Euaya Yungay!! Agur Yungay!! Hoy partimos de viaje al sur del Perú.

Aquí os dejamos una bonita historia de amor….

Hace muchos años, una poderosa tribu se asentaba en las faldas de la cordillera. Era gobernada por un cacique benévolo.

El cacique deseaba que su hija Huandi se casara con un monarca del reino vecino, pero la princesa mantenía amores secretos con Huáscar, uno de los más apuestos soldados de la guardia.
Una noche, la princesa fue a encontrarse con su galán, pero fue descubierta por uno de los servidores, que dio parte de este hecho a su señor.

Encolerizado el monarca, ordenó que fuera llevada ante él.

– Te prohíbo que ames a este hombre. Nunca más volverás a verlo – le dijo.

Los dos jóvenes decidieron salvar su amor y se fugaron. Pero pocos días después, fueron aprehendidos y llevados ante la presencia del cacique, de cuyos labios escucharon el castigo.

– ¡Átenlos a la cumbre más alta! – exclamó – No merecen mi perdón.

La princesa y su amado fueron atados frente a frente, en unas rocas que se encontraban en las cumbres más altas. Ahí sólo recibieron la inclemencia del frío y la nieve.

El sufrimiento les hizo derramar lágrimas en abundancia. Pero un día, el dios de los Huaylas se compadeció de ellos y los convirtió en dos soberbios nevados, que se levantaron desafiantes por encimas de las cordilleras.

La bella princesa Huandi quedó transformada en el Huandoy. Y el apuesto joven, en el Huascarán. Las lágrimas de los jóvenes dieron origen a numerosos torrentes que formaron dos hermosas lagunas la laguna de Parón y la de Llanganuco,respectivamente).

Y allí permanecerán siempre, como un eterno símbolo de amor imposible.


Fuente: https://yungay2012.wordpress.com/

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