 años. “El Brexit ha llevado la atención hacia los inmigrantes y algunas partes de la sociedad han reaccionado”, explica Olisa, “pero no creo vaya a haber una tendencia al alza en cuanto a crímenes de odio”, matiza. De hecho, el Comisario cree que podría producirse el efecto contrario: “La Policía no es la única que combate el odio, la sociedad también lo hace. La movilización de las diferentes comunidades, los grupos religiosos, las personas de diferentes nacionalidades… salen en masa a la calle después de cada ataque terrorista para decir: ‘no podéis hacer esto en mi nombre'”.

En el último ataque cometido en el Puente de Londres, Olisa reconoce que esperaban un repunte acusado de los delitos de odio. Y lo hubo, pero no de la manera que esperaba. “El terrorismo ha cambiado la relación de la sociedad con las minorías. Hace tres o cuatro años el discurso iba más encaminado a que la responsabilidad de parar el terrorismo era de los musulmanes. Creo que ese lenguaje está cambiando. Ahora ya no es la comunidad la que causa el problema. Creo que el nivel de aceptación e integración de la sociedad está cambiando también”.

La Policía Metropolitana puede tratar de controlar el entorno online de los crímenes de odio, como las redes sociales, pero ¿cómo controlan los discursos de determinados políticos que incitan al odio? “Como policías, lo que dicen los políticos afecta a nuestro trabajo, sus decisiones inciden en los ánimos de la gente y en su forma de vida”, dice Olisa, “a veces los discursos del odio de los políticos dan a las personas la confianza para comportarse de mala manera”.

El Comisario no suaviza el riesgo de atentado sobre Europa -con el foco puesto en la inminente celebración del Orgullo Gay de Madrid- y advierte de que “las masificaciones siempre son un objetivo terrorista, ahora más que nunca”.


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