Charlie Peartree

Las cifras no avalarían el título de este artículo pero no solo de estadística vive el hombre. The Knack, es uno de los ejemplos más conocidos de los llamado One Hit Wonder; grupos que solo han tenido un verdadero éxito en su carrera. Solo acudiendo a Spotify, su canción más famosa tiene unos cinco millones y medio de escuchas mientras que la siguiente en la lista apenas llega a los 128.000 (Good Girls Don’t), la calificación de un grupo bajo la mentada etiqueta suele producir animadversión a la hora de profundizar más en su aventura musical. The Knack vivieron y vivirán de su My Sharona. ¡Ojo! También murieron por ella. La sombra que proyectó sobre el resto de sus composiciones es tan larga y densa que apenas ha dejado un resquicio para que entre la luz. Una melodía pegadiza, una construcción genial y uno de los mejores solos de guitarra de la historia han encumbrado el My Sharona hasta el Olimpo de de la música. The Knack, responsables de su creación, se quedaron por el camino.

Soundonson.com
El grupo en una foto promocional. / soundonson.com

El grupo nace en 1977. La formación original la componen cuatro nombres: Doug Fieger (cantante y guitarra), Berton Averre (guitarra solista, teclados y coros), Prescott Niles (al bajo) y Bruce Gary (batería y percusión). Fieger sería el germen que unificaría al grupo y reclutaría a los otros tres. Hacia el 78, el grupo The Knack era ya una realidad. Natural de Oak Park, en Michigan, el cantante demostró aptitudes y talento para la música habiendo formado parte del grupo Sky. Una modesta formación de rock ecléctico con base en Detroit, que lograron diversas hazañas para le época (principios de los 70) como que Jimmy Miller, productor de los mismísimos The Rolling Stones, se pusiera a los mandos del estudio para sus dos (y únicos) trabajos discográficos. De influencias variadas, la banda recorría diferentes parajes musicales y sus riffs abarcaban desde la potencia del Hard Rock hasta el virtuosismo de Traffic. Tras el lanzamiento del segundo disco, y la ruptura a los pocos meses de la formación, Doug se traslada a Los Ángeles en busca de la fortuna y a la caza de una banda que lo alzase a la cima.

El primero concierto de The Knack  se realizaría en junio del setenta y ocho. Unos meses después, The Knack ya era una banda reconocida y cuidada dentro de la inmensa escena musical que L.A. poseía. Músicos como Bruce Springsteen o Tom Petty paseaban sus instrumentos por el escenario donde actuaban Doug y los suyos, en interminables jam sessions que se sucedían en algunos de las salas más famosas de la ciudad. Este repentino éxito y aprobación por parte de público y compañeros de profesión generó un aluvión de ofertas de las discográficas del momento. Capitol Records ganó la batalla por editar su primer disco.

Get The Knack, ópera prima del grupo, ve la luz en junio de 1979. A día de hoy tiene el valor de haberse convertido en uno de los discos debut más vendidos de la historia. No en vano, vendió más de un millón de copias en menos de dos meses. Añadiendo a eso el éxito atronador de su primer single, My Sharona, Get The Knack se convirtió en una sofisticada máquina de hacer dinero. En contraste a la época, en la que multitud de artistas estaban meses encerrados en el estudio y gastando auténticas salvajadas de dinero en la producción de sus discos, Get The Knack apenas costó unos 18.000 dólares y dos semanas de grabación.

65870084
Precott Niles, responsable del característico sonido del bajo de The Knack. / theknack.com

Capitol Records realizó una exitosa campaña de promoción que daría  al grupo una similitud física y mediática con los Beatles, aupando más aún su éxito e interés social. Solo basta ver la portada de este primer disco y compararla con la de Meet the Beatles! de 1964. My Sharona se convirtió en la canción más exitosa de 1979, consiguiendo ser número de ventas y de radios durante semanas. El repentino éxito también trajo detractores que criticaban la postura artificial de The Knack y la exageración de su talento. Hugh Brown, diseñador del disco ‘Give ‘Em Enough Rope’ de los Clash, llegó a realizar una campaña en contra del grupo basada en camisetas y pegatinas para los parachoques de los coches con el eslogan “Knuke the Knack” (algo así como noquea a los Knack). A estas críticas se añadía el desplante que la banda realizaba a la prensa al no conceder entrevistas e incluso intentar censurar crónicas de sus conciertos.

portadas
Portadas de Get The Knack y Meet the Beatles!

El disco en sí, es una maravilla de pop rock y sin duda su mejor trabajo. Get The Knack es un ejercicio de melodías pegadizas aderezado con guitarras y ritmos veloces. Prueba de ello es la genial ‘Let me Out‘ o la cabalgante ‘Heartbeat‘. Aliñado con un sonido nítido y ciertamente cálido de guitarras (el trabajo de Berton Averre es envidiable), además de unas melodías vocales cuidadas, el disco debut de The Knack se merece mucho más de lo que la historia del rock le ha dado. La balada  ‘Maybe Tonight‘ también encontraba su sitio en el álbum, inmediatamente antes del otro gran éxito del disco ‘Good Girls Don’t‘.

A modo de anécdota, el grupo gallego Heredeiros da Crus, realizó una impecable versión del ‘My Sharona‘ bajo el título ‘Vaiche Boa‘ que ha hecho que la canción sea aún más conocidan, si cabe, en Galicia. Versionada por las orquestas y pinchada en discotecas, ha conseguido dividir al personal entre los que cantan la letra original y la genial adaptación hecha por los de Ribeira.

Doug Fieger durante una actuación en directo. / theknack.com
Doug Fieger durante una actuación en directo. / theknack.com

Arrastrando las críticas pasadas, a principios de 1980 sale a la venta…But the Little Girls Understand’, el segundo de The Knack. Al poco, se convierte en disco de oro en Japón (país donde ha gozado de especial aceptación) y U.S.A., además de disco de platino en Canadá. Pese a ello, la recepción de ventas y crítica es sensiblemente menor a la de su primer disco. En un intento de defender la calidad del nuevo trabajo, Fieger declara a la prensa que todas las canciones se compusieron a la vez que el primero y que podría haberse sacado un disco doble de aquellas. No en vano, canciones como ‘Baby Talks Dry‘ (single del disco) y ‘I Want Ya‘, son auténticas descargas eléctricas y de obligada escucha para todo amante del Power-Rock. Pinceladas de punk entremezclado con rock n roll clásico se entrevén en los temas ‘(Havin’ A) Rave Up’ y ‘Hold On Tight And Don’t Let Go‘, ambas de menos de dos minutos de duración. Mención especial al trabajo en el bajo de Prescott Niles, cuya forma de ataque, elección de lineas y reconocible sonido dotaron a The Knack de su más que reconocible cuerpo sonoro.

Letra manuscrita de Havin a Rape Up / theknack.com
Letra manuscrita de Havin a Rape Up / theknack.com

Una versión de The Kinks, ‘The Hard Way’, estaría presente en el CD como el único tema no compuesto por Averre o Fieger. La portada, en la que sale una bella chica en blanco y negro no es otra que Sharona Alperin, la persona que inspiró el hit de la banda.

El éxito fue menor del esperado, aunque en cierto modo, es entendible. La crítica se cebó con ellos acusándolos de no ser más que una banda basada en clichés, sin personalidad y poco competentes. En una época en la que la opinión especializada estaba en alza, es normal que la prensa influyera en el colectivo del público y las ventas fueran menores de lo que hubieran podido ser. A pesar de ello, el disco se colocó entre los primeros puestos de ventas y gozó de cierta popularidad. La gira que se realizaría tras la salida de …But the Little Girls Understand los llevaría a dar decenas de conciertos por todo el globo. Para desgracia del conjunto, las riñas y diferencias internas empezarían a cobrar fuerza.

La gota mediática que colmó el vaso fue el lanzamiento del tercer disco. Apenas 150.000 copias se vendieron en EE.UU. de ‘Round Trip‘ lo que derivó en un fiasco total para la discográfica y la ruptura definitiva de la banda (la primera reunión de la banda no tuvo lugar hasta el año 91) ante la incapacidad de volver a estar a la altura de sus primeras composiciones y una lucha interna de envidias y egos. Fríamente, el disco no es un desastre ni mucho menos, es eficaz y competente, pero ni la moda del momento acompañaba a la banda, ni la prensa, y es innegable que la sombra proyectada por Get The Knack era demasiado larga. Once canciones componían un CD que firmaba una ruptura anunciada.

En 1991 y tras una década de separación los Knack irrumpirían en el mercado con el disco Serious Fun gozando de cierto reconocimiento y aceptación gracias al single ‘Rocket O’Love‘, de corte potente, muy AC/DC, y directo. La portada, con una chiquilla jugando con un hula hoop en llamas es, cuanto menos, llamativa. Tras ello, renovaron su nombre y la gente acudió masivamente a los diferentes conciertos que fueron ofreciendo en los sucesivos años. Hasta tres discos vieron la luz desde su vuelta, manteniendo viva su llama con nuevas canciones, que cumplían con la necesidad de seguir sacando un material decente y roquero a la luz. En el caso de Zoom, de 1998podría considerarse uno de los mejores trabajos y más completos de The Knack y desde luego mejor que el tercero y el cuarto.

Portada de Zoom
Portada de Zoom1, 1998.

Para 2005, The Knack aún eran capaces de transferir su energía a públicos de miles de personas. La desgracia llegó a la formación un año después, cundo a Doug, incombustible hasta la fecha, le detectaron dos tumores en el cerebro. Pese a luchar contra la enfermedad a lo largo de varios años, el cantante falleció en febrero de 2010. Tenía 57 años. Tras su muerte, se editó un CD con demos y grabaciones caseras de Averre y él, retratadas entre 1973 y 1975.

E aquí una lista de reproducción con la que poder disfrutar del legado que The Knack dejó sobre la tierra, una de las mejores formaciones de Power-Pop que dio EE.UU. y, sin duda, algo más que una canción. La lista se puede reproducir en el mentado programa y no responde a un orden cronológico aunque se puede ordenar manualmente por disco, si así uno lo desea.


LEAVE A REPLY