Robert Guédiguian podría ser la encarnación cinematográfica de la bonhomía: un tipo cargado de buenas intenciones, impermeable a las modas, que va haciendo sus películas, irregulares, formalmente no muy ambiciosas y a veces algo simplistas en cuanto al mensaje, aunque bañadas de luz mediterránea e impregnadas de joie de vivre. Guédiguian factura un cine amable que contenta a sus fans y no ofende a nadie, salvo quizás en esta ocasión, cuando se ha metido en el espinoso jardín de la lucha armada.

Al escudarse en que el armenio autor del histórico atentado contra un genocida turco fue absuelto y al distinguir entre luchador bueno y terrorista malo, el marsellés parece querer decirnos que es posible abrazar la lucha armada sin ensuciarse las manos. Peligrosa ingenuidad que el propio director se encarga de desactivar al contarnos la historia de una víctima que, antes que condenar, prefiere tratar de comprender a sus agresores.



Dirección: Robert Guédiguian
Reparto: Ariane Ascaride, Grégoire Leprince-Ringuet, Simon Abkarian, Serge Avedikian , Razane Jammal y Syrus Shahidi
Título en V.O.: Une historie de fou
Nacionalidades: Francia Año: Fecha de estreno:
Duración: 134 min.
Género: Drama
Color o en B/N: Color
Guion: Robert Guédiguian y Gilles Taurand
Fotografía: Pierre Milon
Música: Alexandre Desplat

A principio de los años 80, Gilles Tessier (Grégoire Leprince-Ringuet) es la víctima colateral de un atentado del Ejército Secreto para la Liberación de Armenia. Contra toda lógica, querrá conocer y tratar de comprender a sus verdugos.


 

LEAVE A REPLY