El escritor alemán Hermann Hesse tenía claro desde los trece años que “sería poeta o no sería absolutamente nada”. Pero a esa certeza se unió la “penosa circunstancia” de que “todas las profesiones del mundo” tenían su vía de acceso, sus condiciones, una escuela, unas clases de iniciación para el principiante. ¡Sólo el poeta no contaba con nada de eso!” Así que con la evidencia de que “el interés por la poesía o el propio talento poético resultaba sospechoso”, tomó la decisión de convertirse en poeta “tanto si era sencillo como difícil, ridículo o respetable”, pero esa determinación lo hizo fracasar en todas las tentativas escolares que emprendió durante la adolescencia, la mayoría de las cuales terminaron “en oprobio y escándalo, o en huida y expulsión”, e incluso le fue practicado un exorcismo a los catorce años, al que siguió un intento de suicidio por el que acabó internado en un hospital siquiátrico.

CAMINO DE POETA

Hermann Karl Hesse nació el 2 de julio de 1877 en Calw, Würtenberg, Imperio Alemán. Su abuelo materno era un prestigioso especialista en dialectos de India y había sido pionero de las misiones evangélicas en ese país. A partir de 1890 estudió en la escuela de humanidades de Göppingen, e ingresó un año después al seminario teológico del convento de 
Maulbroon, de donde huiría a los siete meses para seguir su vocación de poeta.

Fue aprendiz de mecánico y trabajó como librero y vendedor de antigüedades antes del éxito de la novela Peter Camenzind (1904). Contrajo matrimonio con Maria Bernovilli, y se instaló en una casa de campo junto al lago Constanza, en Suiza, ahí escribió Bajo la rueda (1906) y el libro de poemas En camino (1911). En 1915 sufrió una profunda depresión nerviosa que logró superar “gracias al tratamiento sicoanalítico de un discípulo de C. G. Jung”, y a raíz de esas sesiones escribió Demian (1919), publicado con el seudónimo de Emil Sinclair.

Fundó la revista Vivos voco, pero durante la redacción de Sidharta, un poema hindú (1922) padeció una “crisis de improductividad” que lo llevó a iniciar un periodo de sicoanálisis con el propio Jung. Se casó con Ruth Wenger en 1924 y entre otros libros publicó El lobo estepario (1927) y Narciso y Goldmundo (1930). Con motivo del 50 aniversario de su nacimiento apareció una biografía sobre su vida firmada por Hugo Ball —fundador del cabaret 
Voltaire y una de las figuras más destacadas del dadaísmo—, y un año después, en compañía de su tercera esposa, la historiadora de arte Ninon Dolbin, se mudó a la casa de Collina d’Oro en Montagnola, en donde escribiría El juego de los abalorios (1943), novela en dos volúmenes considerada su obra maestra.

LAS TAREAS LITERARIAS

Durante la Segunda Guerra Mundial los nazis declararon a Hesse “traidor a la patria”, pese a que era ciudadano suizo desde 1923, y se prohibió la reimpresión de sus obras. Sin embargo, el literato solitario que había colgado un cartel en la puerta de su casa en el que podía leerse: “Visitas, no, por favor”, y debajo del cual un amigo y colega escribió un día, como cuenta el ensayista Luis Racionero, “Bueno, otra vez será. Saludos, Thomas Mann”, fue premiado con el Nobel de Literatura en 1946, así que sus libros volvieron a ser permitidos y publicados en Alemania.

Falleció el 9 de agosto de 1962 en la aldea de Montagnola en donde había pasado la segunda mitad de su vida, ocupado en las tareas literarias que le permitieron producir una obra en cuarenta volúmenes de novelas, narraciones, ensayos y poemas —que a la fecha han vendido más de treinta millones de ejemplares—, además de escribir alrededor de tres mil reseñas de libros y atender una abundante correspondencia mientras pintaba y cuidaba de su jardín.

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