Denise Zani

La calidad de la democracia en Estados unidos (EE UU) y Europa es cada vez peor. Esta es la conclusión publicada en el último informe del organismo Independiente Freedom House, con sede en Nueva York, que este martes ha alertado de las consecuencias del progresivo asentamiento de fuerzas populistas a ambos lados del Atlántico. El número de los países cuyos ciudadanos cuentan con un sistema que le garantiza plenas libertas civiles ha bajado progresivamente en los últimos diez años y por primera vez en 2016 se ha registrado un deterioro de las democracias consolidadas.

Las grietas en los sistemas asentados se han generado a raíz “del enorme flujo migratorio provocado por la guerra en Siria y en los actos terroristas inspirados por el Estado Islámico”. El terrorismo alimenta, según el informe, la “agitación social” en Europa y EE UU. El documento, que se elaboró previamente al veto migratorio de Trump, ya criticaba los deseos del presidente estadounidense de cerrar a cal y canto, aunque fuera de manera temporal, el país para los musulmanes.

Los países que se consideran “plenamente libres”, según se lee en el informe de 28 páginas, representan el 45% de los 195 recogidos en el estudio. Esta cifra supone dos puntos porcentuales menos que hace 10 años y representa una ralentización del continuado asentamiento de sistemas democráticos desde 1986. Entre los 67 países que han registrado un empeoramiento de su democracia se encuentran 15 europeos; entre ellos Polonia, Hungría, Rusia y Turquía donde, a raíz del intento de golpe de Estado el pasado 15 julio, fueron encarcelados alrededor de 40.000 civiles, según el Think Tank. Los países que han registrado una mejora solo son 36.

Una campaña urgente de ayuda a los refugiados en EE UU

D. Z, (Madrid)

La ONG el Comité Internacional de Rescate (IRC, por sus siglas en inglés) ha lanzado este lunes una campaña de emergencia para recaudar fondos para hacer frente a la crisis migratoria generada por el veto del presidente Donald Trump. Se trata de la primera emergencia que la organización activa en EE UU, según un comunicado. El país norteamericano ha acogido a casi 85.000 refugiados de todas partes del mundo entre septiembre de 2015 y septiembre de 2016, según el centro de investigación estadounidense PEW. El mismo centro calcula que al menos tres millones de personas han sido acogidas en el país bajo el amparo de la ley para los refugiados aprobada en 1980. La ONG, fundada en 1933, asiste a los solicitantes de asilo en las zonas de conflicto y les ayuda en su reubicación en Estados Unidos.

Hace dos semanas el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, anunciaba la propuesta de volver a detener a los migrantes, aunque fueran solicitantes asilo cuya petición no había sido tramitada. El mandatario, representante del partido xenófobo Fidesz, fue el mismo que decretó la construcción de una valla —actualmente terminada— en la frontera con Serbia en el verano de 2015, cuando el flujo migratorio tocaba su auge. Con referencia al Gobierno polaco, Freedom House pone en evidencia algunas de las medidas tomadas por el partido derechista PiS Libertad y justicia entre las que figuran la nacionalización de los medios de comunicación, la restricción de las posibilidades de protesta pública y la “neutralización” del poder de la corte constitucional. El Ejecutivo de la ultraconservadora Beata Szydło consiguió, con dichas medidas, poner en alerta a Bruselas.

“Ya no es posible hablar con confianza de la estabilidad a largo plazo de la democracia norteamericana”, se lee en el informe. A raíz de las declaraciones hechas por el presidente de EE UU, Donald Trump, durante su campaña electoral, el informe considera que el país norteamericano se convierte este año en un “vigilado especial”. De la misma forma, Freedom House ha puesto bajo la lupa a Dinamarca —cuyo Parlamento está enrocado en debate sobre la aplicación de medidas restrictivas para la llegada de inmigrantes y que hace un año aprobó la confiscación de los bienes de los refugiados— y República Checa.

La radicalización de los Gobiernos autoritarios y el papel de Rusia

La perpectiva de que países como Rusia y China, considerados ambos “no libres” por Freedom House, desarrollen un sistema político más democráticos se desvaneció en 2016, según el informe. Los dos países han desarrollado “una política que combina la represión interna, la intimidación regional y un proyecto de sabotaje político de larga distancia”.

Con respecto a Rusia, El documento critica los “bombardeos indiscriminados en la campaña de Alepo [Siria]” y pone en evidencia que Rusia hizo “esfuerzos” para “influir en el referéndum constitucional en Italia [diciembre de 2016] y las elecciones presidenciales de EE UU [noviembre de 2016]”. En el caso de China, señala, la progresiva y preocupante restricción de las libertades a raíz de la campaña de represión lanzada por el presente Xi Jinping contra los abogados defensores de los derechos humanos en julio de 2015.


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