Chinchero – Cusco

Ubicación

A 30 Kms. al norte de la ciudad del Cusco, por una carretera asfaltada, llegamos al poblado de Chincheros (3,762 m.s.n.m), poblado de origen incaico que recibe la custodia del nevado Chicón y cuyo nombre se originaría en la voz quechua sinchi, que significa “hombre valiente”.

Historia

Chinchero se fundó en medio de las más hermosas campiñas con la finalidad de servir de lugar de descanso al inca Túpac Yupanqui. Allí ordenó erigir adoratorios, baños, andenes y el gran palacio real en el año 1480. Las crónicas relatan que el gobernante murió en oscuras circunstancias. Algunos creen que fue envenenado por su princesa favorita, Chiqui Ocllo, aunque también pudo ser la propia coya Mama Ocllo, quien resintió la preferencia del inca por el hijo de su concubina. En la lucha por el poder fueron exterminados todos los partidarios de Chiqui Ocllo, incluyendo a la princesa. El hijo del Inca, Cápac Huari, fue confinado de por vida en la cárcel de Chinchero.

Hacia 1540, el rebelde Manco Inca, en su huida hacia Vilcabamba, incendió Chinchero para evitar que sus enemigos pudieran abastecerse.

La ciudad inca de Chinchero

El actual pueblo de Chinchero, al igual que Ollantaytambo, está construido íntegramente sobre un asentamiento inca de extraordinaria extensión. Según los estudios realizados por José Alcina Franch, el conjunto urbano de Chinchero lo conforman una serie de edificaciones, generalmente de planta rectangular. Estas se ven adosadas a las faldas de una colina, sobre plataformas, casi siempre muy alargadas y de escasa profundidad, especialmente en dirección norte.

El conjunto de plataformas con edificaciones está ordenado en torno a dos plazas. Una plaza principal o gran plaza -la actual explanada de Capellanpampa- y la plaza del pueblo, ubicada a los pies de la iglesia. Franch sostiene, de manera hipotética, que tal vez ésta última tuvo un carácter cívico-militar. En la gran plaza (60 metros de ancho por 114 metros de largo) se hallan tres edificios alineados en el lado sur y varias piedras finamente labradas de carácter ceremonial. Se trata de huacas que quizá representarían a los ancestros míticos de los ayllus.

La plaza del pueblo tiene dos niveles: el más alto corresponde al atrio de la iglesia y el inferior a la plaza propiamente dicha. El desnivel presenta un muro de contención decorado por doce grandes hornacinas. En el sector este del pueblo hay una gran extensión de andenes

Por estar el centro urbano ubicado sobre plataformas, los constructores de Chinchero utilizaron escaleras y rampas para acceder de una plataforma a otra. Por su parte, la circulación se realizó por calles y pasillos, con tierra apisonada con piedras y canales de drenaje. Posiblemente, ambas plazas se comunicaron en el punto donde hoy se halla un gran portal que permite el acceso a la plaza del pueblo.

Sistema de drenaje

El sistema de evacuación de aguas de lluvia y residuales alcanzó -en opinión de Alcina Franch- un alto nivel difícilmente imitable. La perfección en el trazado, así como la solidez y estudiada graduaci& oacute;n o pendiente de sus canales, da cuenta de los elevados conocimientos de los arquitectos y urbanistas a los que Túpac Yupanqui encomendó la tarea de construir su residencia de reposo.

Las hornacinas

En el sector donde hoy se encuentra la iglesia pueden verse formidables paredes de poliedros ensamblados a la perfección que forman muros de contención que dan forma a los andenes. Además, perduran grandes salas con ventanas. En la plaza del pueblo puede apreciarse una pared inca formada por doce hornacinas. Las hornacinas poseen un moderno alero lítico que las cubre y protege por encima. Las estructuras construidas en estas terrazas han desaparecido en su mayoría, pero una porción de los muros todavía forma parte de la amplia iglesia.

La vestimenta

& lt;br />Muchos de los habitantes de Chinchero visten a la usanza de sus antepasados. No sólo durante la feria dominical, para llamar la atención de los turistas, sino de manera cotidiana, preservando celosamente su tradición. El hombre adulto lleva la típica montera, sobre todo los domingos y días de fiestas. Utiliza también los ponchos nogales de lana de oveja, chalecos y pantalones de bayeta, así como chullos multicolores. En los pies llevan las ancestrales sandalias (ojotas), ya sea de cuero o de goma.

La mujer chincherina, por su parte, ha heredado por generaciones el arte del hilado y del tejido de lana. Por esta razón, conserva orgullosa su tradicional vestimenta. Se viste con llicllas (especie de mantas oscuras decoradas con filigranas rojas y verdes y un prendedor a la altura del pecho), chalecos y polleras de bayeta de color negro, sujetadas al cuerpo con fajas o chumpis. En sus cabezas, decoradas por finas trenzas, usan coloridas monteras.


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