Álvaro P. Ruiz de Elvira

En los últimos meses os hemos hablado en El País de Batman (con su 75 aniversario) y de uno de los estrenos más esperados de la nueva temporada seriéfila, Gotham, la serie que explica los orígenes de todo lo que rodea a Batman, sin Batman. En España, con solo 24 horas de diferencia respecto a EE UU,la emite Canal +. Hemos querido esperar a ver el segundo capítulo para analizar por dónde van los tiros. Y de momento, la serie apunta maneras (sin pasarse).

Gotham comienza con el recién llegado detective Jim Gordon (Ben McKenzie), tras su paso por el Ejército, a la ciudad. Un tipo honesto, muy profesional, uno de los buenos. Y llega a un lugar corrupto (la policía y la ciudad entera) que se está viniendo abajo. Su primer caso, el asesinato del matrimonio Wayne delante de su hijo Bruce (sí, el futuro Batman), le lleva a descubrir que en esa ciudad nada es fácil y poco se hace de forma legal, incluyendo el trabajo de sus compañeros. Mafia, delincuentes que dominan barrios, matones, un alcalde turbio y un compañero de trabajo, el detective Harvey Bullock (un clásico de los cómics, interpretado por Donal Logue), que aunque es un buen policía, no le importa saltarse más de una regla para lograr su objetivo.

En los dos primeros capítulos hemos visto ya múltiples personajes, referencias y detalles de los cómics de Batman: desde la presentación de iconos como el Pingüino, Catwoman, Don Falcone e incluso breves apariciones de Enigma y Poison Ivy antes de convertirse en lo que son en el cómic hasta detalles que rozan el cameo como el nombre de la calle Grundy (Solomon Grundy es un villano de toda la vida en DC que se ha enfrentado a Batman y Superman), el gran reloj del piso de Barbara, la referencia a la familia mafiosa Maroni o el logo de la compañía Trident International Shipping que recuerda sin duda alguna a Aquaman. Incluso la imagen de Bruce Wayne gritando junto a sus padres recién tiroteados recuerda a la figura de un murciélagoola mansión de los Wayne es la que aparecía en Batman Forever… Una duda que surge es si todo esto que los seguidores de los cómics y las películas de Batman estamos pendientes interesa también a los espectadores que empiezan de cero.

La serie necesita una personalidad más definida. Visualmente de momento se queda a medio camino entre las películas de Burton y las de Nolan. Podría ser más oscura y más bruta, pero teniendo en cuenta que en EE UU se emite en el prime time más tempranero, cuando todavía hay mucho público jóven al otro lado de la pantalla y es la hora de la cena, no está mal (bravo por la escena en la que un matón sufre las consecuencias de un arañazo de Selina, futura Catwoman). La ciudad podría ser Nueva York (los exteriores están rodados allí) en cualquier época, desde los años 30 hasta la actualidad. Y tiene escenarios muy de cómic, como la comisaría central de policía.

P18vsbqp1l1r2l19af1sr7qq49ceDe momento lo mejor es el personaje de Oswald Cobblepot, el Pingüino (excelente Robin Lord Taylor), principal villano de esta temporada posiblemente aunque se hayan presentado a otros o citado, como es el caso de Dollmaker (uno de los villanos segundones que DC quiere potenciar en los cómics). Lo que hemos visto hasta ahora del Pingüino está bien construido y presentado. Del resto de personajes, hay un poco de todo. De momento Jim Gordon se queda demasiado soso y plano (suponemos que evolucionará). Fish Mooney (Jada Pinket Smith) chirría en el primer episodio pero en el segundo mejora mucho (gran escena frente a Don Falcone). Prometen Catwoman y Bruce Wayne (ya se le ven detalles como su enfrentamiento al miedo y al dolor).

Y la que parece será la gran broma de la temporada: ¿Dónde está el Joker? El productor y guionista Bruno Heller ha asegurado que tardaremos en verlo, y que el personaje evolucionará poco a poco. De momento, en dos capítulos ya hemos tenido varios amagos: primero con el triste comediante del primer episodio que está en el club de Fish Mooney (en La broma asesina, Alan Moore reinventaba el origen del villano como un cómico de club). Segundo, una mancha de sangre en una hoja que toma la forma de la sonrisa carmesí del personaje con dos ojos. Tercero, en el cartel de la serie que muestra en su fondo la figura de un joker de cartas en el anuncio de un casino. Y cuarto con el coprotagonista, el detective Bullock, y una broma que le dicen en la comisaría en el segundo capítulo. Incluso las bailarinas que se ven en un momento en el local de Mooney recuerdan a la compañera del bromista, Harley Quinno alguna pintada en las calles que dice “Smile” (Sonríe).Todo de momento sutil y sin prisas. Y lo que queda.

La ciudad cobra vida y se ve más del origen de Batman de lo que esperábamos. La serie es entretenida pese a momentos demasiado facilones o elipsis forzadas (como en el segundo episodio desde que Gordon descubre a dónde llevan los niños y de pronto ya está allí salvando el día).Gothamfunciona después de solo dos episodios.Pero tiene que llegar a ser algo más.


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