Por: Instituto Peruano de Economía

A poco más de un mes de iniciado el año, los principales analistas económicos han revisado sus proyecciones de crecimiento de la economía peruana para el 2017 a la baja. El nuevo consenso es cercano al 3,6%. Este ajuste en los estimados responde en buena cuenta a la incertidumbre nacional provocada por los recientes destapes de corrupción y la reducción de la confianza empresarial. ¿Qué riesgos económicos en general se vislumbran durante el presente año?

Un determinante clave para los supuestos de crecimiento de la economía el 2017 es el comportamiento de la inversión privada. Esta se retrajo por 11 trimestres consecutivos entre el primer trimestre del 2014 y el tercer trimestre del 2016, y se estima que en el último trimestre del 2016 también habría tenido un resultado negativo. La larga caída se explica por la fuerte contracción de la inversión minera, que habría caído en casi 50% en el 2016, y al debilitamiento de la inversión en casi todos los otros sectores.

El crecimiento esperado de la inversión privada para el 2017 asciende a poco más del 4%, lo que contribuiría al crecimiento del PBI en casi 1 punto porcentual. Si bien el índice de expectativas de la economía a tres meses del BCRP continúa en tramo positivo, este se viene deteriorando desde su pico en setiembre del año pasado. Las proyecciones dependen de que las expectativas se traduzcan en inversión y de que a la paralización del gasoducto del sur no le sigan retrasos significativos en otras grandes APP. El panorama político, la expropiación de terrenos, las interferencias y el financiamiento de algunas obras siguen siendo un riesgo.

En segundo lugar, luego de tres años consecutivos de caída, se espera que la inversión pública impulse parte del crecimiento en el 2017. En este sentido, se estima un crecimiento real de aproximadamente 12%, lo que representaría un aumento en el gasto de capital de 4,4% del PBI en el 2016 a 4,7% para este año. Este shock de inversión pública comprende mayores transferencias para obras públicas de 4.618 proyectos de inversión adicionales a nivel nacional, pero su ejecución depende en buena cuenta de las capacidades de los gobiernos regionales y locales, que este año controlan el 41% del presupuesto en inversión pública. Adicionalmente, el nuevo sistema Invierte.pe, que reemplaza al SNIP, debería facilitar la ejecución. No está de más recordar que el multiplicador fiscal de la inversión pública –el impacto de cada sol invertido– es de 1,4 veces.

De acuerdo con BBVA Research, uno de los principales riesgos al crecimiento de este año es que las anomalías climatológicas se prolonguen. “El escenario base de proyección incorpora estas anomalías, pero asume que son solo transitorias. Sin embargo, de persistir en los niveles actuales, se afectarían el agro, la pesca, la manufactura, la construcción, el comercio, y los servicios”, menciona el equipo de investigación del banco.

En el escenario internacional, los dos principales riesgos son, por un lado, la incertidumbre respecto a las políticas económicas del nuevo Gobierno de EE.UU. y, por otro, la estabilidad de la economía china. Respecto del segundo, sus vulnerabilidades financieras podrían acentuarse e impactar en su demanda por minerales y en el precio global de los mismos. Cuanto menos medio punto del crecimiento del producto proyectado para el presente año es contingente a estos riesgos.


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