Laura Tarrillo

La noche del martes, en las afueras de la puerta 2 del Pentagonito, se reunían diversos grupos de jóvenes y no tan jóvenes con un solo fin: ver y escuchar a Natalia Lafourcade. El ambiente era cálido y algunos de los asistentes ya coreaban las canciones de la mexicana antes de que ingresen.

La banda peruana ‘Ves tal vez’ se encargó de abrir el concierto y puso el punto final a su presentación con el tema ‘La loca’, ganándose los aplausos del público. “Nos debemos a ustedes”, dijo emocionada la vocalista Alejandra Irribarren antes de retirarse del escenario.

La espera cada vez era más corta. Algunos asistentes aprovechaban el entretiempo en ir a los servicios higiénicos o en comprar algo para comer, otros preferían no descuidar el escenario que pisaría Natalia Lafourcade.

Falsa alarma. Se logró escuchar parte de la música de la mexicana en los parlantes y el público se amontonó en la puerta, desesperado por entrar y verla, pero el concierto aún no empezaba.

Minutos después, todos sabían lo que iba a suceder. Las luces se apagaron y el escenario se iluminó. Era Natalia Lafourcade, pequeña de tamaño, pero grande en corazón. Su club de fans ‘Cursis melodías’ tenía la mejor ubicación: adelante y en el medio.

“Hola, Perú”, saludó inmediatamente cuando apareció y fue recibida en medio de una ovación. ‘Vámonos negrito’ fue la canción que abrió el show.

Uno de los momentos cumbres del concierto -porque hubo varios- llegó cuando interpretó ‘Hasta la raíz’ y -tal cual lo anunció- el público se puso de pie, bailó y cantó.

Sorpresa. Natalia entonó ‘En el 2000’ y el auditorio fue una fiesta. El público agradeció entre gritos a la cantante por su visita al país.

Luego, llegó el turno de ‘Ella es bonita’ y Lafourcade compartió la historia detrás del tema: lo escribió pensando en quien conquistó al joven de quien en ese entonces estaba ilusionada.

Parecía inmejorable, pero no. Natalia recibió una bandera del Perú mientras cantaba ‘Limosna’ y se la puso en los hombros, sobre el conjunto rojo que vistió. Entre cantos y bailes, la intérprete y sus músicos estaban más cómodos que nunca, echados en el escenario, cantando a todos los asistentes del Pentagonito.

Natalia, además, fue la encargada de anunciar el triunfo del país en el partido frente Uruguay. “Perú, ganaron en el fútbol, se los juro”, fueron las palabras de la mexicana que regalaron una emoción más al público.

Lo que vino fue grande. “Quiero decirles que tomamos la decisión de donar este concierto al Perú. Imagínense, aparte de pasar este momento increíble y armar esta fiesta, ustedes están apoyando al Perú”, expresó con una enorme sonrisa y el teatro explotó de palmas y gritos. No solo regaló un gran show, sino que también dibujó una sonrisa en miles de damnificados de nuestro país.

La última canción llegó -para pena de los asistentes- y fue ‘Tú sí sabes quererme’. Pero Natalia no podía terminar su noche sola, por lo que invitó al público a acercarse al escenario, mientras más cerca cantaban junto a ella, mejor, y así aprovechaba en tomar de la mano a cuanto fanático podía. Lafourcade brilló y lo hizo vestida del Perú .


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