(Una biografía novelada)

 

El amor, ese apestoso demonio que te atrapa el alma y no la suelta, había oído Nancy en algún lugar, puede que en una canción. Qué cierto resultaba, pensó esa mañana de resaca, sacando la cabeza de debajo de la almohada y tratando de descubrir qué coño había pasado la noche anterior. A su lado estaba él, Sid, durmiendo como un sudoroso bebé. Sid, pequeño Simon, arcángel de la muerte más dulce, caído del cielo para adorar a Nancy hasta la posteridad y desafiar a la vida en cualquier esquina. Cariño, musitó, agarrándolo del brazo y tratando de despertarlo. Sid, despierta, despierta, Sid. ¡DESPIERTA, MOTHERFUCKER!
Sus nombres eran John Simon Ritchie y Nancy Laura Spungen, pero para los restos serán siempre Sid Vicious y Nancy, Sid y Nancy: el bajista de Sex Pistols y su novia, la groupie más punki del mítico grupo inglés. Los dos llevaron a la práctica el fatídico lema de aquellos años, “vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver”, y por el camino vivieron once meses de relación entre dosis de jaco, furibundas peleas, giras musicales desenfrenadas y siniestros pactos de suicidio.
Cuando era niño, Sid Vicious vivió en Ibiza / La complicada infancia de Nancy
Sid Vicious, nacido en Inglaterra en mayo de 1957, era hijo de Anne Beverley, una joven hippie, y un guardia del Palacio de Buckingham. Tras el abandono del padre, Anne y su hijo pasaron un tiempo en Ibiza, paraíso emergente del glamour y el flower power, donde se dedicaron a la venta de drogas. Fueron unos años felices para los dos. Sid empezó a demostrar su inevitable atracción por la música: cogía las cacerolas de su madre y las golpeaba con un par de cucharas, como si tocara la batería. Anne lo miraba con amor: sin duda, su pequeño estaba destinado a convertirse en una estrella del rock.
Mientras tanto, en Huntingdon Valley, una tranquila localidad de Pennsylvania (Estados Unidos) pasaba su infancia una niña llamada Nancy. Nacida en agosto de 1958, era hija de un matrimonio judío de clase media y ya por entonces despuntaba por una tremenda hiperactividad que la volvía muy agresiva con sus hermanitos y sus muñecas, a las que descabezaba después de pintarles enormes mariposas en la cara. Los archivos de su vida recogen que una noche de tormenta intentó matar a la canguro que los cuidaba y que incluso llegó a amedrentar a su propia madre con un martillo, a cuenta de una discusión por una película. Con once años fue expulsada del colegio y entró en una espiral de depresiones, sesiones de psicoterapia e intentos de suicidio. Años después, su madre desvelaría que Nancy era esquizofrénica.
1974 – 1977: Los años del descubrimiento: Simon Ritchie se une a los Sex Pistols / Nancy huye a Nueva York y se hace groupie
Con 17 años, Sid ya había empezado a mostrar algunos signos del trastorno límite de personalidad o patología borderline que sufría: era adicto a las anfetas y solía pincharse con su madre, asaltaba viejecitos y se autolesionaba. También a esa edad, Nancy dejó el hogar paterno y se marchó a Nueva York, donde se ganaba la vida como bailarina de striptease. Allí se convirtió en fiel seguidora de bandas como The New York Dolls, The Ramones y Aerosmith, lo que le permitió conocer a un montón de músicos.
Fue junto al puente de Brooklyn, una fría noche, donde Nancy tuvo aquella revelación: la vida es una auténtica mierda. Todo, absolutamente todo, está basado en conseguir papelitos de colores que te permitan hacer cosas, ya sea pagar el alquiler, la comida, la priva o un polvo. Sin esos jodidos papelitos, no eres nadie, no existes para el resto de la sociedad. Toda tu personalidad y carácter deben estar enfocados hacia ese objetivo: obtener jodido dinero.
El idiota con el que caminaba colgada de su brazo se quedó mirándola con incredulidad.
– ¿Pero qué dices? ¡No entiendo nada de lo que me dices, joder!- gritó.
Entonces Nancy, que había estado farfullando todo el rato, se dobló sobre sí misma y vomitó en plena acera. Acababa de darse cuenta de que tenía que irse de allí, viajar a Londres. Grandes cosas estaban ocurriendo en aquella ciudad.
En febrero de 1977, Johnny “Rotten” Lydon, líder de los Sex Pistols y buen amigo de Simon, le pidió a éste que se uniera a su banda, después de que Glen Matlock fuera expulsado de la misma por desavenencias con el resto. Vicious (que aún no era conocido como tal) había sido miembro de dos grupos del circuito punk, como Siouxsie & The Banshees, en el que tocaba la batería, y The Flowers of Romance, al que ponía voz. En este último coincidió con futuros miembros de The Clash y The Slits.
Simon Ritchie se transformó en Sid Vicious una tarde en casa de Rotten en que jugaba con el hamster de éste. Simon fue mordido por el animalito, que se apodaba Sid. La cosa podía haber sido más o menos así:
– ¡El bastardo me ha mordido!- gritó Simon.- Puto hamster vicioso y depravado… ¡Eh, tío!- un espasmo incontrolable de risas agitaba su garganta.- ¡Sid Vicious!
El fichaje de Sid Vicious como bajista fue el espaldarazo definitivo para el grupo, con el que grabó dos discos: “Never Mind the Bollocks, Here’s the Sex Pistols” en 1977 y “The Great Rock ‘n’ Roll Swindle”, el año siguiente. Pero ¿era Sid Vicious un virtuoso del bajo? No, asegurarían rotundamente muchos. Los mentideros, siempre ávidos de noticias frescas y retorcidas, afirman que Vicious nunca aprendió a tocar el bajo: sabía tres acordes, ni uno más, y durante los conciertos le desenchufaban el amplificador sin que se diera cuenta, mientras la verdadera música la ponía Steve Jones.
Finales de 1977: Sid y Nancy, encuentros en la tercera fase / Los Sex Pistols no tragan a Nancy
En noviembre de 1977, Sid tropezó con Nancy, una groupie conocida en el mundillo por su personalidad extrema y actitud pendenciera. Ella era una rubia muy loca, de complexión pequeña y delgada, capaz de beber al ritmo de un cosaco. También era heroinómana y se había acostado con casi toda la ciudad, o eso decía la gente. A su lado, Sid parecía un virginal doncel. Nancy se quedó observándolo, conmovida: aquel tío era muy, muy mono, y tocaba en un grupo. ¡En los putos Sex Pistols, nada más y nada menos!
A partir de entonces se hicieron inseparables. Nancy estaba ufana con su nueva adquisición, el inglesito rockero, estrella maldita, niño bonito del punk. Era, sobre todo, su actitud: Sid estaba casi tan loco como ella. Juntos lo pasaban de puta madre. Se iban de juerga, veían conciertos, se colaban en todas partes, conocían a toda la gente que molaba. Estaba pletórica. Por su parte, Sid sentía que levitaba dos palmos por encima del suelo. Nancy era como una segunda madre: lo cuidaba, lo quería, lo ayudaba a picarse, lo consolaba. Nancy, la pequeña fiera, era capaz de partirse la jeta con cualquier gilipollas que les llevara la contraria.
No era ningún secreto que Nancy no caía bien al resto de la banda. No les hacía ninguna gracia que Sid apareciese tarde en los ensayos, o drogado, o que directamente no apareciese. Nancy absorbía su energía, como un vampiro.
– Esa estúpida perra maloliente- solía decir Johnny Rotten.- ¿Te has enamorado de ella, Sid?
– Que te jodan- contestaba él, fumando un cigarrillo. No soportaba que nadie insultara a Nancy, que dijeran que había sido prostituta, que estaba chiflada.- Que os jodan de una vez.
1978: Tormenta de amor, espiral de odio / Psicóticos y autodestructivos
La relación entre los dos, paradigma del triángulo formado por sexo, drogas y rock and roll, estuvo siempre al límite. Juntos vivieron una tormenta de amor, bien envuelta en una espiral de peleas y gritos, subidones y bajones, tiras y aflojas que agotaban la paciencia de todos aquellos que estuviesen a su alrededor. Psicóticos y autodestructivos, llenos de rabia hacia el mundo y hacia sí mismos, la historia se empeña en verlos como un par de colgados sin excesivas luces.
¿Cómo se puede odiar tanto a la persona a la que más quieres?, se preguntaba Nancy ¿Cómo puedes transformar toda esa energía tan pura en violenta destrucción? Puede que tras aquella capa compacta de odio se escondiese un sentimiento tan simple como éste: ¿por qué coño no me quieres como yo te quiero a ti? “Los tíos no sufren”, solía decir Nancy. Así era Sid. Podía haber recibido el mayor golpe bajo de su vida que no movía ni un músculo de la cara. Se metía en la cama y se quedaba dormido como un tronco. ¿Cómo lo conseguía? Detestaba aquella facilidad para conciliar el sueño después de una acalorada discusión, sin remordimientos, mientras ella paseaba arriba y abajo por la casa como un mandril enjaulado, fumando sin parar.

Otras veces se entretenía mirándolo, en mitad de la noche, en un cuarto de una casa okupa cualquiera. Observaba su frente empapada de gotitas de sudor, pues siempre hacía un calor del demonio, y su pecho delgado y fibroso subiendo y bajando, rítmicamente. Le gustaba mirarlo cuando se desvelaba y no podía dormir. El cabrón sí podía dormir a gusto. El pequeño bastardo parecía tan bueno en esos momentos… lo odiaba tanto como lo quería, con todo el ardor de su estómago.

Sid no sabía muchas cosas, en general, pero sí tenía claro una: lo histéricas que eran las tías. “¡Mi novia está loca!”, pensaba, en cuanto escuchaba el torrente de palabrotas que salía por la bocaza de Nancy. Qué lengua más sucia, qué lagarta podía ser cuando se embalaba y no paraba. Se sentía incapaz de reaccionar ante semejante cascada de improperios y gritos, y solo pensaba en huir de ella, escabullirse como un gato asustado. Entonces ella se ponía más loca aún: “¡dime algo, maldito hijo de puta! ¡Insúltame! ¡Enfádate! ¡Pégame! ¡Fóllame! ¡Mátame! ¡Acaba conmigo de una maldita vez!”. Sid agarraba su bajo y se marchaba a la otra punta de la habitación. “¡Voy a quemar toda tu ropa!”, seguía ella. “¡Voy a tirar por la ventana tus malditos discos! ¡Ya verás!”. Lo peor de todo es que Nancy lo hacía.
1978: Gira por USA / Problemas con la banda / Nancy, manager / Hotel Chelsea
A principios de 1978 los Sex Pistols se van de gira por los Estados Unidos. A las habituales juergas se unen los problemas entre los miembros y el grupo decide separarse después de un concierto en San Francisco, el 14 de enero, dejando con un palmo de narices a Malcolm McLaren, su manager. Entonces a Nancy se le ocurre una brillante idea: convertirse en manager de Sid y relanzar su carrera. Con sus numerosos contactos, decía, nada podía salir mal.
– No necesitas a esos jodidos estúpidos para nada- sentenciaba.
Durante aquel tiempo, Sid actuó con músicos como Mick Jones, de The Clash, Glen Matlock (primer bajista de Sex Pistols) o Johnny Thunders, de los New York Dolls, entre otros. Célebres son aquellas imágenes de Sid berreando una desenfrenada versión del “My way” de Sinatra sobre el escenario del Olympia Ballroom de París. En solitario, Vicious llegó a grabar tres discos, dos de ellos en directo.

En aquella época, la pareja pasó una buena temporada viviendo en el Hotel Chelsea de Nueva York, refugio de artistas, músicos, poetas y traficantes. Hambrientos de picotazos, Sid y Nancy frecuentaron a camellos de todo pelaje. Gracias a las actuaciones de Sid, tenían algún dinero, que guardaban en un cajón de la habitación 100 del mencionado hotel. Nancy solía perder la pasta por todas partes. Salía a la calle 23 Oeste, con una luz cegadora en el cielo y los bolsillos repletos de billetes que iban cayendo al suelo, ante la atónita mirada de transeúntes y conocidos. La misma ciudad que le había acogido casi cuatro años antes, pero ahora estaba con Sid, y todo empezaba de nuevo.
12 de octubre de 1978: La habitación 100 del Hotel Chelsea / Sid es arrestado
La noche del 11 de octubre de 1978 Sid y Nancy organizaron una fiesta en su cuarto. A la mañana siguiente, Sid recuperó la consciencia en la cama de la habitación y, al dirigirse al baño, encontró a Nancy tirada bocabajo en el suelo, con la ropa interior de encaje negro ensangrentada. Había sido acuchillada en el abdomen. Fue arrestado y acusado de asesinato, aunque él no recordaba nada de lo sucedido. Otras hipótesis señalan a un ajuste de cuentas por parte de traficantes a los que debían dinero, que habían estado esa noche en la fiesta, y además faltaba el dinero que la pareja escondía. Virgin Records, a petición de McLaren, pagó la fianza de 50.000 dólares. “Tenía que suceder. Nancy siempre dijo que moriría antes de los 21 años” (1), reveló más tarde Sid a la prensa.

2 de febrero de 1979: Sobredosis de Sid Vicious / “Nuestro amor nunca morirá”
Sid pasó varios meses en la prisión de Rikers Island, donde siguió una terapia para desengancharse de las drogas, y lo consiguió. Poco después sería puesto en libertad por falta de pruebas y el caso fue archivado. A día de hoy aún no se sabe lo que sucedió realmente.

El 2 de febrero de 1979 se celebró una fiesta en casa de Michelle Robinson, la nueva novia de Sid. Éste, aún deprimido por la muerte de Nancy, le pidió a Mamá Vicious que le inyectara la heroína. Ella pensó que eso le ayudaría a aliviar su dolor y así lo hizo. A la mañana siguiente, Sid estaba muerto, a los 21 años. (Su madre moriría en 1996, también por sobredosis).

Pocos días después de ser incinerado, Anne encontró una nota de despedida en el bolsillo de la chaqueta de su hijo: “Hicimos un pacto de muerte, yo tengo que cumplir mi parte del trato. Por favor, enterradme al lado de mi nena. Enterradme con mi chaqueta de piel, vaqueros y botas de motociclista. Adiós. Con amor, Sid”.

 

Entre sus papeles manuscritos se encontraba este poema para Nancy:
 
“You were my little baby girl,

And I shared all your fears.

Such joy to hold you in my arms
and kiss away your tears.
But now you’re gone, there’s only pain
and nothing I can do.
(4) And I don’t want to live this life,
If I can’t live for you.
To my beautiful baby girl.
Our love will never die…” (2).
Dee Dee Ramone escribió sobre la historia de Sid y Nancy en la canción “Love kills” (“El amor mata”), incluida en el disco “Animal Boy” (1986). Ese mismo año se rodó la película de Alex Cox “Sid & Nancy. Love kills”, con Gary Oldman en el papel de Sid. Johnny Rotten nunca estuvo de acuerdo con la historia allí reflejada.
En los archivos quedan estas elocuentes declaraciones del que fuera visto como un auténtico kamikaze: “No soy un idiota, y por eso me burlo de la gente. Actúo como un idiota. Oigan, soy Sid Vicious. El hecho es que, al subestimarme tanto, terminan entendiendo que los engañé por completo” (3).
BIBLIOGRAFÍA
(1 y 3) Declaraciones del propio Sid Vicious incluidas en el documental “Who Killed Nancy?” (“¿Quién mató a Nancy?”), dirigido por Alan G. Parker en 2009.
(2) De las notas manuscritas de Sid Vicious: “Eras mi niña pequeña, / Y compartí todos tus miedos. / Qué alegría era tenerte en mis brazos / y besar tus lágrimas. / Pero ahora te has ido, solo hay dolor / y nada puedo hacer. / Y yo no quiero vivir esta vida, / Si no puedo vivirla por ti. / A mi preciosa niña. / Nuestro amor nunca morirá …”.
(4) “And I Don’t Want to Live This Life” (“Y yo no quiero vivir esta vida”) es el título del libro biográfico sobre Nancy escrito por su madre, Deborah Spungen, y publicado en 1983.

“Por Favor, Mátame: La Historia Oral del Punk”, de Legs McNeil y Gillian McCain.

Otras escenas y diálogos se han recreado a partir de la leyenda urbana que rodea a la pareja, por lo que hay que tomarlos como literatura incierta.


Fuente: http://literaturaincierta.blogspot.pe/2012/10/sid-y-nancy-una-historia-de-amor-punk.html

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