Un “infierno”. Así describen los vecinos de la urbanización conocida como Casas de Bonares, en Mazagón (Huelva), lo que se encontraron a medianoche de ayer cuando abrieron las puertas de sus casas. Al otro lado, los pinos y los matorrales que forman la frontera natural del parque de Doñana ardían y las llamas alcanzaban varios metros de altura. Primero fue el intenso olor a humo, “a quemado”, luego una fina pero intensa lluvia de cenizas y luego el cielo se puso rojo, “como si fuera el infierno”, recuerda uno propietarios de las primeras casas de veraneo que se levantaron en Mazagón, en un enclave privilegiado, a pie de playa, y que anoche se transformó en escenario de pesadilla.

Los vecinos de esta urbanización de alrededor de medio centenar de casas, la mayoría de ellas con más de 70 años, escaparon como pudieron antes de que las llamas cruzaran la carretera que la cruza y que sirvió de cortafuegos. Algunos se refugiaron en la playa, pero la mayoría cogió el coche y emprendió la huida hacia Huelva sin volver la vista atrás para no ver lo que dejaban atrás.

El incendio, el peor que se recuerda en la zona, no ha provocado daños personales, pero sí destrozos materiales de importancia, por no hablar de los daños medioambientales, mucho mayores. Dos viviendas de las Casas de Bonares fueron alcanzadas por la voracidad de las llamas y una de ellas, la de Macarena y Ángel, ha quedado completamente destruida. Ellos huyeron a tiempo, pero una rama o una brasa -no lo saben con certeza- aterrizó en el techo de tejas y madera, que ardió rápidamente y que se ha desplomado sobre la casa. Esta mañana, sin poder contener las lágrimas, trataban de rescatar lo que pudiera salvarse. Ropa, fotografías, documentos… que recogían en cajas de plástico de entre las ruinas.

Además, los destrozos son numerosos en el Parador de Mazagón, que fue evacuado junto al centro militar de El Arenosillo y los dos cámpings de la zona, el Cámping Mazagón y el Cámping Doñana. En total, se calcula que alrededor de 2.000 personas fueron evacuadas.

También del Hotel Mazagón, justo al lado del cámping del mismo nombre y un poco más arriba de las Casas de Bonares. Entre los huéspedes se vivieron anoche escenas de auténtico pánico y la mayoría de ellos abandonó las instalaciones antes de que se diese la orden en medio de un total desconcierto.

Las llamas, de hecho, se han quedado a apenas cinco metros de la entrada principal del establecimiento, un cuatro estrellas en el que cientos de turistas pasaban unos días de playa. Esta mañana, en el pinar cercano aún humeaban los rescoldos del incendio y el humo y el olor a quemado lo impregnaban todo.

Guadalupe, su marido y su hijo pequeño no se lo pensaron cuando las llamas tiñeron de rojo el cielo sobre el hotel en el que iban a disfrutar de una semana de descanso y al que habían llegado desde Badajoz ese mismo día. Cogieron el coche, como tantos otros, y se metieron en la larga fila de automóviles que recorrió anoche Mazagón en dirección a la carretera que comunica el núcleo costero con la capital onubense. Un éxodo que esta mañana seguía. Mazagón es en estos momentos el lugar de donde todos quieren salir.

La playa se convirtió anoche en el refugio de muchos de los vecinos y turistas en Mazagón. En sus coches aparcados junto a la arena o directamente junto a la orilla o dentro del agua, cientos de personas pasaron la noche en vela mientras eran espectadores del desastre ambiental provocado por un fuego que aún no ha podido ser controlado y contra el que se lucha denodadamente.

Difícilmente van a poder olvidar la noche de angustia y el fuego que les rodeaba, un incendio que se inició en torno a las 21.30 horas en la zona conocida como La Peñuela, en la vecina localidad de Moguer. Desde Mazagón se veía la columna de humo a esa hora, pero nadie pensaba que en unas horas estaría a las puertas de sus casas.

El fuerte viento, con rachas de hasta 60 kilómetros por hora y con cambios de dirección continuos, y el intenso calor formaron un cóctel explosivo, ayudado por el combustible proporcionado por los ricos pinares del entorno. Las llamas volaban, literalmente. Hasta el punto de que llegaron al límite mismo de Doñana, donde a esta hora se concentran los esfuerzos de los bomberos de forma muy especial, como ha explicado el consejero de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, José Fiscal.

En estos momentos son ya 19 los medios aéreos que trabajan en la zona, un dispositivo que “se podrán aumentar en función de como sea la evolución, pero por el momento, parece que es suficiente”, ha señalado. A ello se suman por tierra los más de 70 bomberos forestales, que se están aumentando progresivamente, y se espera que a media mañana “sean muchos más”.

Fiscal ha confiado en que “si todo va bien, el trabajo de los medios aéreos hará que las perspectivas del fuego sean mucho mejores de lo que fueron al inicio porque no hubo posibilidad de más que un par de descargas por parte de éstos”.

“No se descarta el factor humano”

La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, ha visitado a primera hora de la mañana el Puesto de Mando Avanzado establecido en una zona próxima al incendio y ha declarado tras reunirse con los técnicos que “no se descarta” que tras el mismo esté “el factor humano”.

“Todos vamos a llegar al final para saber el por qué de un incendio de tal magnitud, en una zona tan sensible como el entorno del Espacio Natural de Doñana y con tantas familias; vamos a llegar hasta el final para conocer causas y depurar responsabilidades”, ha incidido la presidenta, quien ha apuntado que “en estos momentos estamos viendo con esperanza el que a lo largo del día los datos puedan ser positivos”.

Ha destacado que “no hay riesgo para la población civil”, algo que a su juicio es lo más importante, y ha señalado, con respecto al incendio, que hay que ser “muy prudentes”, pues aunque los efectivos están “tratando de controlar el avance del fuego” hay dos elementos que dificultan la tarea: “las altas temperaturas y el viento cambiante”.

La presidenta de la Junta ha resaltado la “coordinación total” entre todas las administraciones y efectivos que están trabajando en el incendio que ha permitido que “todo se esté realizando de manera ejemplar”.


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