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El gobierno de Bolivia confía en que la Corte de La Haya falle a su favor en el litigio que mantiene con Chile y de esta manera obtener una salida soberana al mar.

El presidente boliviano Evo Morales ha manifestado su confianza en el trabajo que lleva adelante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de la La Haya, lugar donde se resuelve la demanda marítima boliviana contra Chile.

De llegar a ganar la demanda, Chile estaría obligado a ofrecer una salida al mar a Bolivia debido a que los fallos de la Corte Internacional de Justicia son vinculantes.

Bolivia presentará en la fecha límite del plazo, 21 de marzo, la réplica a Chile en la segunda fase de alegatos escritos en el litigio por la demanda marítima en la Corte Internacional de Justicia (CIJ).

Morales afirmó que la réplica “demolerá” la contramemoria de Chile en el juicio por el mar que busca que el demandado honre sus compromisos hechos a lo largo de la historia de negociar una salida soberana al mar.

“Nuestro equipo jurídico internacional trabajó (…) en el tema de traducción de los argumentos para demoler la contramemoria de Chile. Estamos con la verdad, y estamos por la justicia y por el derecho”, señaló.

Bolivia interpuso en abril de 2013 un juicio contra Chile en La Haya para exigir la negociación de una salida soberana al mar, tras 135 años del conflicto que le arrebató 400 kilómetros de su litoral.

Chile objetó la competencia del tribunal de la Organización de Naciones Unidas (ONU), pero el 24 de septiembre de 2015 la CIJ se declaró competente en el caso y pidió la continuación del proceso con la presentación de alegatos escritos por parte del demandado.

Ante este escenario, el canciller de Chile, Heraldo Muñoz, entregó en julio del año pasado a la Corte de La Haya la contramemoria, el documento con el que respondió a la demanda de Bolivia.

Además de este litigio, Chile demandó en junio de 2016 a Bolivia ante la CIJ por el dominio de las aguas del Silala, por el que pide a la Corte que declare que se trata de un río internacional.

Bolivia perdió su acceso al mar tras la guerra del Pacífico (1879-1883) en un conflicto bélico en el que también participó Perú.

La demanda de Bolivia se ampara en el “Acuerdo de Charaña” que fue firmado en la estación ferroviaria de Charaña en Bolivia el 8 de febrero de 1975, entre los generales Hugo Banzer y Augusto Pinochet y suponía el fin de la ruptura de las relaciones diplomáticas que habían sido suspendidas en el año 1962.

Para ese entonces, el gobierno chileno ofreció solucionar el asunto de la “Mediterraneidad de Bolivia” mediante un canje territorial accediendo una franja de terreno ariqueño. Sin embargo fue objetado por Perú quebrantando las relaciones entre Bolivia y Chile en 1978.

Por otro lado, la defensa chilena mantiene que dichos ofrecimientos no llegaron en un acuerdo entre las dos partes por lo no existe derecho alguno y la situación marítima de Bolivia se mantiene con el Tratado de 1904.

Los bolivianos recuerdan cada 23 de marzo la invasión chilena de 1879, que derivó en la Guerra del Pacífico y en la pérdida del acceso soberano al mar.

“A diferencia de los años pasados, Bolivia va a vivir un 23 de marzo como los últimos años, nutrido de mucha esperanza; estamos seguros de que nosotros no tenemos una aspiración, tenemos el derecho de obtener un acceso soberano al Océano Pacífico a través del diálogo, a través de la obligación que tiene Chile de dialogar con nosotros”, afirmó el ministro de Justicia y Transparencia, Héctor Arce.


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