El Parlamento británico ha vuelto a votar abrumadoramente a favor del Brexit. «Nunca pensé que vería este día», tuiteó eufórico Nigel Farage, el populista eurófobo hasta la caricatura. Una vez debatidas las enmiendas a la ley del Brexit, rechazadas por la mayoría conservadora, la Cámara de los Comunes dio luz verde de nuevo al Gobierno para que pueda invocar el artículo 50 e iniciar la salida de la UE. Esta vez el Ejecutivo ganó la votación con una ventaja de 372 votos (494-122).

La sesión volvió a demostrar que el debate europeo desgarra al Partido Laborista y amenaza a su líder. Más de medio centenar de diputados desoyeron la enérgica orden de Jeremy Corbyn de apoyar el Brexit. Además dimitió otro más de los integrantes de su «Gobierno en la sombra», el respetado Clive Lewis, que suena en las quinielas para sustituir al fallido líder izquierdista. Corbyn marcha absolutamente desfondado en las encuestas, aunque cuenta con el apoyo de unas bases mucho más radicalizadas que el conjunto de la sociedad.

Antes de la votación final, una diputada laborista moderada presentó una enmienda para que la ley del Brexit «no afecte a los derechos de los ciudadanos de la UE que residían legalmente en el Reino Unido desde antes del 23 de junio de 2016», fecha del referéndum. Su propuesta fue tumbada por 332 votos en contra y 290 favorables. Tres diputados conservadores rebeldes votaron a favor de proteger a los ciudadanos comunitarios.

Sin embargo no hay que llamarse a engaño. El rechazo de la enmienda para defender los derechos de los comunitarios afincados en el Reino Unido no quiere decir que el Parlamento abogue por retirárselos. Simplemente la mayoría de los diputados han seguido el consejo de May, que no es partidaria de darlos por garantizados mientras no se cierre un acuerdo recíproco con la UE. Ahora mismo, 3,3 millones de comunitarios viven en el Reino Unido y 900.000 ciudadanos británicos residen en los 27, el mayor número de ellos en España (308.805).

También fue rechazada por goleada una enmienda del Partido Liberal Demócrata, el más europeísta, a favor de un segundo referéndum. Solo la apoyaron 33 diputados, pero de nuevo se escenificó el cisma laborista, pues 19 de ellos fueron rebeldes que desoyeron las instrucciones de Corbyn.

La Ley del Brexit ha superado su paso por los Comunes sin mayores contratiempos para May y ahora será debatida en la Cámara de los Lores. Su fecha elegida para iniciar la desconexión, finales de marzo, podrá cumplirse sin problema.


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