Es mundialmente conocida por su precioso color, su intenso olor y su sabor inconfundible. La salsa pesto es uno de los aderezos estrella de la pasta italiana, que a veces da el salto y engalana otros manjares como ensaladas, carnes o pescados. ¡Esta salsa sirve para un roto y un descosido!

¿Qué tiene de especial la salsa pesto? Su color verde esmeralda que ilumina cualquier plato y lo hace más apetecible aún si cabe. Su aroma que embelesa gracias al frescor de la albahaca, uno de sus ingredientes clave. Y el toque exclusivo que le proporcionan los piñones. La salsa pesto es una delicia que está al alcance de la cuchara de cualquiera.
Curiosidad

Lo cierto es que cuando decimos pesto, a todos nos viene a la mente la descripción anterior, caracterizada por el tono verde de la salsa. Sin embargo, la palabra “pesto” se refiere al tipo de preparación de este aderezo, cuyo nombre viene de la palabra genovesa “pestare” que literalmente significa “machacar en un mortero”.

Es por eso que existen otras salsas como el pesto rojo o siciliano, con el que el pesto más conocido, el genovés -o el verde para que nos entendamos- comparte la base de aceite, ajo y los piñones. Aunque como suele ocurrir, hay versiones que emplean otros frutos secos, como almendras o nueces.
Receta tradicional

Ingredientes (4 personas):

90 g de queso Parmesano
2 dientes de ajo.
20 hojas de albahaca fresca
12 piñones.
Aceite de oliva virgen
Sal.

Preparación:

1- Machaca en un mortero el diente de ajo con los piñones, la albahaca hasta alcanzar una pasta uniforme.

2- Agrega el Parmesano rallado, medio vaso de aceite de oliva y dos o tres cucharadas de agua de hervir la pasta previamente colada muy caliente. Se continúa machacando y trabajando hasta obtener una pasta homogénea.

Es la pasta la que se vuelca sobre el pesto, nunca al revés. Luego, cada comensal ya mezclará a su gusto una y otra en su propio plato. ¿Sabías esto?


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