RODRIGO RODRICH

Este plato selvático tiene su origen en Moyobamba y lleva el nombre de juane, en homenaje a San Juan Bautista, es muy popular ofrecerlo durante las fiestas del santo,  que se celebra a finales de junio, en toda la selva del Perú.

La historia del juane empieza con la expedición de inmigrantes de la costa y sierra, que llegan a Moyobamba, con fines de obtener terrenos productivos en la selva, de esa manera llevan con ellos sus costumbres culinarias.

Los lugareños acostumbraban alimentarse de animales y aves salvajes propias de la selva, uno de sus platos característicos era el “Rumuapi” que era una especie de guiso de consistencia espesa, aderezada y con carne, los inmigrantes costeños introdujeron el tamal, pero en este caso lo sazonaron y de esta manera se integra la yuca cruda condimentada y el huira bijao y de esta fusión se origina el famoso juane.

Existen algunas variedades de juanes como “arroz juane”  cuyos ingredientes son arroz y gallina, “avispa juane” con carne molida, “nina juane” con pollo y huevo, “chuchulli juane”, tiene arroz y menudencia de gallina y “uchu juane” con pescado, huevo y ají, otro estilo de este potaje, es el “Sara juane” que contiene maní, maíz y carne de cuy.

El juane con su forma abultada y recubierto por hojas verdes de platanillo o bijao, es un sabroso guiso de gallina con manteca, ajo, cebolla, comino y pimienta que es un  imprescindible de la  cocina selvática.


El platillo típico que alimenta la fiesta de San Juan, la celebración más importante de la selva, se encuentra en Iquitos cada dos o tres cuadras

El juane es la versión moderna de un viejo hábito: los pobladores amazónicos llevan sus alimentos envueltos en hojas cuando se internan en la selva. Pero fue la costumbre de salir al campo durante el día de San Juan, cuya fecha principal es el 24 de junio, la que creó el vínculo de este plato con la fiesta. De allí su nombre.
El tiempo se encargó de moldearlo a lo que hoy conocemos. Se cree que en un principio fueron solo trozos de yuca con carne de animales del monte, pero luego se introdujeron el arroz y los ingredientes. Uno de ellos es indispensable hoy en día: las aceitunas. Y eso que estas no se producen en la Amazonía.

Por lo tanto, si usted pasa por la selva durante la fiesta de San Juan tendrá que comer un juane. En Iquitos, la capital de Loreto, la tradición está muy arraigada. Cada dos o tres cuadras encontrará una señora sentada al pie de su casa con una mesa llena de provocativos juanes, y lo justo es ceder a la tentación. ¿A quién no le gusta el arroz? ¿A quién no le gusta el pollo, la gallina o el cerdo?

“Todos los días me salen ricos”, cuenta la risueña Blanca Cornejo, sentada afuera de su restaurante Blanquita (Av. Bolognesi 1181, Iquitos). Su local es el huarique más conocido de la ciudad y ella es una experta en preparar este delicioso atamalado de arroz en forma de pelota que esconde en su interior una presa de gallina, pollo o cerdo y que se cocina envuelto en una hoja de bijao, similar a la hoja de un tamal. Es esta la que le otorga al juane ese aroma tan característico y ese exótico gusto a hoja que funciona tan bien con la textura del arroz, que a su vez toma el sabor de la presa que protege. Sabores que, acompañados de una salsa de cebolla y ají de cocona, harán inolvidable la celebración de San Juan.

Eso sí, procure que su primer juane sea el mejor. “Es como el primer beso, el primer amor. No se olvida nunca y siempre buscarás uno igual”, asegura don Pocho Chu Wong. Él nació entre las mesas del restaurante que su padre abrió hace 64 años, y que él volvió a fundar en 1990 bajo el nombre de Ivalú (Av. Sargento. Lorez 215, Iquitos).

Lo suyo es una juguería donde ofrece variedad de bocaditos, entre ellos otros de los mejores juanes de la ciudad que conservan la receta original.

Blanquita, don Pocho y todas las familias amazónicas protegen esa tradición. Durante las fiestas se ofrece el típico juane de gallina, así como el relleno de pollo o de cerdo; el juane de yuca relleno de paiche ; y también el ninajuane, que es un atamalado de carnes sin arroz.
Atrévase a probarlo con un trozo de cecina, chorizo local, patacones o plátanos maduros fritos y quedará fascinado. Y si le gustó, lleve algunos a casa. Recuerde que el juane es un plato para llevar, que se come mejor frío y cuyo sabor tiene la bondad de transportarlo a la selva de un solo bocado.

EL JUANE ,SU ORIGEN EN MOYOBAMBA COMO PLATO TIPICO ESPECIAL Y POPULAR EN LAS FIESTAS DE SAN JUAN EN TODA LA REGIÓN DELA SELVA PERUANA.

En primer lugar tenemos que hablar de nuestra legendaria ciudad de Moyobamba, la antigua metrópoli de Maynas que en justicia es reconocida como LA CUNA DE CULTURA Y LA CIVILIZACIÓN de nuestro oriente peruano, la ciudad de tradición gloriosa por mil conceptos porque de ella salieron los gallardos dominadores de la selva que con tenacidad, audacia y arrojo rutilando el machete en el hercúleo brazo fueron arrancando sus riquezas y formando ciudades y pueblos a los que llevaron la cultura, las costumbres en general y el sentimiento nacionalista junto con la cruz del Divino Salvador, obra inmensa de los moyobambinos porque luego había que constituirse base inconmensurable de peruanidad gloriosa, porque además del nacimiento de pueblos progresistas, Moyobamba ha sido progenitora de héroes que dieron honra a la patria como Emilio San Martín, Pedro Canga, Elías Soplin Vargas y muchos otros.

Como una lógica consecuencia de la fundación española de la ciudad de Moyobamba nace el deseo de la exploración de estas vastas e importantes tierras con incalculables riquezas, entonces llegan a esta ciudad capital sede de la comandancia general de Maynas numerosos inmigrantes como aventureros tanto de la Costa como de la Sierra, se posesionan de terrenos productivos y comparte su vida diaria con los habitantes descendientes de los bravos Muyupampas, se adaptana las costumbres propias del lugar en la alimentación, modo de vida, produciéndose entonces una combinación con lo positivo que trajeron los inmigrantes, luego se produce una mejora importante en la vida social.

En cuanto se refiere a la alimentación, como los habitantes de Moyobamba estaban dedicados todos al cultivo de la tierra, a la caza y a la pesca, la comida estaba preparada a base de vegetales y carne, pues era muy importante la abundancia y variedad de animales y aves salvajes: por ejemplo, un plato propio del lugar de origen nativa es el “RUMUAPI” (Rumi-Yacu) (Api-molida una especie de mazamorra) debidamente aderezada y con carne.

Los inmigrantes costeños y serranos al venir a estos nuevos lugares también traen consigo su modo de preparar sus comidas y enseñan a los lugareños, así por ejemplo cómo elaborar con maíz molido el histórico tamal, sazonado con los condimentos existentes hervidos en porciones envueltos en hijas de plátano o choclo; de esta fusión de acciones culinarias para la preparación de los alimentos, aparece la idea de moler la yuca cruda, sazonada y mezclada esta maza con los condimentos convenientes y en porciones pequeños con pedazos de carne, hervido por unas tres horas, envueltos en hoja de bijao, hoja aromática y de agradable sabor y nativa de esta zona sobre todo llamado HUIRA BIJAO, especial para los juanes; así nace en Moyobamba la preparación del exquisito Juane, luego el primer juane preparado por primera vez en esta ciudad fue el RUMU JUANE o juane de yuca, más tarde las honorables madres de los hogares moyobambinos expeditas en el arte culinario utilizan como materia prima principal para la preparación de juane, el arroz y un pedazo de carne de gallina la preparación y sabor depende de la combinación que realiza la persona experta en la preparación de este plato tradicional, mezclando el arroz cocinado con los condimentos convenientes.

La tradición nos presente la siguiente clasificación: Arroz juanes, a base de arroz y gallina; Avispa juanes, con carne molida, y Nina juane, con pollo tierno y huevos; Chuchulli juane con menudencia de gallina y arroz; Uchu juane con pescado menudo, huevo y ají y el Sara juane preparado con maní, maíz y un pedazo de carne de cuy y carne de monte; este juane era el alimento del viajero porque puede ser guardado por largo tiempo sin sufrir alteración por descomposición por lo que era aprovechado por que tenían que viajar por prolongados días o semanas en los antiguos caminos de herradura a las ciudades de la sierra, la costa o la selva, antes que existiera las actuales carreteras.

Ahora conviene saber como se conoce y disfruta de este importante plato a nivel de toda la región de la selva pues es muy sencillo deducir, tal como explicamos al inicio de esta descripción, desde la época de la colonia los moyobambinos emigraron por varios motivos a diversos lugares de la amazonia sobre todo en la época de la explotación del caucho y se fueron llevando sus usos y costumbres y se comprueba por la información de los actuales vecinos de alejados centros poblados que hacen interesantes recuerdos de sus antepasados padres moyobambinos que por diversas razones se quedaron a vivir en aquellas lejanas tierras.

Por último considero importante brevemente comentar el porque se prepara y disfruta especialmente como plato típico en la fiesta de San Juan que a través de los años la costumbre popular le ha declarado oficialmente como Santo Patrón de Moyobamba y casi todos los pueblos del Oriente peruano, realizando actividades religiosas y sociales. Al amanecer del día 24 de junio se siente y vive un despertar festivo y contagiosos en todas las poblaciones, se prenden HUMSHAS, palmeras muy adornadas con banderines y regalos, más tarde se da inicio a los ya famosos bailes populares, se confeccionan vistosos altares en la capilla de las bulliciosas puntas, celebración de la Santa Misa y procesión de la Imagen de San Juan; antiguamente en las llamadas puntas de las cuestas de Tahuishco en Zaragoza y Doñe en el barrio de Calvario existían unos tambos grandes con techos de palma construidos y conservados especialmente para la celebración de estas fiestas, en los que se hacía un precioso altar y se velaba toda la noche a la imagen de San Juan Bautista con la participación de una modesta orquesta folklórica cuyos instrumentos eran el violín, el arpa y el sharango, la que ofrecía muy bonitas músicas de sabor tradicional, en cuyo acto distinguidas damas y caballeros intervenían con sus históricas danzas que eran muy originales propias de nuestra tierra heredadas de nuestros antepasados, que para preocupación de todos nosotros los moyobambinos ya desaparecieron dando preferencia a otras danzas venidas de lugares vecinos de nuestra región.

En resumen en la celebración de la tradicional fiesta de San Juan, Moyobamba queda convertida en la ciudad de la alegría todo el día 24 de junio hasta el atardecer, en todos los barrios en los diversos locales institucionales las orquestas compuestas por músicos locales o foráneos animan el ambiente con sus melodías sanjuaneras de sabor puramente popular en la que participan especialmente la gente humilde del pueblo que deja su dura labor del campo para dedicar un corto tiempo al merecido descanso y la distracción; es la fiesta que pertenece al sencillo chacarero que se identifica con ese santo que la Iglesia Católica lo presenta aun San Juan Bautista con vestido humilde, casi desnudo, cubierto con pelo de camello, con cinturón de cuero tal como lo describe el Evangelista San Mateo casi igual al pobre sudoroso campesino cuando casi desnudo al rigor del calor y las torrenciales lluvias tiene que trabajar en sus chacras, saboreando quién sabe el exquisito JUANE que siempre se hace presente en su humilde hogar.

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