A estas alturas, no parece arriesgado tachar esta nueva cinta del británico John Madden -ya firmante de otros productos de prestigio con fecha de caducidad como Shakespeare enamorado (1998), La deuda (2010) o El exótico Hotel Marigold (2011)- de fracaso: su protagonista, Jessica Chastain, no consiguió ser siquiera nominada al Oscar a la mejor actriz por su papel, empeño casi exclusivo de El caso Sloane desde el minuto uno. No solo eso, la cinta tampoco obtuvo réditos académicos en ninguna otra categoría de los premios citados, u otros similares. Quizás, porque, como veremos, se trata de un caso evidente de falsa buena película; de ficción que, bajo los códigos tasados de realización que la amparan, termina por expresar muy poco de manera convincente; y quizá porque su producción es hasta cierto punto independiente, como testimonian unos créditos pintorescos labrados a golpe de talonario, por lo que tenía complicado el reconocimiento por parte del Hollywood estándar.

La condición espuria, híbrida, contrahecha, de El caso Sloane, ofrece aun así elementos de cierto interés, sobre todo en lo que se refiere precisamente al personaje encarnado, muy bien, por Chastain: Elizabeth Sloane, profesional maníaca que trata de conseguir por todos los medios al frente de un determinado grupo de presión la aprobación en Washington de una ley que limite a la ciudadanía estadounidense el acceso a armas de fuego. Elizabeth se enfrentará, a la hora de conseguir el apoyo de senadores que voten a favor de la norma, a un poderoso lobby conservador, contra cuya influencia luchará recurriendo a medios de dudosa ética y hasta peligrosos para sus colaboradores más cercanos.

A pesar de que se echa en falta más trabajo con el personaje, la descripción de Elizabeth, que hasta hace poco habría sido en este tipo de películas un hombre, resulta magnífica: con todas las pegas éticas que se le quieran poner, es como es sin que se recurra a traumas emocionales de ningún tipo que hayan de justificarla de cara a un espectador moralista. Como Maya, la analista de la CIA de La noche más oscura (2012), asimismo interpretada por Chastain, Elizabeth es un monstruo al servicio de un determinado sistema; una criatura atrapada en su programación y, al mismo tiempo, más coherente en sus actitudes predatorias que quienes la rodean, amigos y amigas de creerse mejores de lo que son a pesar de dedicarse a las mismas actividades que ella.

Pero ni este aspecto, ni la descripción minuciosa del lobismo, bastan para legitimar El caso Sloane. John Madden, muy dependiente de la fotografía de Sebastian Blenkov y el montaje de Alexander Berner, no logra salvar dos obstáculos insalvables del guión escrito por un debutante, Jonathan Perera. Por una parte, la incapacidad de sus discursos para tomarse en serio a sí mismos, su tendencia a violentar una y otra vez la lógica argumental por la vía de una mirada no cínica, sino más bien incoherente, sobre el panorama político y económico que se describe. Y, por otra parte, el avance de la narración a base de golpes de efecto cada vez más absurdos, hasta llegar a uno final que sería poco creíble hasta en una entrega de la serie Mission: Impossible.

Como Sin límites (2011), El ladrón de palabras (2012), Ojalá estuviera aquí (2014), El juez (2014) o El jugador (2014), El caso Sloane es buena muestra de la degradación de los registros de lo dramático en el cine de masas norteamericano de hoy, infectado por el virus del cine espectáculo. En sus últimos planos, la película trata de decirnos con desesperación algo significativo sobre sí misma y Elizabeth, pero lo único en lo que podemos pensar es en una segunda parte en la que la monstruosa entidad de labios tinte carmesí y tacones de aguja le dispute a Hannibal Lecter las yugulares de las criaturas de despacho que, con motivo de otra pugna entre lobbies, vayan asomándose a la pantalla.


El caso Sloane
  • Género: Thriller
  • Fecha de estreno:
  • Director: John Madden
  • Actores: Jessica Chastain (Elizabeth Sloane), Michael Stuhlbarg (Pat Connors), Gugu Mbatha-Raw (Esme Manucharian), Mark Strong (Rodolfo Schmidt), John Lithgow (Congresista Ron M. Sperling), Douglas Smith (Alex), Jake Lacy (Forde)
  • Nacionalidad y año de producción: EE.UU., Francia, 2016
  • Calificación: No recomendada menores de 12 años

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