Un film de Bruno Dumont

Con Juliette Binoche, Fabrice Luchini y Valeria Bruni Tedeschi

 

Bruno Dumont vuelve a la comedia disparatada tras El pequeño Quinquin con esta película protagonizada por Juliette Binoche, Fabrice Luchini y Valeria Bruni Tedeschi. La alta sociedad compitió en sección oficial en Cannes, ganó los premios de Mejor película y Mejor actriz en el Festival de Cine Europeo de Sevilla y conquistó nueve nominaciones a los premios César del cine francés – Mejor película, Mejor director, Mejor actor (Fabrice Luchini), mejor actriz de reparto (Valeria Bruni-Tedeschi), mejor actriz revelación (Raph), mejor guión original, mejor fotografía, mejor vestuario y mejor diseño de producción.​

Sinopsis
La historia sucede en el verano de 1910. Varios turistas han desaparecido mientras descansaban en las hermosas playas de la costa. Los inspectores Machin y Malfon pronto deducen que el centro de las misteriosas desapariciones debe ser la bahía de Slack. En ese lugar vive una pequeña comunidad de granjeros y pescadores de ostras, además de la disparatada familia Brufort.​

Bruno Dumont nació en 1958 en Bailleul. En la pequeña ciudad de Flanders, entre Lille y Dunkirk, rodó sus dos primeras películas: La vida de Jesús (1997) y Humanity (1999). Ambas fueron reconocidas en Cannes (mención especial Cámara de Oro la primera, Gran Premio del Jurado, Mejor actor y Mejor actriz la segunda), con lo que Dumont se estableció inmediatamente como un talento raro dentro de la escena francesa contemporánea. El cine es para él otra manera, quizás más divertida, de filosofar, estudios que cursó en la universidad. Tras especializarse en Historia de las religiones y Estética del cine, enseñó filosofía en el colegio, mientras emprendía su camino en la dirección.

Mientras buscaba una historia cómica que pudiera tener lugar en la Costa Opal (la región en la que he vivido y mejor conozco) me topé con algunas postales antiguas, en partícular unas que mostraban “Los paseantes de la bahía de Slack”, esos locales que acarreaban a gente de clase media de un lado a otro del río Slack a principios del siglo XX. Fue el punto de partida de LA ALTA SOCIEDAD, que impulsó todo lo demás: Los Brufort en un lado, los Van Peteghem en el otro, la historia de amor y las misteriosas desapariciones. Cuando empecé el guion iba llenando los huecos con esas postales. A diferencia de EL PEQUEÑO QUINQUIN, que lo escribí sin saber si sería divertido, en este caso lo tenía presente todo el rato, buscaba el poder cómico de cada situación. La comedia es una máquina, un mecanismo que tiene efecto inmediato, es completamente diferente de crear que el drama y mucho más difícil.


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