La piadina es un pan plano de origen italiano y procedente de la Romagna. Esta región está próxima a la Toscana y allí tienen su origen también platos como los cappelletti (pasta rellena) o excelentes vinos de uva Sangiovese, pero, sin duda, su producto más conocido es la piadina.

Este tipo de pan era el alimento diario de las clases más pobres de la Romagna. Al hacerse con harina, manteca, sal y agua estaba al alcance la los más humildes. Tradicionalmente la preparaban las mujeres a la vuelta del trabajo en el campo y se podía rellenar con carne, fiambre, verdura o directamente no rellenarlas.

En la actualidad, en la Romagna se suele tomar con squacquerone, un queso muy cremoso, y si nos acercamos a las zonas próximas al mar se acompaña de pescado pequeño aliñado, pero sigue aceptando muy bien cualquier clase de producto.

El ingrediente definitorio de este tipo de pan es la manteca, que hace que se distinga de otros panes planos. Se obtiene de la grasa de una raza específica de cerdo, la Mora Romagnola, lo que da un sabor particular a la piadina, eso sí, lo más importante a la hora de elaborarla es la cocción. Se hacen sobre unas fuentes planas de terracota, puestas al fuego y a 200 grados. Las teglie (así se conocen estas fuentes), nunca se lavan, se limpian con unas escobillas hechas de ramas.

La elaboración es muy fácil: se mezclan los ingredientes (harina, manteca, sal y agua) y se amasan durante unos minutos. Se deja reposar media hora y se estiran los trozos con un rodillo, formando unos discos planos que se cuecen luego al fuego, sobre las teglie. Hay que dejarlas cocer un par de minutos por cada lado, dando lugar a un pan crujiente y rígido por la parte de fuera pero con una capa tierna y blanda en su interior.

Ahora que ya sabes hacer la piadinas, ¿sabes ya de qué las vas a rellenar?


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