A solas con su guitarra (“la relación más fiel que he tenido en mi vida”), marcándose un ‘riff’ imaginario mientras se recoge la coleta blanca, Jimmy Page mira hacia atrás con una espina clavada: el desplante de Robert Plant y de John Paul Jones en este trepidante viaje en el tiempo en los Olympic Studios de Londres, donde los años 70 irrumpieron a pleno galope y una banda llamada Led Zeppelin imprimió un giro copernicano al planeta del rock.

“Hubo un antes y un después de Led Zeppelin”, confiesa Jimmy Page, solo ante el peligro a sus 70 años, hablando por los ausentes. “Creo sinceramente que llevamos la música a otra dimensión. Logramos una intensidad en el directo que ninguna otra banda había conseguido hasta ese momento. Esa sensación nos la llevamos al estudio y fue nuestra esencia. Cuatro músicos de alto calibre entregados con devoción al poder transformador de la ‘performance'”.

El cuarto mosquetero, el percusionista John Bonham, falleció a los 32 años en la mansión del propio Jimmy Page en Windsor. Se bebió 40 vasos de vodka en 12 horas y se ahogó en plena noche en su propio vómito. Con él murió Led Zeppelin, pero empezó la leyenda, marcada por la tragedia y la magia negra, trufada de excesos sexuales, coqueteos con las drogas y distorsiones psicodélicas.

Estábamos en ese momento crepuscular en el que los 60 morían triturados a manos de los 70, que eran ya definitivamente otra cosa. Hubo quien llamó a lo que hicieron “blues progresivo” o “rock duro”. Muchos siguen considerando a Led Zeppelin como los auténticos abuelos del heavy metal, aunque Jimmy Page se resiste a las etiquetas…

“Hacíamos Música con mayúsculas. Es más, nuestra música sonaba más potente que nuestros egos, y ése es tal vez el secreto. Los críticos nos fustigaron porque no entendían lo que hacíamos. Pero nuestros fans los captaron y vibraron desde el primer momento. Y nuestra influencia se ha dejado sentir durante décadas: aún hoy me vienen chavales diciendo que la mayor influencia en su vida han sido los álbumes de Led Zeppelin”.

Más de 300 millones de discos vendidos los certifican. El grupo con más discos de diamante de la historia después de los Beatles, aunque los Grammy nunca los reconocieron salvo a título “honorario” y póstumo… Y en esto llega el padre fundador del grupo y lanza la versión remasterizada de toda la discografía. Empezando por los tres primeros (‘Led Zeppelin I’, ‘II’ y ‘III’), que salen a la venta esta semana.

Se supone que Jimmy Page iba a estar mínimamente acompañado en el relanzamiento. El padre del grupo soñaba para el 2014 con un encuentro en los míticos Olympic Studios o incluso con una reunión por todo lo alto como aquella del 2007 en el O2 de Londres, con Jason Bonham emulando en la batería a su padre, y Robert Plant y John Paul Jones haciendo un último esfuerzo por ascender juntos con ‘Stairway to heaven’, ‘Whole lotta love’ o ‘Since I’ve been loving you’.

Pero la vieja química entre los Led Zeppelin se quedó por el camino. Lo notamos hace poco más de un año, cuando los tres confluyeron en el lanzamiento de ‘Celebration Day’, el documental que inmortalizó su última actuación. Como bolas de billar, eludiendo la carambola, los tres esquivaron las preguntas más que intentar responderlas.

“Ya no hay bandas como las de antes”, se limitó a mascullar entonces John Paul Jones, el bajista. “Hoy en día toda la atención se pone en el cantante, como si el grupo no existiera. En nuestros mejores tiempos no era así. Entonces se valoraba a los instrumentistas, formábamos un equipo y producíamos aquellos álbumes conceptuales”.

Robert Plant, irreconocible tras su matrimonio musical con Alison Krauss, de vuelta a sus raíces bluegrass y de gira permanente con los Sensational Space Shifters (¿por qué ese empeño de las viejas leyendas en seguir su andadura en bandas de nombres imposibles?), miró hacia otro lado cuando le cayó la pregunta del millón: “¿Volverán a tocar juntos?”.

Siempre al quite, Jimmy Page (que estuvo de gira en el 2013 con los Black Crowes) recordó cómo la auténtica barrera musical y psicológica que seguía separando al grupo era la muerte de John Bonham… “Pero su espíritu ha vuelto con nosotros en la piel de su hijo. Jason ha puesto al día nuestra música. Él ha sido capaz de imaginar cómo sonaríamos en estos momentos si siguiéramos juntos”.

Aquel encuentro fugaz fue de alguna manera el epitafio prematuro. Jimmy Page no ha vuelto a saber nada de John Paul Jones, que siempre fue a su bola. De Robert Plant consiguió al menos el permiso para meterse en el estudio durante meses, escuchar cientos de cintas, rescatar versiones inéditas de ‘Good Times Bad Times’ o ‘The immigrant song’ y gestar esta colección que aspira a ser el legado definitivo de los Led Zeppelin. “Hacía falta mucha paciencia para hacer un viaje musical tan gratificante como doloroso”, confiesa Jimmy. “Robert me dijo que confiaba plenamente en mí y sólo le molesté en momentos de duda, cuando tuve que elegir entre dos versiones. Acabé mandándole alguna cinta y me hizo alguna recomendación. Por John Paul no me preguntes, la verdad es que ha estado un poco al margen de todo esto“.

Page prefiere asumir su papel (“al fin y al cabo yo fui el fundador y el líder de la banda”) y no entrar en un pulso personal con sus dos compañeros, aunque admite que estaba esperando una señal definitiva de Robert Plant para volver a los escenarios con Led Zeppelin este mismo año: «Todo depende en última instancia de él. Creo que ha estado jugando durante un tiempo con la posibilidad, pero yo me he cansado de esperar. Sin Robert no hay reunión posible. Yo no puedo cantar”.

Robert Plant ha cumplido finalmente esta semana con un texto remitido a ‘The Guardian’ en el que recuerda cómo la crítica destrozó ‘Led Zeppelin III’ y cómo los fans supieron sin embargo apreciar lo que para él fue el salto definitivo de la banda: “Creo que supimos cómo combinar el mundo acústico y el mundo eléctrico, algo que no era nada fácil de hacer en directo (…). Y creo que para mí empezó a tener sentido lo que hacíamos. ‘Gallows Pole’ es un gran tema. Creo que aprendí a sincopar y que empecé a descorchar como cantante. Mi voz sonaba horrendamente sobrecocinada en todo lo que hicimos antes”.

Jimmy Page discrepa e invita a cualquiera a escuchar la versión cruda de ‘Whole lotta love’ para comprobar por qué eligió a Robert Plant cuando cayeron, uno tras otro, Steve Marriott, Steve Winwood y Terry Reid. Page venía de tocar con los Yardbirds y de labrarse la vitola de la gran promesa de la guitarra eléctrica británica, compañero de fatigas de Eric Clapton y Jeff Beck entre otros. A los 24 años, tenía una idea muy clara de lo que quería.

“Yo soñaba con un grupo experimental que se atreviera a derribar las barreras musicales y lo que era aceptado hasta ese momento. Me daba igual cómo llamaríamos al final a lo que hacíamos. El punto de partido era el blues y el rock, pero el punto de llegada estaba aún por imaginar. El bajo de John Paul Jones y la batería de John Bonham eran dos piezas vitales. Pero nos faltaba la voz, y el propio Bonzo [Bonham] fue quien sugirió que probáramos con Robert Plant”.

Jimmy Page, tan dado a las prácticas esotéricas, cree firmemente en la fuerza del destino: “No existe otra explicación posible. Creo que una fuerza misteriosa nos unió, y esa misma fuerza nos haría luego luchar contra todos los contratiempos: desde el accidente de coche de Robert a la muerte de John. Sin él era imposible continuar. Siempre nos habría faltado una pieza…”.

“Y con él no sé hasta dónde hubiésemos podido llegar”, matiza Page, que deshace en 20 minutos de charla su fama de cascarrabias. “Hubo un tiempo en que le daba muchas vueltas: ‘Y si John no hubiera muerto aquella noche…’. Ahora prefiero asimilarlo y quedarme con los buenos recuerdos. Ha habido muchos durante el proceso de reconstrucción de los tres primeros álbumes, y los que me quedan hasta completar los nueve discos de estudio”.

“Yo fui siempre el líder de la banda: eso que quede claro”, replica con inesperada autoridad Jimmy Page cuando se le pregunta sobre su relación con Robert Plant, comparada (pongamos) con la de Paul McCartney y John Lennon, o la de Mick Jagger y Keith Richards. “Creo que todos reconocían en mí ese papel, aunque ejercido de una manera distinta. Yo no iba de superestrella por la vida. Yo componía los temas y tenía una visión del grupo que todos compartíamos”.

“Robert me acabó relevando en las letras porque no me costó reconocer que se le daba mucho mejor que a mí», reconoce el humilde ex líder de Led Zeppelin. “La batería de John Bonham, con esa habilidad tan suya para dejarnos respirar, acabó convirtiéndose en la columna vertebral del grupo. Y John Paul Jones fue siempre mi bajista predilecto. ¿Qué más podíamos pedir? Mi misión consistía en templar los egos y dejar que la música hablara por sí misma”.

Mucho se ha contado de su particular simbiosis con Robert Plant. El propio Jimmy Page recuerda como una ‘groupie’ belga a la que conoció mientras repartía planfletos en Picadilly Circus le dijo directamente que pensaba que era gay, y que ‘Since I’ve been loving you’ era una íntima declaración de amor entre los dos músicos, lejos del mundanal ruido, en un caserón perdido en las montañas de Gales.

De Jimmy Page se cuenta también su predilección por los garitos de travestis, y su fijación con las fans menores de edad, con el caso notorio de Lori Maddox, que tenía 14 años cuando logró seducir al guitarrista de dos mástiles. Page, afable de principio a fin, tuerce el gesto e invita a que acabemos de una vez con los “mitos” que rodearon a la legendaria banda, incluidos los mensajes encriptados de ocultismo y magia negra: “¿Quién puede creerse a estas alturas que ‘Stairway to heaven’ es una invocación a Satán?”.

Page niega también las acusaciones de plagio de su tema estrella (vuelven a sonar por doquier los acordes de ‘Taurus’, del grupo Spirit). “Hicimos algo totalmente nuevo, pero fuimos un grupo con muchas influencias”, reconoce. “Nuestra música ha resistido el paso del tiempo por su autenticidad y su intensidad, pero es injusto que muchas grandes bandas de los años 70 hayan quedado olvidadas y no hayan tenido el reconocimiento que se merecen. Podría dar unas cuantas, aunque prefiero no hacerlo por miedo a dejarme alguna fuera”.

Asegura Jimmy Page que la música de Led Zeppelin habría llegado hasta nuestros días con su fuerza de vendaval si él mismo se hubiera quedado por el camino, aunque admite que su empeño por revivirla periódicamente y ofrecerla “en nuevas versiones y formatos” ha sido una manera de propagar la mecha de generación en generación.

Por eso le duele muy hondo que Robert Plant, su media naranja musical durante aquella época, no le arrope como debiera en esta empresa. El ex cantante de Led Zeppelin cerró las puertas a una nueva reunión en el 2014 alegando que no quiere acabar sonando “como una ‘jukebox'” y que prefiere en cualquier caso seguir experimentando sus nuevas ideas de gira con los Sensational Space Shifters.

Pero a Plant le gusta seguir jugando con la eterna posibilidad, para más inri de Jimmy Page y del mismísimo Don Henley de los Eagles, que ha tenido que encajar estos días la doble indirecta…

“Todo sucederá como tenga que suceder”, palabra de Plant. “Todas las puertas están abiertas. Y también las líneas telefónicas… Yo no oigo a nadie. Hablar es barato, pero pienso que todo tiene que ser nuevo. Siempre hay que tener algo que incorporar a la historia. ¿Sabes por qué los Eagles dijeron que se reunirían cuando el infierno se congelase, pero lo hicieron de todos modos, y siguen de gira? No es porque se les pagase una fortuna. No tiene que ver con el dinero. Es porque están aburridos. Yo no estoy aburrido“.


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