El croissant es un “Panecillo” de pasta leudada o hojaldrada, estirado en triangulo, arrollado sobre si mismo, dándole finalmente la forma de media luna.

Parece ser que hay dos versiones sobre el nacimiento de este suculento preparado de bollería para tomarlo normalmente en el desayuno o en las ya extintas meriendas de mantel, aunque la más extendida es la siguiente.


En el año 1683, los soldados al mando del gran visir otomano Mustafa Pachá, que ya había sometido a los países de la cuenca del Danubio, puso sitio a la ciudad de Viena, sus habitantes opusieron feroz resistencia para que no cayese el ultimo baluarte de la cristiandad en la zona.

La estrategia de los turcos, al no poder asaltar sus murallas, fue horadar por debajo de ellas. Para no ser descubiertos trabajaban de noche, pero de noche tambien trabajaban los panaderos, así que estos oyeron ruidos extraños como de picos y palas por debajo de sus pies. Pusieron en conocimiento de los defensores de la plaza de estos acaecimientos y pasaron de ser sorprendidos por el enemigo a sorprenderles y obligarles a dejar el sitio.

El artífice de la victoria fue Jan III Sobiesky que liberó Viena del asedio asfixiante de los ejércitos otomanos y ocurrió el 12 de septiembre de 1683.

El emperador de Austria, Leopoldo I dio el privilegio a los panaderos vieneses de inmortalizar el acontecimiento con la fabricación de un pan “ad hoc”. Tambien les concedió el honor de ir armados de espada, cosa que los panaderos agradecieron mucho más.

Hemos llegado al final de este evento, pero cuando y como nacen los Croissants, bollo que conmemora la victoria citada.

Dicen, cuentan, narran, aquellos que se creen conocedores de lo que pasó y tampoco se ponen muy de acuerdo.
Unos cuentan que la derrota de los otomanos fue seguida de la desbandada desordenada de estos, dejando atrás sus enseres y la bollería que estaban oficiando, en forma de media luna y un brebaje espeso de color oscuro, el café.

Fue esta la inspiración de los panaderos vieneses para desarrollar sus croissants?

Otra de las teorías alrededor del nombre croissant sitúan el hecho de las fortificaciones en las murallas de Buda, que como quizá no todo el mundo sepa es la parte de la ciudad que se sitúa durante la dominación Otomana al oeste del Danubio quedando enfrente la ciudad de Pest.

Pest cayó en manos otomanas en 1526 y Buda en 1541.

Después de la derrota de los otomanos en Viena los ejércitos triunfadores cayeron sobre Buda, centro administrativo otomano y la tomaron en 1586.

Y dicen los que creen saber, que fue aquí donde descubrieron los bollos en media luna que fabricaban los panaderos Turcos.

Así que se me crean ciertas dudas:

La ciudad de origen de los croissants es Viena o Buda, tal vez no sean de ninguna, sino que fue en su día un preparado Otomano copiado sabiamente por los panaderos.

La forma si que parece que representa el símbolo de la luna creciente o decreciente, dependiendo de cómo se mire, la hacían así los otomanos?, me cuesta un poco creerlo pues no son dados, al menos actualmente a representar sus símbolos, para luego encima ser comidos.

Hay una corriente que dice que esta representación del croissant en media luna lo hicieron los panaderos exprofesamente para molestar a los otomanos.

Aunque parece ser que el primer nombre asociado al croissant es el de Kolschitsky o Kolczycki, cafetero vienés de origen polaco, el cual recibió por su valeroso comportamiento durante la contienda unos sacos de café tomados al enemigo y este hombre tuvo la idea de servir el café con un bollo en forma de media luna y parece ser que fue cuando se abrió el primer café vienes que abrió la moda para el resto de la Europa cristiana, este café se llamo Zur Blauen Flasche “La botella Azul” aunque el primer café que se tenga noticia se abrió en 1554 en la ciudad de Estambul.

El café preparado por Kolschitskyera más suave que el preparado por los otomanos, estaba filtrado y no tenía posos y además tenia la adición de crema de leche.

El primer nombre que recibió el croissant fue “Halbmond” que debe significar “Media Luna”

La panadería vienesa ha oficiado otros tipos de bollería siguiendo la estela del originario croissant como el “Vanillekipfert”, un croissant aromatizado a la vainilla. O como el “Mandelbögen” aunque más pequeño pero aromatizado a la almendra. Incluso otros, siempre en forma de media luna: el “Mohnbeugel” una pasta rica de semilla de amapola, mientras que la pasta del “Nussbeugel” lleva nueces y miel.

Desde entonces el croissant invadió Europa y el mundo, hasta que los franceses (no sería el primer caso…) lo hicieron “suyo”, dándole la nacionalidad y oficializándolo con el nombre de croissant.

Hay que reconocer que los pasteleros y panaderos franceses lo preparan de maravilla, casi confirmando que sólo ellos lo saben hacer bien, sabroso y crujiente.

En Francia, por la mañana, eso del croissant es un ritual: no hay “petit déjèuner” en los grandes hoteles, pero también en cualquier brasserie, que no lleve unos croissants en la bandeja, acompañando al café o a lo que sea, haciendo a menudo pareja con el brioche, que también éste tiene su leyenda, pero será en otra ocasión.


Fuente: http://historiasdelagastronomia.blogspot.pe

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