por: Arql. Lizardo Tavera Vega

Julio c. Tello consideró que antiguamente el valle de Lima estaba dividido en 4 grandes territorios o “markas” que corresponderían a igual número de curacazgos y moradas de dioses principales. Estos eran: Huatica Marka, Walla Marka, Mango Marka y Xika Marka. Dice Tello de Walla Marka que sus límites estaban marcados por los canales de Huatica y Surco, este último tan grande y caudaloso que ha sido llamado río. En tiempos antiguos, como hoy día, eran las mejores y más preciadas tierras del valle de Lima y sobre su horizontal paisaje se erguían majestuosos edificios, a los que llamamos hoy en día como Pan de Azúcar (Huallamarca), Lima Tambo, Santa Cruz, Huaca San Isidro, Huacas del Country Club, Huaca Pucllana (antes llamada Juliana), Barboncillo, entre otras.

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La pirámide de Huallamarca, reconstruida por Arturo Jiménez Borja, luce como una estructura de plataformas rectangulares con rampa central. No corresponde a su forma original.

Huallamarca o Pan de Azúcar

Entre las avenidas Nicolás de Rivera y el Rosario en el distrito de San Isidro (Lima – Perú), está el sitio arqueológico de Huallamarca (que es el motivo de este artículo) que impresiona al visitante desde la entrada, con su gran rampa y perfectas plataformas.

En 1942, Julio C. Tello, padre de la arqueología peruana, organiza excavaciones en terrenos de la entonces hacienda Pan de Azúcar, en un montículo que por extensión era llamado homónimamente y que posteriormente fue rebautizado por el propio Tello como Huallamarca.

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Ubicación de la pirámide de Huallamarca.

Gracias al interés y tesón de Arturo Jiménez Borja, principal promotor de los sitios arqueológicos de Lima durante la segunda mitad del siglo XX, y con el apoyo del alcalde del distrito de San Isidro de ese momento, Huallamarca es salvada de la destrucción total, pues el proceso urbanizador de esa parte del distrito la amenazaba y la consideraba un estorbo. Es así que Jiménez Borja ejecuta una revolucionaria política cultural en su momento: la “puesta en valor”. Ésta consiste en darle a un monumento del pasado un lugar en nuestra sociedad contemporánea.

Promovió su estudio científico excavando en 1958 un cementerio ubicado en la cima de la pirámide del que extrajo 48 fardos funerarios. Dotó al sitio de un museo propio (“museo de sitio”) y lo reconstruyó.

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A la izquierda, foto aerea de Huallamarca en la década de los años 50’s antes de su reconstrucción. A la derecha vista actual de este sitio. Nótese las diferencias.

En aquel entonces era común reconstruir sitios arqueológicos, tal como se hacían en Europa y México, pues, se pensaba, que devolviéndole su aspecto original se le apreciaría y entendería mejor. Los nuevos estudios y convenciones de la UNESCO han superado esta etapa. La impresionante rampa y perfectas plataformas que luce Huallamarca no representan al aspecto que tuvo originalmente, pero sí a un intento más triunfador que fallido: poner en valor y salvar a un monumento de nuestro pasado que nos habla y enorgullece hoy día.

Arquitectura

Los inicios de Huallamarca se remontan hasta hace mas de dos mil años, entre el 100 a.C. al 250 d.C.) cuando era el principal centro político y religioso de esta zona del valle de Lima. Cronológicamente pertenece a los inicios del Período Intermedio Temprano, dentro de la llamada tradición de cerámica blanco sobre rojo, tradición alfarera que en gran parte del Perú reemplazó a la tradición Chavín.

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Muro enlucido con barro y pintado de color amarillo.

Como ya se mencionó líneas arriba, el aspecto que presenta en la actualidad, tres plataformas de planta rectangular y rampa central de la cima al piso, no es el que tuvo originalmente. La reconstrucción moderna por parte de A. Jiménez Borja no ha respetado en nada la forma de la estructura original de Huallamarca.

Sin embargo, A. Jiménez Borja no logró completar la reconstrucción de este sitio arqueológico, dejando el Sector Este libre, lo que ha permitido, en décadas recientes a realizar investigaciones arqueológicas en esa parte y descubrir parte de la arquitectura original.

Huallamarca fue una irámide escalonada con los muros de sus plataformas, de marcada pendiente, construidos con pequeños adobes modelados a mano con forma de grano de maíz. Sus muros enlucidos con una gruesa capa de barro fueron pintados de amarillo.

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Las plataformas originales del sitio están construidas con pequeños adobes con forma de granos de maíz moldeados a mano.

Cronología

Luego de algo más de trescientos años, Huallamarca decae en importancia, opacado por otra pirámide en naciente auge: Huaca Pucllana. Finalmente es abandonada como edificio público para convertirse en cementerio, desde fines de la cultura Lima (650 d.C.), pasando por el Horizonte Medio, el Intermedio Tardío hasta el Horizonte Tardío (Época Inca).

Los Lima enterraban a sus difuntos en posición extendida (echados) con los brazos a los costados amarrados a una camilla de cañas y envueltos en telas de algodón con múltiples ofrendas a la altura de la cabeza consistente, generalmente, en alimentos y ollas de cerámica de los estilos Lima y Nievería.

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Fardos funerarios hallados aquí y en exposición en el Museo de Sitio.

Durante los años siguientes, siglo VIII, pasada la cultura Lima un gran cambio se produce, Huallamarca sigue siendo usada como cementerio pero ahora los entierros son fardos funerarios con falsa cabezas, algunas de las cuales lucían pelucas. Los fardos funerarios son grandes bultos formados por muchas piezas textiles que envuelven a una persona o en algunos casos a dos, un adulto y un niño en posición sentados. Para darle forma de bulto fue común usar algodón como relleno de los fardos.

Acompañaban al entierro ofrendas consistentes de instrumentos musicales, herramientas de labranza y útiles para hilar y tejer que nos hablan de las profesiones de más valor en esa época.

Estos fardos funerarios fueron depositados, individualmente o en grupos en tumbas de planta circular (tronco-cónica) con las paredes reforzadas con paramentos de caña o madera y techos de caña y barro.

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Instrumentos musicales que acompañaron a los fardos funerarios como ofrenda en exposición en el museo de sitio.

Los siglos posteriores, durante el Intermedio Tardío (900 a 1450 d.C.) están marcados por entierros de fardos más pequeños y sin falsa cabeza para finalmente dar paso a los Incas (siglo XV – Horizonte Tardío) quienes construyeron al pie de esta Huaca una aldea.

Colofón

Huallamarca recibe hoy al visitante con su impresionante pirámide, museo de sitio, un espacio de vibrante actividad cultural y centro de encuentro corporativo.

Bibliografía

Museo de Arqueología y Antropología UNMSM.
1999 Cuadernos de Investigación del Archivo Tello n° 1. Editado por Museo de Arqueología y Antropología UNMSM.
Camilo Dolorier
2007 Historia Prehispánica de Huallamarca. Boletín del Museo de Arqueología y Antropología año 9, n° 1.
Daniel Guerrero.
2004 Cronología Cerámica y Patrones Funerarios del Valle del Rímac: Una Aproximación a los Períodos Tardíos. En Puruchuco y la Sociedad Lima, Un Homenaje a Arturo Jiménez Borja.
Textos, fotos y dibujos: Lizardo Tavera

Fuente: http://www.arqueologiadelperu.com.ar/huallamarca.htm

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