Colombia. “Papá por aquí llueve mucho”. La anterior frase la repetía el oficial de policía, Desiderio Ospina Otavo, cada vez que se comunicaba por celular con su familia en la vereda Rincón Santo, en el municipio de Guamo (Tolima), de donde era oriundo.

“Siempre me decía que llovía mucho, que había invierno”, afirmó su padre Enrique Ospina que el sábado en la madrugada conoció la noticia de la muerte de su hijo de 23 años. “Me cuentan que iba en un carro de la Policía y se bajó para rescatar a una niña de 12 años a punto de ahogarse, pero una fuerte corriente los arrastró a los dos”, aseguró el padre de familia.

La última vez que hablaron fue el viernes pasado a las 10 de la mañana cuando el policía llamó a la casa de Guamo.

“Me dijo: hola papá, cómo estás y tras una breve charla me señaló que estaba trabajando, que colgaba porque había mucho trabajo”, dijo don Enrique y agregó que, cada vez que sonaba el celular, palpitaba su corazón y el de su esposa, Blanca Otavo.

“El cumplía los 24 años en mayo y ahora no lo tenemos con nosotros para celebrar”, señaló el padre de familia.

Desiderio siempre tuvo inclinación por servir a la Patria y “hace 5 años, de un momento a otro, me dijo que quería ser policía”.

Don Enrique al instante le contestó: “hijo, nosotros lo apoyamos, si le gusta, tiene todo mi respaldo”.

Tras obtener el cartón de bachiller ingresó a la escuela de Policía Gabriel González, de Espinal, donde se destacó por el compañerismo y mantuvo calificaciones altas en sus estudios y entrenamientos.

Su hermano Yojan recuerda que crecieron trabajando en el campo y no olvida las enseñanzas que quedan de su hermano. “Hace un mes le regaló un millón a mi papá para que negociara con mango. “Era una persona desprendida y muy buena, cada mes enviaba ayudas económicas para la casa”, aseguró Yojan.

A comienzos de marzo, Desiderio visitó a sus padres gracias a un permiso de 3 días y aprovechó para compartir con la familia y sus vecinos. “Fue un descanso inolvidable pues jugamos fútbol, caminamos por la vereda y fuimos a la zona urbana a visitar viejos amigos”, señaló Yojan.

Aseguró que su amor no tenía límites y “murió en Mocoa tratando de salvar a una niña. Nunca se negaba a hacerle un favor a los demás, cuando la tarea era servir, él siempre estaba presto a colaborar”.

Fuente: AFP


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