Tallarines verdes y bistek apanado, fettucinis a la huancaína y milanesa de pollo, sopa seca de gallina son algunas de las deliciosas fusiones de la gastronomía ítalo-peruana, además de ser platos con los que muchos hemos crecido. ¿Pero son opciones saludables de verdad? ¿Hay forma de consumir pasta sin engordar?

Pensando en resolver esta última interrogante es que el 2016, el Instituto Mediterráneo Neurológico (Neuromed) realizó un estudio en el que participaron 23.000 italianos, amantes de las pastas por excelencia. Los expertos analizaron detenidamente las medidas de estas personas: peso, altura, índice de masa corporal (IMC) -la relación entre el peso y la altura que se utiliza para determinar si una persona tiene sobrepeso o es obesa-, y lo han confrontado con sus hábitos alimenticios.

TODO ESTÁ EN EL EQUILIBRIO
Los resultados demostraron que el consumo de pasta no está relacionado directamente con un mayor peso corporal sino que quien come pasta moderadamente tiene un IMC más bajo y menor circunferencia abdominal, sobre todo si el comensal es mujer.

Esto debido quizás a que los italianos suelen combinar la pasta con ensaladas o pescados, y tienen algo llamado antipasto (una especie de entrada) en donde combinan usualmente frutas y vegetales con alguna proteína. Por ejemplo, melón y prosciutto (jamón crudo de cerdo) o pan tostado y tomate picado con vinagre balsámico.

Si deseas aprender una receta igual de equilibrada, no te puedes perder mañana El Reto del Chef, microprograma presentado por El Comercio y patrocinado por plazaVea, como siempre de la mano de Diego Alcántara.

En tanto, la licenciada María Irene Alcántara, nutricionista de Auna, nos ayuda a resolver este y otros mitos entorno a este popular alimento:

1. ¿Cuál es el momento ideal para consumir pastas?
Las pastas engordan solo cuando se consumen en exceso porque son carbohidratos simples de rápida absorción. Por ello, la mejor hora para hacerlo y no subir de peso es al mediodía, pues en ese horario estos carbohidratos no producen tanta resistencia para ser procesados. Y mejor si el plato es compartido.

2. ¿Cuántas veces a la semana se recomienda consumirlas?
Lo normal es una vez por semana en cantidades adecuadas de acuerdo a la necesidad de la persona o a su requerimiento energético total. Por ejemplo, en niños la porción señalada es alrededor de 80 gramos (pasta cruda), un adolescente hasta 200 gramos o menos si se le combina con verduras para darle más volumen, y en el caso de los adultos de 120 gramos.

3. ¿Quiénes deben evitarlas?
Los pacientes diabéticos, obesos y celíacos (a menos que se trate de una pasta libre de gluten).

4. ¿Se pueden combinar con proteínas?
Sí, algunas propuestas que sí son saludables son: tallarines verdes con pollo al horno.  Otra combinación infalible es servir tallarines en salsa tuco con atún, almejas o pavita. Si ya vas a mezclar pasta y proteína, evita comer una entrada como papa a la huancaína o sopa (que muchas veces lleva pasta también).

5. ¿Cómo deben ser las salsas que la acompañen?
Estas deberían ser preparadas en aceite de oliva, o en su defecto, aceite vegetal al mínimo. Si se trata de una salsa blanca o bechamel, emplear poquísima mantequilla. En general, evitemos mezclarlas con grasas saturadas, ya que estas últimas sí incrementan los niveles de colesterol en nuestro organismo y además producen aumento de peso en la zona del abdomen.

EL DATO-> La cocción también es crucial para que la pasta sea saludable. Esta tendrá un índice glucémico más bajo (menos azúcar) si la consumes al dente y la prefieres en pasta larga (spaguettis, fettucinis, linguinis).


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