Jerry Schilling fue uno de los amigos más cercanos de Elvis Presley, no sólo desde su infancia sino a lo largo de su carrera. Con el paso del tiempo se convirtió en uno de sus hombres de confianza y fue testigo de lujo de muchos acontecimientos en la vida de ‘El Rey’. A continuación el relato del encuentro entre dos superestrellas del rock.
“¿De quién es esa limosina?”… En una noche de finales de Julio de 1974, Elvis Presley exclamó esa frase, sin ocultar su molestia e indagando por ese vehículo que se encontraba estacionado a las afueras de un conocido teatro de cine en Memphis. Ese lugar era uno de los favoritos de Elvis, donde iba a ver alguna película en la función de medianoche. Esa limosina pertenecía a otra estrella de rock que había hecho toda una ‘peregrinación’ para tener la oportunidad de conocer a Elvis. Jerry Schilling, uno de los integrantes de la ‘Mafia de Memphis’ el grupo de amigos y colaboradores de Presley, tenía la misión de decirle al ‘Rey’ que esa visita previamente había sido acordada.

“Probablemente es Eric”, le dijo Schilling a Presley.
“¿Cuál Eric?”, respondió Elvis.
“Eric Clapton, recuerda que tú le dijiste que viniera para saludarte”.
“Esta bien, sólo que no necesitamos esa limosina estacionada al frente del teatro”, puntualizó Elvis.

‘El Rey’ no tenía ningún problema con las limosinas o con ser el centro de atención cuando estaba en público, sólo que el teatro y el cine era uno de sus lugares sagrados donde siempre quería conservar un bajo perfil y mantener su privacidad. Los invitados de Elvis eran autorizados para entrar al teatro por él mismo y las reglas eran básicas. Nadie podía sentarse en el área central de las sillas pues era un lugar reservado para Elvis. Y una vez iniciaba la película debía haber silencio absoluto, Elvis era un fanático de las películas y no le gustaba perderse ningún detalle.

Esa noche Elvis lucía más como un ranchero que como una estrella de rock. Luego de una extensa gira, Elvis se encontraba en Memphis para descansar y para disfrutar de algunos placeres que sólo encontraba en Memphis. Ese día había recorrido varios ranchos de caballos Con Schilling y Myrna Smith, vocalista de Elvis y novia de este último. Los tres se dirigieron directamente al teatro sin parar primero en Graceland. Elvis manejaba una de sus camionetas favoritas, tenía botas de cuero, un sombrero vaquero y un atuendo elegante e informal.

“Recuerdo que estaba muy preocupado por la presencia de la limosina, pensé que esa visita inesperada podía arruinar el buen estado de ánimo que tenia y así se arruinaba la reunión con Eric”, cuenta Schilling. “Elvis no estaba recibiendo mucha gente en Graceland en ese momento y era un asunto muy delicado el presentarle a alguien. Queríamos que todo saliera bien con Eric.”

Y la reunión se pudo haber arruinado porque Elvis ingresó al teatro y vio a Eric, que estaba acompañado por Pattie Harrison (la ex esposa de George Harrison), quienes estaban cerca a las sillas reservadas para ‘El Rey’.

“Eso fue como echarle sal a una herida” explica Schilling. “No sabía lo que podía pasar enseguida”.

Schilling fue determinante para acordar la reunión. Clapton estaba de gira y disfrutando de un nuevo aire de popularidad gracias a su exitosa versión de ‘I Shot the Sheriff’ de Bob Marley. El tenía un concierto programado en Memphis en el Liberty Bowl Memorial Stadium y al tener una noche libre hizo lo posible por tener la oportunidad de conocer a Elvis. Semanas antes de la llegada de Clapton a Memphis, Schilling había estado en contacto con Richard Cole, el tour manager famoso por todas las aventuras y vivencias extremas con Led Zeppelin. Cole había entregado varias entradas exclusivas a Schilling para conciertos de Led Zeppelin con la idea de que Schilling le retornara el favor arreglando un encuentro cara a cara entre Elvis y Clapton. Elvis estaba entusiasmado por el encuentro, pero luego de ver la limosina en el estacionamiento y que Eric usara sus sillas todo podía llegar a su fin.

“Eric se levantó, se acercó a nosotros y se presentó”, cuenta Schilling. “Y ahí estaba con su estilo de perfecto caballero inglés, dejando muy claro todo el respeto y admiración que tenía por Elvis. Al ver su actitud, Elvis se relajó y asumió su papel de anfitrión encantador. Los dos hicieron una gran conexión y se vivió una charla muy amistosa. Todos nosotros sabíamos el gran talento que tenía Elvis, pero de esa noche recuerdo la gran admiración que despertaba entre sus colegas y músicos muy grandes que respetaban a Elvis como una superestrella”.

La charla se hacía más amena y Elvis invitó a Eric y Pattie para que lo acompañaran a ver la película. La pareja aceptó la invitación y aunque no hay un registro de cuál película fue la elegida, Schilling recuerda que El Padrino II, era una de las favoritas de Elvis durante ese verano.

Cuando todos estaban en sus lugares, Elvis le pidió a Schilling que lo acompañara al baño. “Estábamos solo y Elvis me dijo: ‘Jerry, Eric es una gran persona, me agrada mucho’”.

Al día siguiente, Schilling y Myrna Smith se dirigieron al Liberty Bowl para el concierto con Clapton y Harrison, todos en la misma limosina que puso nervioso a todos los acompañantes de Elvis. Esa noche Schilling y Smith fueron invitados especiales del show, que tenía a Lynyrd Skynyrd como el acto de apertura.

Clapton y Elvis nunca se volvieron a cruzar, pero Schilling vio al guitarrista muchos años después en la ceremonia del Salón de la Fama.

“Me acerqué a él y me presenté de nuevo”, recuerda Schilling. “Me dijo interrumpiéndome que obviamente se acordaba de mí, que yo había sido la persona que le había presentado a Elvis. Le pregunté si quería que le presentara a Scotty Moore, quien era presentado en el Salón de la Fama ese año. Sus ojos se iluminaron y una vez más tenía la oportunidad de presentarle a alguien importante a Eric Clapton”, recuerda Schilling.


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