Cristina F. Pereda

Donald Trump firmará este martes una orden ejecutiva que desmantela la política medioambiental más significativa de su antecesor, Barack Obama. La Casa Blanca quiere poner a Estados Unidos en una dirección “muy distinta” y abandonará el objetivo de reducir las emisiones contaminantes a la atmósfera. Aquella decisión de Obama está considerada como un paso histórico en la lucha contra el cambio climático y Trump está dispuesto a caminar en sentido opuesto, porque “no refleja” sus prioridades. El presidente también debate si EE UU debe permanecer en el Acuerdo de París contra el Cambio Climático.

Según ha adelantado la Casa Blanca, la “Orden Ejecutiva de Independencia Energética” tiene el objetivo de eliminar el Plan de Acción del Clima, que recortaba las emisiones de gases contaminantes por el sector del carbón. La decisión pone en peligro el objetivo de EE UU para cumplir con los compromisos adquiridos en el pacto de París, ratificado el año pasado por un total de 195 países.

La Agencia de Protección Ambiental será la encargada de redactar nuevas regulaciones para las plantas energéticas alimentadas por energías fósiles como el carbón. Los límites actuales habían sido establecidos por Obama con el objetivo de reducir las emisiones un 30% para 2030 con respecto a los niveles de 2005. A pesar de ser una de las decisiones de mayor impacto, su entrada en vigor no será inmediata.

Trump también encargará la revisión del Plan de Energías Limpias, una directiva de su antecesor que impuso restricciones específicas a las plantas energéticas y que inspiró un fuerte rechazo por parte del Partido Republicano. “Se puede responder al cambio climático sin dañar la economía gracias al carbón limpio, la energía nuclear e incluso las renovables”, explicó este lunes un asesor especial del presidente en política ambiental.

La Casa Blanca argumenta que la Administración Obama lideró una “guerra contra el carbón” y “devaluó a los trabajadores” con sus políticas. “El presidente considera que gran parte de esa regulación no ayudó a la industria”. Según el asesor, los límites a las emisiones contaminantes impiden la creación de empleo y perjudican a la economía. El objetivo del decreto de Trump es recuperar la “independencia energética” del país y “no aplicar políticas que pongan en peligro la economía”.

La nueva orden ejecutiva incluye la eliminación de varias moratorias impuestas por su antecesor, así como la apertura de un periodo de estudio para determinar si las restricciones a la contaminación son necesarias. La directiva de Trump también indica que las agencias gubernamentales ya no estarán obligadas a considerar las consecuencias ambientales de sus regulaciones, levanta una moratoria en los permisos para explotaciones de carbón en terrenos federales, promueve la explotación de gas y petróleo en territorio federal y elimina los límites a la controvertida técnica del fracking, según ha adelantado la Administración.

La Casa Blanca asegura que “no existe una obligación” de regular las emisiones de plantas contaminantes y que su misión prioritaria es el crecimiento económico. La Administración republicana asegura que las políticas vigentes deben ser “revisadas, mejoradas y actualizadas de acuerdo con las prioridades del presidente”. Varias agencias gubernamentales se encargarán de estudiar el plan de restricciones a las plantas energéticas y sus conclusiones, explicó la Casa Blanca, servirán de base para las políticas ambientales de Trump en un futuro.

El plan de Obama para reducir las emisiones de las plantas energéticas y que quiere desmantelar Trump nunca llegó a entrar en vigor. Un total de 28 Estados se querelló entonces contra la Agencia de Protección Ambiental a iniciativa de Scott Pruitt, su actual director, por considerar que se había excedido en sus competencias y dificulta la creación de empleo.

La decisión del mandatario republicano era esperada tanto por sus promesas electorales como las decisiones que ha tomado desde su primer día en la Casa Blanca. Trump ha elegido a Pruitt como responsable de la política ambiental a Pruitt, que ha compartido su escepticismo acerca del papel del hombre en el cambio climático. El presidente, por su parte, ha llegado a defender que el calentamiento global es una “invención china”, estudia recortar un tercio del presupuesto de la agencia y ha nombrado secretario de Estado al expresidente de Exxon Mobil, la mayor petrolera del país.


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