Iron Maiden

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Venerados como mitos de la generación de rockeros nacida con la ola de heavy rock inglés en 1980, a despecho de las modas y tendencias musicales que se renuevan cada vez con mayor frecuencia, la admiración, la devoción y el entusiasmo que circundaron a Iron Maiden aumentaron sin cesar con el paso de los años.

Esta moderna institución del rock duro nació en 1976 por obra de Steve Harris (futuro bajista de la banda). En realidad “Iron Maiden” era el nombre de un instrumento de tortura utilizado en la Edad Media, un “ataúd” recubierto por dentro de afiladas puntas para martirizar las carnes del torturado. Uno de los sueños que Harris perseguía era formar una banda capaz de lograr una violenta “potencia de penetración”.

Al primero que consideró digno de entrar en el proyecto Iron Maiden fue al guitarrista Dave Murray, procedente de Urchin. En invierno de 1978 se les unieron el cantante Paul D’Anno y el batería Doug Sampson. Con esta formación entraron en los Cambridge’s Spaceward Studios para grabar una maqueta con cuatro temas: ‘Iron maiden’, ‘Prowler’, ‘Invasion’ y ‘Strange world’. Una copia de la cinta la remitieron a Neil Kay, disc-jockey londinense especializado en hard rock, que quedó fuertemente impresionado y comenzó a radiar sus temas. El público reaccionó bien, tan bien, que Rock Hard les concedió la oportunidad de realizar un Ep.

El Ep se publicó en invierno de 1979; sólo se podía adquirir por correo, pero aquellos cuatro temas de Iron Maiden llamaron la atención del público. Poco tiempo después actuaron como teloneros de Motorhead, y más tarde obtuvieron un clamoroso éxito en el Marquee de Londres, hasta tal punto que el semanal Sounds los presentó, junto a
Def Leppard y Saxon, como la mejor promesa del nuevo heavy metal anglosajón. La compañía EMI no dejó escapar la oportunidad de contratarlos, estimulada por el éxito de una cosecha de nuevas bandas promocionadas por el propio Neil Kay.

En ‘Metal for muthas’, Iron Maiden se llevaron la parte del león con dos buenas composiciones. Poco antes de entrar en los estudios, Sampson abandonó la formación por problemas de salud, siendo sustituido por Clive Burr, antiguo batería de Samson. Además, se les unió otro guitarrista, Dennis Stratton, que con sus veinticinco años era el más “viejo” de la banda.

Tras una legendaria actuación en el “Top of the Pops” (era la primera vez desde 1973 que una banda tocaba en directo en la BBC) Iron Maiden participaron en una gira con Judas Priest. Así, pues, a la salida de su primer álbum, ‘Iron Maiden’, el terreno estaba abonado. A pesar de que la producción de Will Malone no estaba exenta de fallos, el disco funcionó realmente bien; llegó al cuarto puesto de las listas y llevó a Iron Maiden al estrellato, permitiéndoles realizar su siguiente gira como cabeceras de cartel. En el festival de Reading de 1980 actuaron como invitados especiales. Cabe señalar, por último, la primera aparición en escena de Eddie The Head, el monstruo creado por el diseñador Derek Riggs que pronto se convirió en la inseparable mascota del grupo.

Con el mundo del heavy metal prácticamente a sus pies, Iron Maiden se arriesgaron a perderlo todo a causa de varias crisis internas. El primero en abandonar el grupo por divergencias musicales fue Dennis Stratton, quien fundó Lionheart, una banda de escasa fortuna. Fue sustituido por Adrian Smith, un solista original y muy inventivo; a pesar de ello, su segundo álbum, ‘Killers’, no resultó tan afortunado como el anterior. Su producción había sido confiada a Martin Birch, antiguo productor de Deep Purple y Whitesnake; el sonido aparecía mucho más nítido que antes, pero las composiciones no convencieron a la crítica. Sin embargo, los fans se mantuvieron fieles: Iron Maiden seguían siendo la punta de lanza de la que había sido bautizada como “new wave of british heavy metal”.

Las críticas contra el grupo eran injustas: casi todas las canciones se remontaban a la época de ‘Iron Maiden’, y la banda no había perdido ni una gota de su brillo. Quien sí parecía estar un poco fuera de lugar era D’Anno, cuya sustitución en verano de 1981, no sorprendió a nadie. Lo sustituyó Bruce Dickinson, otro ex Samson, cantante de típico timbre “a lo Gillan”.

Con su tercer álbum, ‘The number of the beast’, lron Maiden recuperaron posiciones en las listas. Las alentadoras ventas los animaron a conquistar el mercado americano, alejándose gradualmente de las raíces “populares” que habían propiciado su rápido triunfo. Como confirmación de su nuevo estilo de vida y de la definitiva adquisición del estatus de estrellas del rock, se trasladaron a las Bahamas para la grabación de ‘Piece of mind’, su cuarto álbum, producido también por Martin Birch. Clive Burr abandonó el grupo, siendo sustituido por Nicko McBrain, batería con raíces rock-blues que ya había tocado con la banda de Pat Travers y con Trust. ‘Piece of mind’ alcanzó la tercera posición de las listas, mientras que ‘Fly of Icarus’, el single, les dio a conocer incluso entre aquellos que no querían ni oír hablar del heavy metal.

El mundo del rock duro rebosaba nuevas bandas y nuevas tendencias. Mientras continuaba la sucesión de bandas metálicas de usar y tirar, Iron Maiden se permitieron el lujo de emprender una gira “faraónica” para promocionar ‘Power slave’, álbum y gira cuya iconografía y aspecto escénico evocaban claramente el antiguo Egipto. La prueba resultó agotadora, y los cinco músicos sobrevivieron penosamente a una gira de más de un año al ritmo de casi un show diario.

“Creí que no llegaríamos vivos al final (recuerda Bruce Dickinson), pero de lo que estoy seguro es de que no nos pasará otra vez: en la próxima gira nos permitiremos reposar, al menos, cada dos días”. Y así sucedió. Después de la publicación de ‘Live after death’, un monumental disco en directo que inmortaliza las míticas canciones de Iron Maiden confirmando su fama mundial, los componentes del grupo se tomaron un merecido descanso.

Con ‘Somewhere in time’ no cayeron en el mismo error. A finales de los ochenta el rock que triunfaba era el rock norteamericano, un rock caracterizado por la superproducción, con los sonidos metálicos, violentos y potentes, pero también extremadamente melódicos y cautivadores. Inglaterra parecía no poder competir con la invasión del heavy metal estadounidense, hasta el punto que en el festival de Donington sólo participaron bandas estadounidenses.

Pero 1988 resultó ser, inesperadamente, un año plenamente satisfactorio para Iron Maiden: convertido en la principal atracción de los megafestivales de rock europeos, el grupo inglés atrajo a miles de jóvenes, extasiados ante su mastodóntico espectáculo.

Finalizada la gira de promoción de su siguiente álbum, ‘Seventh son of a seventh son’, Iron Maiden anunciaron un nuevo período de reposo y de alejamiento de los escenarios. En 1990, para celebrar el décimo aniversario del grupo, EMI reeditó sus singles en diferentes formatos. Adrian Smith anunció, tras la formación de ASAP, su intención de emprender una carrera en solitario. Smith fue sustituido por Janick Geers, colaborador imprescindible en el primer y soberbio álbum de Bruce Dickinson, ‘Tattooed millionare’.


DISCOGRAFIA

1980- Iron Maiden
1981- Killers
1982- The Number of the Beast
1983- Piece of Mind
1984- Powerslave
1985- Live After Death
1986- Somewhere in Time
1988- Seventh Son of a Seventh Son
1990- No Prayer for the Dying
1990- Running Free/Run to the Hills
1990- Stranger in a Strange Land
1992- Fear of the Dark
1993- A Real Live One
1993- A Real Dead One
1994- Live at Donington 1992
1995- The X Factor
1996- Best Of The Beast
1998- Virtual XI
2000- Brave New World
2002- Rock in Rio
2003- Dance of Death
2005- Death on the Road
2006- A Matter of Life and Death
2009- Flight 666
2010- The Final Frontier


Fuente: http://historiasderock.es.tl

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