Las patitas con maní pueden considerarse un platillo exótico de la gastronomía peruana, aunque, a pesar de ser un plato muy popular en Perú, su ingrediente principal las “patitas de cerdo” suele tener muy poca aceptación en otros países.

El maní o inshic, en quechua, era uno de los productos más alimenticios e importantes en el Perú antiguo; creció en las regiones tropicales y subtropicales de América del Sur. Como todos los alimentos, nuestros antepasados lo consideraron sagrado y fue perennizado en representaciones antropomorfas como la del “Tocador de flauta”, de la cultura Mochica, así como los hermosos collares de la tumba del Señor de Sipán que representan reproducciones de maníes con cáscara, en oro y plata. El maní se utilizó en numerosas comidas, salsas y mazamorras o apis, así como en bebidas, como el Ponche o la Chicha de maní.

El maní se utilizo en numerosas comidas, salsas y mazamorras o Apis, así como en bebidas, como el ponche o la chicha de maní. Se producía también un aceite, tal como lo asegura García Hurtado de Mendoza “…una semilla menuda llamada maní, que molida y cocida da de sí gran cantidad de aceite tan claro y excelente que se gasta en la comida sirviendo en las demás cosas que suele el olivo”.

Las patitas con maní son hechas a partir de un rokro o ajiaco precolombino, mestizado con carne de cerdo. Plato de pobres, las patitas de cerdo, en Perú, New Orleans, en Brasil y Madrid, pero cuan sabrosas para los conocedores, aquí se aplica una picante salsa de maní, y se chupan los dedos.

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