Pablo de Llano

Donald Trump tiene clara su línea con respecto a Venezuela: el rechazo de la deriva autoritaria del chavismo en el poder y el apoyo a una salida institucional a la crisis actual que conduzca a una renovación democrática del país sudamericano. Tachado de antidemocrático por la oposición de Estados Unidos, Venezuela es una causa en la que el polémico inquilino de la Casa Blanca luce como un estadista con sentido común y convicciones liberales.

Este sábado por la tarde ha mantenido una conversación telefónica con el presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, en la que se han centrado en abordar la crisis venezolana. Kuczynski, un liberal de centro, se había pronunciado en contra del Gobierno de Venezuela, afirmando que dentro del contexto latinoamericano era la nación que peor “se porta”. El presidente venezolano, Nicolás Maduro, reaccionó soliviantado y aseguró que disponía de información que demostraba que el presidente peruano, de larga relación académica, vital y empresarial con Estados Unidos, ha intentado convencer a Trump de que “invada” Venezuela. “Sé lo que haces en privado”, dijo Maduro. “Tenga cuidado con lo que hace, compadre”.

En el comunicado posterior a la charla telefónica se ha subrayado la voluntad de Estados Unidos y de Perú de respaldar la institucionalidad democrática en Venezuela para “hacer frente al deterioro de su crisis política y económica”. En la información difundida por la Casa Blanca se afirma que Estados Unidos “trabajará junto con Perú en la búsqueda de mejorar las instituciones democráticas y ayudar al pueblo de Venezuela”. Kuczynski agradeció a Trump la ayuda que han prestado los Estados Unidos a Perú tras las inundaciones de marzo, que afectaron a más de medio millón de personas.


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