Estados Unidos puso fin este jueves, y con efecto inmediato, a la política conocida como “pies secos y pies mojados”, que permitía a los cubanos conseguir automáticamente residencia permanente en el país aún al ingresar clandestinamente. La supresión de esta práctica del gobierno estadounidense era solicitada por La Habana.

“Los cubanos que traten de ingresar al país ilegalmente y que no califiquen para alivio humanitario estarán sujetos a remoción, de acuerdo con las leyes y prioridades de Estados Unidos”, expresó el presidente Barack Obama en una nota divulgada por la Casa Blanca. Esa política, apuntó el presidente, “fue diseñada para una era diferente”.

El gobierno cubano consideró en una declaración oficial que el anuncio de Washington es “un importante paso de avance en las relaciones bilaterales. El gobierno de La Habana había reclamado a Washington tomar este tipo de medida para cortar el flujo masivo de ciudadanos cubanos que intentan llegar a Estados Unidos.

Los antecedentes. En los tres primeros años después de la Revolución cubana de 1959, casi 300.000 cubanos abandonan de la isla, en la mayoría de casos personas vinculadas con la extinta dictadura de Fulgencio Batista. En esta época, La Habana estableció su sistema de permisos de salida indispensables para los candidatos a viajar, y confisca los bienes de los migrantes. En los años siguientes, las nacionalizaciones y expropiaciones empujan a miles de cubanos al exilio.

Estados Unidos, deseoso de acoger a los candidatos a la emigración, adopta en 1966 la Ley de Ajuste Cubano, que ofrece facilidades de instalación a los inmigrantes de la isla. Según La Habana, esta ley incitaba a la emigración salvaje y peligrosa a través del estrecho de Florida, así como el tráfico de personas. De esa manera, a la emigración “política” de la década de 1960 le siguió una emigración más “económica”, de cubanos que huyen de un sistema que les confina a la supervivencia.

Crisis migratorias. En 1980 estalla una primera crisis, cuando 10.000 personas encuentran refugio en los jardines de la Embajada de Perú en su búsqueda del exilio. Fidel Castro abre el puerto de Mariel, 50 km al oeste de La Habana, a los barcos llegados de Florida. Unas 125.000 personas logran llegar así a Estados Unidos.

En 1994 se produce otro éxodo, conocido como “la crisis de los balseros”. Miles de cubanos se lanzan al mar a bordo de cualquier embarcación precaria que pueden encontrar o fabricar, empujados por la grave crisis en la que cayó Cuba tras la caída de la Unión Sovietica, la potencia comunista que subsidiaba a la isla. Unos 37.000 de ellos logran llegar a Estados Unidos, pero las difíciles condiciones de viaje también dejan miles de muertos y desaparecidos.

Pies secos (Dry foot), pies mojados (Wet foot). La oleada de migrantes ilegales cubanos llevó al presidente Bill Clinton a establecer la política de “pies secos y pies mojados” en 1995. Hasta antes de esta medida el gobierno estadounidense recibía a todos los migrantes cubanos. La nueva política estableció que los cubanos que eran interceptados en el mar (pies mojados) fueran devueltos a su país, pero los que llegaban a tierra firme (pies secos), aún sin ningún tipo de visa, podían permanecer y beneficiarse de mecanismos agilizados para obtener la residencia permanente. Esa legislación era el resultado de una modificación a la Ley de Ajuste Cubano de 1966.

También se consideraba “Pies secos” a los cubanos que lograban pasar a Estados Unidos por la frontera mexicana y a quienes llegaban vía aérea sin documentos. Una vez que pisaban suelo estadounidense se les validaba el ingreso al país para luego obtener su residencia. Esta política ha sido suspendida este jueves y ha provocado diversas reacciones en la comunidad cubana dentro y fuera de la isla. Están los que la celebran por ser una forma de incentivar una migración más ordenada y menos riesgosa y quienes se lamentan porque piensan que la vía legal está lejos de su alcance. (Con información de EFE y AFP)


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