Jorge Falen

Áncash es una de las regiones más golpeadas por El Niño costero. Según el Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN), las lluvias, huaicos e inundaciones han dejado 25 mil ancashinos damnificados y más de 67 mil afectados.

Además, en esta región se concentra el 16% de las viviendas colapsadas en el país. En cuanto a la infraestructura vial, 61 puentes repartidos en todo Áncash fueron afectados o destruidos, y el tránsito en la Panamericana Norte sigue restringido en los tramos Chimbote-Coishco y Casma-Chimbote.

De forma preliminar, se estima que los daños ocasionados en Áncash por los fenómenos naturales ascenderían a S/1.400 millones, cifra equivalente al 1% del PBI regional.

La magnitud del problema aumenta cuando se suman los efectos de la crisis política. El lunes de esta semana, el gobernador regional Enrique Vargas fue condenado a cinco años de prisión por delitos contra la administración pública (mintió en su hoja de vida respecto a sus estudios). Él reemplazaba en el cargo a Waldo Ríos, a quien en setiembre del 2016 el Poder Judicial condenó a cinco años de cárcel por delitos cometidos cuando era alcalde de Huaraz (1999-2002).

El antecesor de Ríos fue César Álvarez, actualmente en prisión preventiva, mientras se lo investiga por asociación ilícita para delinquir, lesiones graves, homicidio y peculado doloso. Fue detenido cuando aún ejercía el cargo, en mayo del 2014.

Diez años antes, en el 2004, el entonces presidente regional Freddy Ghilardi fue destituido porque no pudo justificar cuatro inasistencias a sesiones del consejo regional; fue la primera autoridad regional en el país falenen dejar su cargo antes de tiempo.

Áncash vive dos crisis paralelas y, lo que es peor, complementarias.

—Mucho dinero, pero mal usado—
Según el Indicador Compuesto de Actividad Económica (ICAE), elaborado por el Instituto Peruano de Economía (IPE), Áncash lideró el dinamismo en el norte del país durante el 2016 con un crecimiento del 7,2%, tasa mayor al crecimiento de 0,4% observado en toda la zona norte antes de sufrir el golpe de El Niño costero.

Si bien el panorama económico de Áncash sería más favorable que en otras regiones, la crisis institucional que vive jugaría en contra de su recuperación. Las fases de rehabilitación y planificación en la costa norte incluirán la participación de las autoridades regionales que aún no han sido designadas por el consejo regional.

Áncash ha sido una de las regiones con mayor monto de transferencias recibido durante la última década. Solo por concepto de canon minero, la región percibió S/8.470 millones durante el período 2007-2016.

Sin embargo, estos recursos no fueron ejecutados ni invertidos de manera óptima. El gobierno regional se situó dentro del último tercio en el ránking de ejecución de presupuesto público en siete de los últimos diez años, mientras que la ejecución de su presupuesto de inversión –exclusivo para el financiamiento de obras públicas– registra un abrupto descenso desde el 2014. El año pasado ejecutó el 27,9% de esta cuenta, muy por debajo del promedio de los gobiernos regionales (70,9%).

Asimismo el monto de los proyectos de inversión inconclusos y postergados en agro, educación, salud y transporte bordearían actualmente los S/2.300 millones. Entre los principales destacan el proyecto especial Chinecas (S/1.428 millones), la construcción y el mejoramiento de instituciones educativas (S/732 millones), el mejoramiento de la carretera Huamba Baja-Aija-Recuay (S/66 millones) y el mejoramiento y la ampliación del canal de irrigación Charcamayo (S/12,2 millones), entre otros.


LEAVE A REPLY