Italia goza de muchos atractivos y propuestas que te recomendaríamos sin dudarlo y, uno de ellos, más ahora que el verano está a la vuelta de la esquina, es disfrutar de un auténtico ‘gelato’ o helado italiano.

El gelato italiano es algo muy tradicional y símbolo de la cultura italiana, además de una delicia que, de gustarte los sabores dulces y los helados en general, te conquistará.

El gelato es un helado que se caracteriza por elaborarse de la manera más artesanal, eliminando aire y reduciendo la grasa, para el que se utilizan productos frescos de gran calidad y que, en su resultado final, es muy cremoso y de intenso sabor.

Existen multitud de recetas tradicionales que han pasado de generación en generación y que se han convertido en verdadero sello de la gastronomía italiana.

Sus orígenes se remontan a la Antigüedad Clásica, cuando se comenzaron a conservar determinados productos como la fruta o la leche en hielo y a desarrollar avanzadas técnicas de conservación de alimentos.

Más tarde, en la época del Renacimiento, surgió una nueva receta que se basaba en leche, nata y huevos, siendo este, probablemente, el origen último del verdadero gelato.

Como decíamos, una de las características del gelato o helado italiano es su elaboración artesanal. Tanto es así que muchísimos maestros de la cocina investigan todos los secretos de esta delicia italiana y existen muchas escuelas, museos o, incluso, universidades, como la Universidad Carpigiano Gelato, donde se profundiza en las técnicas de elaboración, sus secretos, etc.

Para su elaboración no tienen cabida los añadidos o conservantes. Tan sólo se elabora usando productos naturales y frescos, con leche y nata de calidad, para conseguir el mejor sabor y que sea un producto saludable, con bajo porcentaje de grasa.

Cuando uno visita Italia encuentra un sinfín de propuestas, sabores y opciones. Gelatos que van desde las versiones más clásicas, como el de vainilla o chocolate, hasta las especialidades más actuales e irresistibles para el paladar de los fanáticos a este producto estrella del verano. Eso si, es habitual encontrar sabores de multitud de frutas que en el proceso se emplean de la manera más natural y aprovechando sus nutrientes para conseguir helados mucho más frescos y menos dulces.

En el último tiempo, se han versionado algunas recetas y también es habitual encontrar opciones para intolerantes o alérgicos. Además, resulta muy saludable, ligero y equilibrado, por lo que también es apto para los que se quieren cuidar un poco más.

Con todas estas ventajas y puntos a favor, ¿Quién puede resistirse a un cremoso gelato italiano?


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