Nieto no se ha movido de Piura desde el martes, así que vamos a darle el encuentro. La entrevista tarda porque se ha ido a Paita, con la ministra de Educación, Marilú Martens, a resolver un nudo burocrático en la recepción de donativos. Aprovecho para conversar con el comandante general del Ejército, el general Luis Ramos Hume, quien menciona los metros cúbicos del caudal del río Piura cual reporte del frente de batalla. Los ministros llegan justo cuando arrecia la lluvia. Verlos mojarse al bajar del helicóptero aporta una imagen refrescante del gobierno ppkausa.

—¿Estamos en un gobierno de emergencia o para la emergencia?
No es para tanto. Estamos haciéndonos cargo de una situación de emergencia desde el 15 de enero, en que hubo los primeros huaicos. La naturaleza nos puso la agenda a todos, cambió el escenario. Estábamos en el tema de la lucha contra corrupción.

—¿Vamos a volver a ello? ¿El gobierno ganará iniciativa a la naturaleza?
La naturaleza puso la agenda, pero nosotros reaccionamos bien. Ahora, parte muy importante de la agenda del gobierno va a ser el proceso de construcción y reconstrucción. Hablo de construcción porque hay cosas que no se han hecho en décadas. Por ejemplo, un equipamiento urbano moderno y un esfuerzo de planificación urbana que establezca qué áreas son buenas para que la gente viva.

—¿Eso podría llevarnos a un Forsur o piensan en otra forma de afrontar la reconstrucción?
He conversado muy brevemente de este tema con el presidente Kuczynski, porque estoy abocado a estas tareas. Pero ni el nombre [Forsur] suena bien, hay que sacar lecciones de lo que pasó en Pisco.

—Y hay que repensar la descentralización, ¿no? Han oído los reclamos de alcaldes y gobernadores.
Uno de los aprendizajes de estos dos meses es que la calidad de las élites locales, muchas veces, hace la diferencia. Hay alcaldes que en dos semanas han ejecutado todo.

—Se vienen secuelas sanitarias.
Si se dan una vuelta por la ciudad [Piura], verán un problema de basura que, con este calor, es un problema de salud pública. He hablado con la ministra [del Ambiente] Elsa Galarza.

—¿Cómo le va al COEN?
Hemos logrado niveles de operación eficientes. Por alguna razón, el COEN se había desactivado. En dos o tres días lo pusimos a funcionar. En los más de 60 días que lleva funcionando se han hecho más de 180 pronósticos, de los que habremos fallado cinco.

—Hay una tendencia universal a que la defensa se torne civil, más helicópteros que tanques. ¿Eso tiene que acentuarse?
De hecho, hay un debate internacional sobre el concepto multidimensional de la seguridad humana y ya hay una reflexión en las FF.AA. sobre ello,  que tiene que acentuarse mucho más. Hemos convenido en la necesidad de formar por lo menos cuatro batallones militarizados de emergencia para la Amazonía, el norte, centro y sur. La defensa no es solo territorial, sino la defensa de la vida humana en un territorio llamado Perú.

—Una política de desarme puede contribuir a esa conversión hacia la defensa civil.
Cuando se instituye la paz de Westfalia se establecen reglas para la guerra. La guerra es legítima y  los ministerios se llamaban ‘de guerra’. Pero tras la Segunda Guerra [Mundial], con millones de muertos, se forma la ONU y se desarrolla la cultura de paz. La guerra de agresión deja de ser legítima, la única guerra legítima es la defensa y los ministerios de guerra pasan a ser ministerios de la defensa. En el siglo XXI estamos viendo nuevas amenazas, como el cambio climático,  el crimen organizado, el terrorismo, y van a ser parte de la identidad de las FF.AA.

—Tienen una misión en el Vraem. ¿No la están descuidando?
No, en absoluto, he estado hablando de la zona con el vicealmirante José Paredes [jefe del Comando Conjunto]. No queremos que el asesinato de tres policías ocurrido la semana pasada quede en la impunidad.

— Una pregunta personal. Lo noté triste cuando dejó la cartera de Cultura. ¿Cómo se siente en Defensa?
Las despedidas siempre me cuestan, pero también me enamoro fácilmente y he encontrado en el sector Defensa personal capacitado.

—No vaya a ser otro ministro del amor.
[Sonrisas] Me enamoro de la tarea, de la responsabilidad, de la obligación y lo he asumido a plenitud. He encontrado un equipo humano con el que he hecho mucha empatía.

—En un momento, con franqueza, dijo que el desastre éramos nosotros. Luego morigeró los términos.
No los morigeré, lo que pasa es que mi ‘nosotros’ quiso ser interpretado de forma política; y yo hablaba de un nosotros como sociedad. Lo que quise decir es que hay tareas civilizatorias que como sociedad no estábamos cumpliendo. No es posible vivir en las quebradas de los huaicos o construir en el cauce de los ríos y que eso sea convalidado por la autoridad.

—Un ‘zar’ de la reconstrucción no era una buena idea, ¿no?
Zar es una palabra que no cabe en una cultura democrática como la americana. Entiendo que quiere decir la concentración de poder casi omnímodo en una persona. Pero la complejidad del gobierno es tal que no puede hacerse un úkase y punto.

—¿El presidente pensó en voz alta cuando lo dijo?
Tenemos un gobierno encaminado a atender la complejidad del fenómeno de la construcción y reconstrucción. Somos conscientes de que tenemos que hacer una obra que marque un viraje en la historia social del país y en la ocupación de territorio, un esfuerzo de planificación del espacio urbano para que la gente viva segura y en paz.

—¿Dónde radica la planificación en el gobierno? No se ve un área fortalecida para ello.
Ahora tiene que radicar en el jefe del Consejo de Ministros y en el propio presidente. Ya se tendrán los elementos institucionales necesarios.

—Luego del informe de la comisión que evaluó ascensos, ¿hay calma en las tres armas?
Las FF.AA. tienen una cultura de disciplina. También hay la posibilidad de que quienes estén inconformes tengan los canales institucionales para decirlo y luego los judiciales. Por el momento estamos funcionando muy bien, lo han visto en este despliegue, no solo con capacidad organizativa, sino en muchísimos casos, en los que los soldados han mostrado un sentimiento de respeto y de afecto por la población. Se nota en las imágenes.

—Se dice que los ministros civiles son cooptados por las FF.AA. para tenerlos de su lado.
Soy consciente de que todos los cambios tienen que hacerse con las instituciones y no contra las instituciones. Todo cambio exitoso es así.

—No puedo olvidarme de que es politólogo y consejero, ¿está cumpliendo ese papel con el presidente?
Cuando el presidente me pide opinión, yo la doy. Cuando requiere de mi parte alguna idea, la doy.

—¿Aún tiene colegas ministros que no quieren llamarse políticos?
Los ministros son políticos, es difícil que lleguen a un Gabinete si no tienen esa vocación cuando menos de servicio público, y eso los encauza en una mirada política de los problemas.  Por supuesto, tiene que haber un sustento técnico, no la pura arbitrariedad, pero las decisiones al final son siempre políticas.


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