Las calles teñidas de lodo, la  escasez de agua, las pistas rotas e interrumpidas por barricadas de costales de arena en la entrada de las casas y empresas son parte del panorama al recorrer la zona industrial de Huachipa (Lurigancho-Chosica), una de las comunas afectadas por los huaicos a raíz de los desbordes del río Huaycoloro.
Un nuevo polo que, desde hace unos años, se está afirmando con la llegada de un parque industrial y varias  de las fábricas o almacenes más importantes del país. Muchas de ellas migraron de Lima centro y del Callao.

Ladrillos Lark, Aje, Kuresa, Todinno, Unacem o  Votorantim  son parte de la lista de alrededor de 20 a 30 grandes empresas, y otras 100 entre pequeñas y medianas, ubicadas a lo largo del distrito, calcula Ricardo Márquez, empresario y ex presidente de la Sociedad Nacional de Industrias (SNI).

Los últimos huaicos también llegaron a ellas, cubriendo algunos de sus accesos y hasta ingresando a sus plantas o almacenes, los que ahora han protegido con costales y cilindros. “Las pistas parecen zona de guerra por las barricadas y el lodo”, cuenta Juan Mejía, jefe de Producción de Helados Artika. No por nada, muchas firmas optaron por paralizar sus operaciones unos días.

Aunque no existe un mapeo oficial de cuáles son las empresas afectadas, Día1 recorrió la zona y conversó con algunos empresarios para conocer su situación.

 

¿CUÁNTO SE HAN AFECTADO?
Si bien los consecutivos huaicos no azotaron de manera tan dramática a todas las empresas de esta zona a nivel de infraestructura, es indudable que hubo áreas golpeadas y cuyo impacto se ve, incluso varios días después, con las pistas e ingresos dañados. Además, se han presentado ciertas restricciones de energía, agua y una latente sensación de alerta en sus propiedades.

De acuerdo a Rímac Seguros, uno de los siniestros más relevantes se presentó precisamente en Huachipa. Aunque no pueden revelar el nombre de la empresa, se trata de una compañía de gran tamaño, que ha reportado pérdidas por US$3 millones a causa del huaico.

“A escala nacional, las pérdidas reportadas, hasta el jueves pasado, por estos siniestros –de El Niño costero– ascienden a US$75 millones”, revela Miguel Gutiérrez, gerente de Siniestros de Rímac Seguros(Como adelantamos en la pág. 6). Muchas de ellas por lucro cesante (indemnización por ganancias no percibidas a causa de un siniestro o desastre).

 

PARALIZACIONES Y ACCESOS
La noche anterior a los huaicos, la incesante lluvia ya alertaba de nuevos desbordes, comenta Jaime Yoshiyama, director gerente de Kuresa. “Al ver que las lluvias no cesaban el jueves (16 de marzo) supimos que podrían haber nuevos huaicos y decidimos tomar algunas previsiones  como poner barricadas de arena para proteger nuestras áreas de producción y bajar nuestras llaves de luz para evitar cortocircuitos”, narra.

La compañía paró sus operaciones unos días por precaución. Al día de hoy, ya se restableció la producción  y la distribución pese a que las vías no están fluidas.

oshiyama remarca que aunque los deslizamientos pasaron por su calle, no lograron penetrar su planta. No obstante, señala que algunas vecinas no corrieron la misma suerte.

La pared de la planta de AB Inbev, detalla, ha actuado como un dique para aguantar el caudal de la lluvia. Ajeper también sufrió un poco con el agua, así como otras plantas más cercanas a la avenida Ramiro Prialé, puntualiza.

En su recorrido, Día1 pudo apreciar que el almacén de Ladrillos Lark, ubicado cerca de la avenida Ramiro Prialé, aún lucía (hasta el viernes) mucho lodo y agua en sus alrededores. Por su parte, Helados Artika tiene barricadas de costales con arena en la entrada de la avenida Las Torres, al igual que en su puerta. Mejía indica a Día1 que pese a colocar estas barreras, el agua logró introducirse en su calle pero no a su planta.

“Paralizamos nuestra operación unos días y el martes (de la semana pasada) volvimos a producir. El problema han sido las salidas, recién el miércoles (pasado) pudieron salir nuestros camiones, ya nos estábamos desabasteciendo”, relata. Ante ello, la compañía ha optado por despachar todo desde su almacén en La Victoria.

Gloria, otra de las grandes asentadas en el distrito, tuvo que paralizar algunos días  su operación ante la imposibilidad del acopio de leche por la restricción de las vías.

El Parque Industrial Huachipa Este –que alberga unas 40 plantas de empresas como Eternit, Bata, Laboratorios Hersil, entre otros– no tuvo mayor impacto por el cauce ancho del parque. No obstante, sí han sufrido a causa de algunos cortes de luz, que buscan solucionar con su termoeléctrica Huaycoloro, a fin de no parar la actividad industrial.

Muy cerca de allí, la refinería de Cajamarquilla (operada por la brasileña Votorantim Metais) anunció, el miércoles pasado, que suspendió sus actividades, para realizar trabajos de mantenimiento y retomar sus operaciones tan pronto como las condiciones climáticas, transporte e infraestructura lo permitan. Trabajadores de la empresa indicaron a este suplemento que hoy volverían a operar. En Milpo hicieron lo propio. Mientras que Volcan tuvo que paralizar operaciones por daños en su central en Huaral, otra de las zonas afectadas.

La Caja Huancayo –que tiene el grueso de los créditos en la comuna– también tuvo que cerrar sus agencias en Chosica durante la emergencia, pero ya han retomado operaciones  reportando ciertos problemas de avería de Internet. Actualmente, se encuentran evaluando la situación de las casas y negocios de sus clientes para determinar reprogramaciones de deuda.

Claramente, la financiera ha rebajado sus expectativas de crecimiento en la zona, refiere Ramiro Arana, gerente de Operaciones y Finanzas de la Caja Huancayo.

Aunque no existe una proyección exacta de cuánto puede incidir en las proyecciones de crecimiento de la industria, Márquez estima que podría caer en 20%  a nivel nacional. “El comercio también  ha caído, hay negocios que han parado por 15 días, en las zonas afectadas. Además de la paralización temporal de algunas empresas”, agrega.

Así como el área industrial de Huachipa, toda la costa norte ha sido golpeada por El Niño costero, que según proyecciones de Imarpe va a reducir su fuerza a finales de abril. A esperar.

* Con la colaboración de Nicolás Castillo, Claudia Paan, Juan Saldarriaga y Élida Vega.


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