Días de duelo

Sobre el gesto ensimismado del personaje que interpreta Arnold Schwarzenegger, en Días de duelo, parece estar planeando constantemente el recuerdo de la figura icónica que encarnó el actor en el cine de acción de los años ochenta y noventa: como si el viejo héroe de acción hubiese sido condenado a una suerte de purgatorio por su contribución a una mitología popular que ya sólo puede funcionar como cliché generacional. En Una historia de venganza –realmente inapropiado, por indiscreto, la traducción al castellano del mucho más abstracto Aftermath-, Schwarzenegger es un capataz de la construcción que ha perdido a su esposa y a su hija en un accidente de aviación provocado por el error humano de un controlador aéreo. Como Maggie (2015), esta es una de las películas con las que el actor intenta romper su imagen: lástima que el modo en que sobreactúa la bondadosa elementalidad del personaje recuerde tanto a esa película previa y resulte aquí tan envarado.

Con guion del español Javier Gullón, Una historia de venganza alterna la crónica de la caída de dos contrapuestos daños colaterales del accidente: el tipo que lo perdió todo y el controlador condenado a cargar con un asfixiante sentimiento de culpa. El director Elliot Lester no consigue elevar el material por encima de lo que exigiría un convencional drama televisivo de sobremesa, mientras la historia se empeña en disponer sus giros de tal modo que al espectador no le queda otro placer que el de adivinar la exasperante previsibilidad de cada movimiento.


UNA HISTORIA DE VENGANZA
Dirección: Elliott Lester.
Intérpretes: Arnold Schwarzenegger, Maggie Grace, Scott McNairy, Kevin Zegers.
Género: drama. Estados Unidos, 2017
Duración: 94 minutos.


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