María Rosa Villalobos

El directorio del Banco Central de Reserva (BCR) anunció que mantendrá su tasa de interés de referencia en 4,25%. Sin embargo, en el comunicado en el que explica su decisión, no descartó inminentes cambios en la política monetaria.

“El directorio se encuentra especialmente atento a la nueva información sobre la inflación y sus determinantes, sobre todo a aquella referida a la reversión que se viene dando en los choques de oferta, para flexibilizar en el corto plazo la posición de política monetaria”, se lee en el comunicado de abril. En términos menos sofisticados, esto quiere decir que, si baja la inflación, el BCR bajará su tasa de referencia.

Este mensaje, comparado con el de marzo, es más contundente con respecto a la posibilidad de un recorte de tasa y al lapso en el que este se daría. Asimismo, el BCR hizo especial énfasis en el carácter temporal de la inflación mensual registrada en marzo (1,30%), la más alta en 19 años, debido principalmente al impacto del fenómeno de El Niño costero en los precios de alimentos.

Por otro lado, el BCR se mostró atento a las expectativas de inflación, que ya en marzo se situaron en el límite superior del rango meta (3%). El comunicado de ayer ya no hizo referencia a la “senda decreciente” de dichas expectativas reportada en el programa monetario de marzo.

El comunicado también varió respecto de marzo en su visión de los motores del crecimiento económico en los próximos meses. Así, el BCR expresó este mes que la reaceleración del dinamismo dependerá del aumento del gasto público y de la mejora de los términos de intercambio. En el mensaje del mes pasado, la expectativa estaba puesta en este último factor y en una recuperación de la inversión.

El menor optimismo sobre la inversión se relaciona con la caída generalizada de las expectativas empresariales en marzo. Los siete indicadores medidos por el BCR en su encuesta a empresarios cayeron el mes pasado, siendo el deterioro más grave el de las expectativas sobre la situación de la economía en los próximos tres meses, que pasó a terreno negativo tras una baja de 11 puntos.

El BCR también reportó que las expectativas de analistas económicos con respecto al crecimiento del PBI este año cayeron de 3,5% a 3%.

EXPECTATIVAS ANCLADAS

Para Hugo Perea, economista jefe del BBVA Research, será clave para las decisiones del BCR el próximo mes identificar cuánto se contaminarán las expectativas de inflación luego del resultado de marzo. “Las expectativas son muy inerciales en algunas circunstancias, sobre todo cuando hay saltos abruptos. No me sorprendería que se hayan corregido hacia arriba”, sostiene.

Para Roberto Flores, gerente de Estrategia y Estudios Económicos de Intéligo, si los problemas de oferta persisten, sí podríamos ver un impacto un tanto mayor en las expectativas inflacionarias del año que limitaría el campo de acción del BCR.

Sin embargo, para Jorge Chávez, presidente ejecutivo de Maximixe, la experiencia de los últimos años de recurrentes choques de oferta que no han afectado de forma significativa la evolución de los precios contribuye a que las expectativas de inflación no se desanclen del rango meta. “[Bajar la tasa de referencia] se justifica por la necesidad de impulsar la demanda interna”, afirma.

EL MOMENTO
Incluso antes de conocer el comunicado, la expectativa del mercado se orientaba a una flexibilización.

No obstante, en un contexto en el que la inflación podría superar el 4% en abril, era complicado que el BCR recortara la tasa de interés de referencia ayer. “Si ves que la inflación se acelera, es difícil que [la entidad] explique que bajará la tasa”, asegura Perea. Además, hacerlo podría haber tenido un costo en términos de credibilidad, asegura Javier Gutiérrez, vicepresidente de Estrategia de Inversiones de Credicorp Capital.

El ejecutivo resalta que si bien la inflación sin alimentos y energía está dentro del rango meta (2,72%), se ubica en la parte superior de este y solo acumula cuatro meses consecutivos dentro de los parámetros permitidos. Siendo esto así, agrega, el BCR se sentiría más cómodo bajando su tasa de referencia si este indicador hubiera continuado convergiendo hacia el centro de la meta, en lugar de subir en marzo.

¿Cuál sería entonces el momento adecuado para que el BCR baje la tasa de referencia? “Sería necesario [bajar la tasa] siempre y cuando el impacto del FEN costero sobre el crecimiento del PBI sea material. Aún no se puede determinar con certeza dicho impacto. En ese sentido y considerando los niveles de inflación, lo recomendable es que el recorte de tasa, si se concreta, sea más adelante”, asegura Flores.

En ese sentido, en el último semestre podríamos tener uno o dos recortes si persiste la debilidad de la demanda y si los planes de estímulo fiscal y de reconstrucción se demoran, explica Perea. De hecho, para Chávez y Flores es también factible pensar en una o dos bajas de 0,25 puntos porcentuales.

En el escenario actual, en que el BCR optó por no bajar la tasa y con miras al resto del año, se tendría que prestar atención a movimientos en el encaje para operaciones en soles, tal como sucedió en el 2014, aunque el impacto en la reducción de encajes es menos potente que el recorte de tasas, detalla Chávez.


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