Pablo Guimón

Escocia se encamina a un nuevo referéndum de independencia. Así lo ha anunciado este lunes a mediodía la ministra principal, la nacionalista Nicola Sturgeon, en un discurso pronunciado en Edimburgo, el mismo día en que se espera que el proyecto de ley del Brexit supere la tramitación parlamentaria y Theresa May tenga vía libre para iniciar las negociaciones de salida de la UE.

“La semana que viene buscaré la autorización del Parlamento escocés para celebrar un nuevo referéndum de independencia”, ha dicho Sturgeon. La ministra principal ha anunciado que su intención es celebrarlo después de otoño del año que viene, pero antes de que ya sea demasiado tarde y Reino Unido esté fuera de la UE, algo que se espera suceda en primavera de 2019.

A primera hora de la mañana, Sturgeon anunciaba en su cuenta de Twitter que pronunciaría “un importante discurso previo a la activación del artículo 50” del Tratado de Lisboa, que abre el proceso negociador de dos años. La interpretación general era que la ministra principal utilizaría el discurso para anunciar la convocatoria de un segundo referéndum antes de que Reino Unid abandone definitivamente la UE, y así ha sido.

“Mi foco desde junio ha sido alcanzar un acuerdo con el Gobierno británico que reconcilie el voto del Brexit con el voto escocés por la permanencia”, ha dicho Strugeon. Pero ha encontrado en el Gobierno británico, asegura, un “muro de ladrillo de intransigencia”.

El futuro de Reino Unido hoy, ha explicado, se dibuja muy diferente al que era en septiembre de 2014, cuando los escoceses rechazaron la independencia en referéndum. Además del horizonte del Brexit, ha añadido, “el colapso del laborismo anuncia un poder permanente e incontestado para los tories en Westminster”.

“Todo esto tiene enormes implicaciones para Escocia”, ha asegurado, “y en tiempos así lo más importante es tener un plan”. Ese plan consiste, según Sturgeon, en defender los intereses de los escoceses en todo el proceso de negociación de la ruptura con la UE. Y, a continuación, “garantizar que Escocia tenga capacidad de decidir al final del proceso”.

La ministra principal ha recordado que en el programa electoral con el que su partido, el SNP, ganó las elecciones escocesas el año pasado, se decía claramente que “un cambio significativo en las circunstancias, como que Escocia sea sacada de la UE contra su voluntad”, llevaría a un nuevo referéndum de independencia. En la consulta sobre el Brexit de junio del año pasado, los escoceses optaron en un 62% por permanecer en la UE.

El Parlamento escocés no tiene la competencia de convocar un referéndum. Sturgeon pedirá al Parlamento escocés la semana que viene la autorización para solicitar a Westminster la celebración de un referéndum. Eso permitiría convocar una consulta legalmente vinculante, como la que tuvo lugar en 2014. La primera ministra, Theresa May, no ha dejado claro hasta la fecha si está o no dispuesta a dar permiso para un nuevo referéndum de independencia. Eso conducirá, con toda probabilidad, a un arduo debate sobre el texto de la pregunta y sobre el calendario. El Partido Conservador escocés ya se ha mostrado partidario de celebrarlo después de que terminen las negociaciones del Brexit. Pero Sturgeon prefiere, como ha confirmado hoy, celebrarlo antes de la salida, para no tener que negociar eventualmente el ingreso.

No está claro, por la ausencia de precedentes, si una Escocia independiente podría retener la membresía de la UE, a la que ahora pertenece por ser parte de Reino Unido. En la actualidad los sondeos de opinión en Escocia muestran una población dividida en dos mitades, a favor y en contra de la independencia, con un buen número de ciudadanos que estarían abiertos a cambiar de opinión.


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