José Mendiola Zuriarrain

Pocas marcas consiguen desatar pasiones con tanta intensidad como lo hace Apple. El fabricante de Cupertino ha vuelto a copar las principales cabeceras tecnológicas al anunciar, entre otros, un nuevo iPhone cuya única novedad es su color: rojo. Este nuevo equipo se enmarca dentro de la gama PRODUCT (RED), una iniciativa con lo que se recaudan fondos para la lucha contra el sida en África, y como todos los productos con el sello de la iniciativa, llega al mercado en un intenso rojo.

El nuevo iPhone 7 (y su versión 7 Plus) es, por lo demás, idéntico a la versión original presentada hace unos pocos meses, y sin embargo, tiene todos los visos de agotar las existencias en los primeros meses de disponibilidad. El asunto va de colores y en un equipo tan icónico y venerado por sus clientes como el iPhone, se trata de palabras mayores. No hace falta que viajemos mucho en el tiempo para comprobar la importancia de un color en este terminal: el iPhone 7 llegó al mercado en varios colores, pero uno de ellos, en un tono negro conocido como jet black, rompía la variedad cromática de la gama y por ello pronto se convirtió en un cotizado objeto de deseo.

De nada sirvieron las advertencias realizadas por la propia compañía: aquel acabado se rayaba con la mirada y convenía colocarle una funda; la firma no lograba atender la creciente demanda de este iPhone con ese color tan especial. Otro tanto sucedió cuando los de Tim Cook decidieron sorprender al mercado con un iPhone de color oro, un color que muchos podrían vincular con la ostentación y no menos con lo chabacano. Sin embargo, este acabado también arrasó de partida, y fue tal la locura en mercados como el chino que Apple tuvo que ampliar la producción de este color para poder atender a una demanda desatada.

¿Por qué un simple color puede ser el detonante de un crecimiento desmedido de un móvil idéntico a su modelo original? Los expertos hablan del factor diferencial: uno quiere disfrutar de un modelo diferente del resto, algo que puede sonar ridículo en un smartphone del que se venden millones de unidades, pero muy real. También se hace mención al bautizado como shownership, un juego de palabras entre “propiedad” y “alardear”, un concepto que bien conocen los que buscan ese iPhone diferente del resto. Apple manejó magistralmente los tiempos también en este terreno con el colorido iPhone 5c y poco después con el nostálgico SE, ambas versiones estéticamente retocadas que partían de una plataforma común.

Los codiciados AirPods tampoco se escapan de esta fiebre por los colores, y como quiera que Apple únicamente ha lanzado al mercado una opción, en blanco, ya hay hasta empresas que por un precio disparatado le envían a uno los auriculares en diversos colores. Todo sea por lucir algo especial, diferente. El iPhone 7 en rojo saldrá a la venta el próximo 24 de marzo y no cabe duda de que la historia no se alterará y será un auténtico hit de ventas. En este caso, eso sí, por una gran causa.


LEAVE A REPLY