No tendrá los premios de Game of thrones, ni el escrutinio mediático de The walking dead, pero resulta difícil no considerar a Vikings un silencioso, pero sólido éxito.
Durante cuatro temporadas se ha mantenido entre los diez programas más vistos del cable estadounidense, además de acumular un seguimiento de culto a nivel global.

La mezcla de datos y personajes históricos reales con ficción y aires de telenovela es la especialidad de su creador y libretista, Michael Hirst (64).

Guionista de las aclamadas cintas Elizabeth (1998) y Elizabeth: La edad de oro (2007), sobre la Reina Isabel I de Inglaterra, y también cerebro detrás de The Tudors, sobre la familia del Rey Enrique VIII, el divulgar la historia es la fascinación de Hirst, la que presenta a través de tramas donde abundan las luchas de poder, las batallas épicas, los problemas familiares y el sexo. “Con todo lo que escribo, mi idea es traer el pasado al presente. Para mí no son dos conceptos distintos, sino que todo está conectado. Con Vikings, mi idea es conectar a la gente con el mundo vikingo, mostrándoles una familia que lidia con problemas que son muy contemporáneos”, dice Hirst a La Tercera.

La familia en cuestión es la de Ragnar Lothbrok (Travis Fimmel), una figura legendaria en la historia y el protagonista de la serie, que el lunes estrena la segunda mitad de su cuarta temporada, a las 22 horas en el canal de cable premium Fox Action. La historia continuará en el punto exacto que quedó: Ragnar, desaparecido por años tras ser derrotado por los franceses y su hermano Rollo, vuelve a enfrentar el poder de sus hijos, siendo además odiado por su propio pueblo, viéndose solo en su objetivo de buscar venganza de los responsables de su estado. “Ragnar regresa a un mundo muy distinto. Ha estado desaparecido lo suficiente como para que sus hijos crezcan, y cada uno tiene su propia agenda. Además, Ragnar ya no resulta un líder tan carismático, porque fue derrotado”, explica Hirst. Según su creador, el personaje principal no estará libre de ser una de las víctimas de la trama: “La serie siempre fue pensada como para continuar sin él. Esta no es la historia de Ragnar, sino de él y sus hijos. Pero incluso si muriera, Ragnar nunca desaparecería de historia. Siempre será una presencia a través de su reputación, y de su descendencia”.

Construyendo historia

Al igual que la monarquía inglesa, el mundo nórdico y vikingo captó el interés de Hirst hace mucho tiempo. “Crecí cerca de York, que es una ciudad que durante mucho tiempo estuvo ocupada por vikingos. Las aldeas cerca de mi hogar tenían todas nombres nórdicos. Estoy seguro que debo tener algo de ADN vikingo, como mucha gente en Europa. Esta es, de cierta forma, la historia de la gente que construyó mi mundo”, dice el creador de la serie. “Siempre que estudiamos la historia, aprendemos algo de nosotros mismos. Muchos piensan que hemos progresado más que civilizaciones antiguas, pero me he dado cuenta que muchos pueblos de la antigüedad tenían un pensamiento más avanzado que el de nosotros. Creo que tenemos que ser más humildes en ese sentido”.

Hirst también asumió que su interés sería compartido por una audiencia global. “Estaba bastante confiado que Vikings encontraría una buena audiencia, porque los vikingos son reconocidos en todo el mundo. Y pensé que si podía ser lo más auténtico posible con su historia, a la gente le interesaría verlos”, explica Hirst. “En el pasado, han sido sólo representados a través de clichés, donde son gente horrible, violenta y bruta. Sabía que debía existir mucho más que eso”.

La visión de Hirst no ha estado exenta de cuestionamientos de expertos, que en más de una ocasión han criticado la interpretación histórica de la serie y su creador. “Esto es un drama, no un documental. Tengo que entretener a la gente”, se defiende el británico. Pero, obviamente, destaca la rigurosidad de su trabajo: “Creo que de todas formas inspira al público a leer más y a informarse de esta historia. Estoy orgulloso que esta es una serie sobre gente y cosas reales. Para mí es un placer investigar, encontrar estos personajes, y de cierta forma traerlos nuevamente a la vida”.

Incluso para las licencias que se toma su serie en favor de la entretención y el conflicto, Hirst encuentra una explicación racional. “Por algo la llamaron la Edad Oscura, no existe mucha información al respecto. Los vikingos fueron además una sociedad no letrada, la mayoría de lo que se sabe de ellos viene de escritos de monjes cristianos, por eso son representados como violentos y aterradores”, dice, agregando: “De todas formas, nunca me alejo mucho de la historia. Tengo un asesor -el historiador británico Justin Pollard- al que siempre le pregunto: ‘¿Te parece esto auténtico?’, ‘¿Habrían actuado los vikingos así?’, me aseguro de chequear todo lo que escribo”.

Antes de emitir los diez capítulos que forman este tramo de la cuarta temporada, Vikings se aseguró un quinto ciclo, que al igual que el presente, tendrá 20 episodios. Hirst dice que todavía hay una audiencia allá afuera que tiene que perder sus prejuicios con la serie. “Mucha gente piensa sólo por el nombre de la serie que se trata de gente violenta matándose entre sí, pero es mucho más que eso. Es una serie inteligente para adultos en cualquier parte del mundo”, concluye.


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