Por: César Coloma Porcari
Presidente del Instituto Latinoamericano de Cultura y Desarrollo

El Gran Mariscal don Ramón Castilla es una de las figuras más emblemáticas de la historia del Perú y será recordado permanentemente por todos quienes acudan al centro histórico de Lima, en donde se yergue la casa en donde éste habitara cuando residió en la capital de la República.

El inmueble que mencionamos se encontraba, hasta hace poco, en estado ruinoso, y muchos creían que ya no era posible su restauración.

Nosotros publicamos, hace veintisiete años, en el diario “El Comercio”, de Lima, 13 de junio de 1985, página C-23, con el título de “Restaurarán la Casa de Castilla”, un artículo en el que señalábamos que “Una de las mejores casonas limeñas ha estado a punto de perderse para siempre, debido a los embates del tiempo y a los continuos sismos que sufre nuestra ciudad”.

Además, indicábamos en ese entonces que “Su aspecto desolado y desaseado llama la atención hasta hoy, a los caminantes que se aventuran a trasponer la barrera de vendedores ambulantes que domina el viejo centro urbano”.

La casa de don Ramón Castilla antes de su restauración

La mencionada casa, ubicada en la esquina de la calle de las Divorciadas N° 607 (Jirón Carabaya) y la calle de la Higuera N° 200 al N° 226 (Jirón Cuzco o Av. Emancipación), y que fuera residencia del Gran Mariscal Castilla, fue expropiada según lo dispuesto en la ley # 24130, promulgada el 23 de mayo de 1985.

Mediante esa norma legal se declaró de necesidad y utilidad pública la expropiación de dicha casona virreinal, para, luego de su restauración, instalar allí el Museo Castilla y el Instituto Libertador Ramón Castilla.

El Estado cumplió con abonar a los antiguos propietarios el importe de la tasación del inmueble y así pasó éste a ser propiedad pública.

Pero pasaron muchísimos años sin que el Fisco se ocupara de restaurar el inmueble y por ello cada día se deterioraba más y más, llegando al punto de que colapsara una parte de la construcción.

Pero fue gracias al empeño y entusiasmo del General don Herrmann Hamann Carrillo, Presidente del Centro de estudios Histórico-Militares del Perú y del Instituto Ramón Castilla, que la obra de restauración pudo empezar, hace pocos años, venciendo múltiples dificultades.

El General Hamann ya tenía amplia experiencia en la materia, debido a que hace varios lustros, dirigió la restauración de la fortaleza del Real Felipe del Callao y además organizó los museos del Ejército.

El Instituto Nacional de Cultura aprobó el proyecto de restauración de la casa de don Ramón Castilla hace muchos años, y de acuerdo a esos lineamientos se ha realizado la obra de restauración.

Para estos trabajos se ha recibido apoyo estatal, en pequeñas partidas que, al ser tan acertadamente aplicadas por el General Hamann, se ha logrado un avance notable y ya se aprecia parte de esos logros desde la misma vía pública.

Esta casa del Mariscal Castilla fue construida en el siglo XVIII, tiene una gran extensión y cuenta con ambientes bastante grandes. Es un notable ejemplo de casa señorial costeña.

Se ingresa a la casa por una sencilla portada de piedra y ladrillo, que antes de la restauración estuvo cubierta con estuco, el cual ya fue retirado. Se pasa al zaguán, que es muy amplio y luce un techo artesonado de muy buena calidad (aparentemente labrado en el siglo XVII o el XVIII) y un arco de ladrillo y piedra labrada.

De allí se pasa al primer patio, que es bastante amplio. Antes de su restauración se encontraba en estado ruinoso. Este patio cuenta con una galería sostenida por columnas de madera, de estilo barroco en la primera planta, aunque la de la planta alta data de fines del siglo XIX.

Unas amplias escaleras que se abren en dos brazos, dan acceso a la segunda planta. Estas escaleras están cubiertas por una vistosa arquería elaborada en madera, obra del siglo XIX.

Como lo escribimos en nuestro artículo citado, “todos los ornamentos del patio están recubiertos con tablillas y cartones con los que han pretendido ‘modernizarlo’ a principios de este siglo [XX]. Con la restauración se deberá extraer todo lo postizo para que se luzca lo auténtico”.

Afortunadamente así se ha hecho y hoy el patio va recuperando parte de su viejo esplendor.

Varias habitaciones de la planta baja conservaron su viejo techo artesonado barroco y muchas puertas del mismo estilo. Lamentablemente la madera tallada se encontraba atacada por xilófagos y además estaba recubierta por muchas capas de pintura de ferretería.

Con la restauración se ha retirado la moderna pintura que afectaba la fina madera tallada, rescatándose así finas puertas y otros elementos virreinales manufacturados en cedro de Nicaragua.

Es importante señalar que la casa de don Ramón Castilla cuenta con una peculiaridad que la distingue de las otras casonas limeñas. Nos referimos al gran salón ubicado en la segunda planta, sobre el principal.

Este amplio ambiente tiene un techo más elevado que el resto de la casa y luce una magnífica decoración policromada, elaborada en papel (fijado en una base más sólida).

Estos valiosos y vistosos papeles pintados contienen representaciones arquitectónicas y en medallones se lucen retratos de personajes de la antigüedad, paisajes y guirnaldas de flores.

Se desconoce hasta la fecha quien fue autor de esa bella obra de arte y si se elaboró en el Perú o vino de Europa para ser instalada en la casa.

El gran salón, por esa vistosa decoración de mediados del siglo XIX, se constituirá en uno de los principales atractivos de la casa.

La fachada de la casa del Mariscal, para “afrancesarla”, fue reformada drásticamente en los primeros años del siglo XX. Le extrajeron sus balcones limeños de madera y lograron darle un aspecto pobre y sombrío.

En el artículo que mencionamos indicábamos que “Con la restauración es requisito indispensable el reconstruir dichos balcones, para que la casona recobre su forma primitiva y se mantenga el aspecto que tuvo en la época en que el Mariscal vivió allí”.

A Dios gracias, esa triste fachada moderna ya no existe más. Se ha restituido parcialmente la original, al haberse reconstruido el gran balcón esquinero. De esta manera el inmueble va recuperando, poco a poco y conforme avanzan los trabajos de restauración, el aspecto que tuvo en el pasado.

En cuanto a la portada de ingreso, las piedras labradas que la forman estaban recubiertas por yeso y cemento, a causa de las modernizaciones. Una vez retirados estos revoques, apareció la piedra original.

Don Ramón Castilla adquirió esta casa en el año 1850, en más de 30,000 pesos, una suma muy elevada en ese entonces. Vivió allí muchos años.

La restauración de la casa, realizada con tanto afecto y tesón, es una demostración palpable que con esfuerzo y decisión se puede lograr todo lo que uno anhele, sorteando todos los obstáculos que siempre se presentan en el camino.

Cuando culmine la obra de restauración de la casa, se constituirá ésta en el memorial permanente del Gran Mariscal Castilla, el célebre personaje que diera su vida por el Perú.

Así el país recuperará un bello inmueble virreinal y republicano, que llamará la atención de todos los viajeros que visitan el centro histórico de la ciudad.


(Publicado en “Voces”, Revista Cultural de Lima, año 13, N° 50, Lima, 2013, páginas 82-83).

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