La tortilla española o tortilla de patata, es uno de los bocados más populares de nuestro país, consumido en todos los hogares y es la tapa más solicitada en los bares y restaurantes, da igual en que provincia de España te encuentres.

¿Quién no ha probado alguna vez la tortilla española? Podemos decir que es uno de los platos más simbólicos de nuestra gastronomía.

Los españoles estamos divididos en dos grupos, los que se deshacen por la tortilla española con cebolla y los que no la soportan.

En el desayuno, a media mañana, en la comida, como merienda o para cenar, cualquier momento del día se convierte en una excusa para deleitarse con ella. No puede faltar en cualquier fiesta o reunión con la familia y los amigos, en las excursiones, en la playa, en la montaña… Su sencilla receta compuesta de huevos, patatas, cebolla, sal y aceite de oliva, crean una combinación deliciosa, un verdadero manjar para el paladar, asequible para todos los bolsillos.

Su Origen

Su origen no está muy claro. Por un lado, según documentan Las Crónicas de Indias, sabemos que las primeras tortillas de huevos, se conocen entorno al año 1519, tanto por los españoles como por los aztecas. Y por otro lado, sabemos que las patatas las trajo Pizarro de América a Europa en el año 1537 como alimento para los animales, ya que en aquella época los alimentos que provenían de la tierra se consideraban venenosos para el consumo humano, teniendo que esperar hasta 200 años para que se consideraran aptas para nuestro consumo. Los españoles confundían las papas con las batatas debido a su parecido aspecto y es por ello que las empiezan a llamar patatas adoptando ese nombre hasta hoy en día, excepto en Canarias y parte de Andalucía que las siguen llamando papas, igual que en el resto de los países hispanohablantes.

Existen diversas teorías en cuanto al momento exacto en el que se mezclan estos dos ingredientes, creando la receta de la tortilla española.

Hasta hace poco tiempo, el primer documento que conocemos en el que hacían referencia a la tortilla española, era un escrito que data de 1817, dirigido a las Cortes de Navarra, en el que se narra que los habitantes de Pamplona la consumían y el escrito decía: “…dos o tres huevos en tortilla para cinco o seis, porque nuestras mujeres la saben hacer grande y gorda con pocos huevos mezclando patatas, atapurres de pan u otra cosa…” Cuenta la leyenda que la inventora de la tortilla española fue una humilde campesina que vivía en los bosques de Navarra y una noche de invierno recibió la visita del general carlista Tomás de Zumalacárregui (1808-1835), quien le pidió algo de comer, como lo único que tenía eran huevos, cebolla y patatas, le hizo una tortilla con todo aquello, al general le encantó y más tarde la popularizaría entre sus tropas carlistas, ya que era un plato sencillo, económico y muy nutritivo. La mayoría de los platos tradicionales nacían de la necesidad más que de las ganas de innovar.

Sin embargo, un estudio reciente por Javier López Linaje, del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC, en su libro “La patata en España. Historia y Agroecología del Tubérculo Andino”, sitúa con datos concretos el origen de la tortilla española en la localidad extremeña de Villanueva de la Serena (Badajoz), haciendo referencia a la tortilla española en 1798, unos veinte años antes que el documento de Las Cortes de Navarra y atribuye su invención a Joseph de Tena Godoy y al marqués de Robledo que buscaban un alimento barato y nutritivo para luchar contra el hambre de la época.

La tortilla de patata es sin duda un referente de la gastronomía española, conocida mundialmente por su delicioso e inconfundible aroma y sabor, no hay quien se resista a un buen pincho de tortilla.


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