Arroz a la cubana, origen y peculiaridades

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MIGDALIS PÉREZ

El arroz a la cubana se conoce más en el mundo que en la isla caribeña, o al menos bajo esa definición. Detalles curiosos sobre el origen de este delicioso plato.

La primera vez que escuché hablar del arroz a la cubana fue en un restaurante de Barcelona (España), un hecho bastante curioso si se tiene en cuenta que soy de Cuba y allí jamás oí a nadie mencionar el nombre de ese plato, así, como tal.

Nostálgica de mi tierra y con bastante curiosidad por ver de qué se trataba, opté por esa opción del menú sin pensarlo dos veces. Para mi sorpresa, se trataba —ni más ni menos— que de arroz blanco acompañado de huevo y plátano maduro fritos con salsa de tomate encima.

Inmediatamente que vi aquel plato, recordé que este era uno de mis favoritos durante mi infancia, cuando mi madre no hallaba qué hacer para lidiar con mis “majaderías” a la hora de comer. Sólo que —al menos en mi pueblo natal— dicho platillo ni llevaba puré de tomate ni era conocido como arroz a la cubana. Es más, para ser exacta (y con perdón de la palabra), lo llamaban comida de putas.

Cuando empecé a preguntar por el origen de todas las cosas, también quise saber por qué este platillo respondía a ese peculiar nombre. “Se llama así porque es muy fácil y rápido de preparar, y, como ‘esas señoras’ siempre andan apuradas, pues es lo que cocinan casi siempre”, me explicó mi madre, no sin sentir turbación por mi pregunta y, más aún, por tener que darme esa clase de respuesta.

De modo que, cuando me enfrenté al arroz a la cubana, “a la catalana”, lo que realmente vi fue aquel plato de mi infancia, el mismo que sigo prefiriendo hoy por ser delicioso y —¡cómo no!— muy fácil y rápido de elaborar.

Origen del arroz a la cubana

Lo que aprendí después, sin embargo, es que hay una cierta polémica en torno al origen del arroz a la cubana. Mientras algunos estudiosos del tema aseguran que es originario de mi país, otros sostienen que procede de Islas Canarias, en la propia España. Dicen también que la receta cubana no lleva salsa de tomate y que la española, sí.

En cuanto al resto de los ingredientes, algunos chefs refieren que el plátano a freír debe ser el que se conoce como platanito fruta o marteño, en Cuba; como “seda”, en Perú y como guineo, en Puerto Rico y República Dominicana. Aunque debo aclarar que, por lo menos en mi tierra, los platanitos fruta no son los que normalmente se fríen, sino los plátanos “machos” maduros.

El arroz, por su parte, no tiene nada de especial; se trata de un arroz blanco desgranado, servido en forma de molde (o como uno quiera). Y el huevo, frito del modo deseado: con la yema blanda o dura, según el gusto del comensal.

Ya que el arroz a la cubana se sirve en casi todas partes del orbe, me atrevo a recomendarlo completamente. No es “nada del otro mundo”, pero sí un plato sencillo en el que lo salado y lo dulce ofrecen su mejor contraste. Claro, si se va a Cuba, pida arroz blanco con huevos y plátano maduro fritos y ya, Lo de arroz a la cubana no creo que lo tengan claro todavía. Y lo de comida para putas, mejor ni repetirlo.


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