José de la Mar (1827 – 1829)

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El mariscal José de La Mar y Cortazar fue elegido Presidente Constitucional del Perú por el Segundo Congreso Constituyente, el que estuvo encabezado por el sacerdote Francisco Javier de Luna Pizarro y controlado por una mayoría de diputados liberales.

Durante su breve gobierno fue acosado por varios caudillos que conspiraban para dar golpe de estado. Entre ellos destacan Agustín Gamarra, Antonio Gutiérrez de la Fuente y Andrés de Santa Cruz. Finalmente, los dos primeros lo derrocaron en 1829.

Guerra con la Gran Colombia
En julio de 1828 Gran Colombia, gobernada por Simón Bolívar, le declaró la guerra al Perú. El Libertador estaba dolido porque los peruanos derogaron su Constitución Vitalicia y enfureció más cuando supo que el general cusqueño Agustín Gamarra había invadido Bolivia y expulsado a Sucre de este país. Este resentimiento se tradujo en reclamaciones territoriales cada vez más agresivas. Pretendía anexarse los territorios de Tumbes, Jaen y Maynas, del norte del Perú.

Declarada la guerra, la Marina de Guerra del Perú, al mando del almirante Martín Guisse, enrumbó a Guayaquil, y después de los combates de Malpelo (31-8-1828) y Las Cruces (22 y 23-11-1828) logró tomar esa ciudad (24-11-1828). En el desembarco murió Guisse, que fue reemplazado por José Boterín.

Suerte distinta le tocó a nuestro ejército. Encabezado por el mismo José de La Mar, cruzó la frontera rumbo a Cuenca, en la actual Ecuador. Lamentablemente nuestras tropas tuvieron resultados adversos en la Sorpresa de Saraguro (12-2-1827) y en la Batalla de Portete de Tarqui (27-2-1829). Esto obligó a La Mar a firmar el Convenio de Girón que lo obligaba a retroceder hasta Piura. Al llegar a esta ciudad fue capturado por el general Agustín Gamarra, quien ordenó expulsarlo a Costa Rica.

Otros hechos importantes

– Rebelión de los iquichanos: Miles de indígenas de Iquicha (Huanta, Ayacucho) se sublevaron contra la República, liderados por José Navala Huachaca, un mestizo que había militado en las tropas realistas. Protestaban contra la expansión de los criollos en sus tierras y el cobro de las contribuciones. Proclamaron su lealtad al rey de España, de quien esperaban pronto apoyo. Sin embargo, poco después de haber tomado Huanta (noviembre de 1827), fueron derrotados en Uchuraccay por el general Francisco Vidal (25-3-1828).

– Constitución de 1828: Es la tercera Carta Magna peruana. Tuvo carácter liberal, restringiendo la autoridad del presidente y reforzando la del parlamento. Implantó un Congreso Bicameral, siguiendo el modelo del poder legislativo estadounidense.

Derrocamiento

La Mar estaba dispuesto a continuar la guerra, pero fue entonces cuando un grupo de oficiales peruanos lo apresaron en Piura, en la noche del 7 de junio de 1829. Dichos militares portaban una carta de Gamarra para La Mar, donde aquel le pedía su renuncia como consecuencia de la derrota frente a Sucre. La Mar se negó a hacerlo, y de inmediato lo trasladaron al puerto de Paita, donde en la madrugada del día 9 lo embarcaron junto con el coronel Pedro Pablo Bermúdez y seis esclavos negros, en una miserable goleta llamada “Las Mercedes”, con destino a Costa Rica. Las razones que arguyó Gamarra para dar el golpe de estado fueron: el hecho de ser La Mar un “extranjero” en el Perú (lo cual era falso, pues La Mar era peruano tanto por voluntad propia como de acuerdo a ley), y que su elección por el Congreso había nacido de un arreglo tramado por Luna Pizarro (lo cual es discutible).

Gamarra planeó el golpe con el apoyo del general Antonio Gutiérrez de la Fuente, quien en Lima se encargó de derrocar al encargado del mando, Manuel Salazar y Baquíjano. Le apoyaba además el presidente de Bolivia, Andrés de Santa Cruz. Estos tres personajes —Gamarra, La Fuente y Santa Cruz— formaron una especie de triunvirato, cuyas maquinaciones posibilitaron la caída de La Mar.

Gamarra, ya asentado en el poder, arregló un armisticio con la Gran Colombia y finalmente firmó el Tratado de Paz con dicho país.

Destierro y muerte

La nave llevando al mandatario derrocado arribó a Puntarenas el día 23 de junio de 1829. De inmediato La Mar pasó a San José de Costa Rica donde fue recibido con honores y desde donde dirigió un oficio al Congreso del Perú, exponiéndole los atropellos y vejámenes a los que había sido víctima por obra de los golpistas. Luego se trasladó a Cartago donde fijo su residencia. Viudo y sin hijos, con la salud precaria y sin tener a ningún familiar cerca, el abatimiento le fue minando más que la edad. Envió poder para casarse con su sobrina carnal doña Ángela Elizalde, quien viajó en vano a reencontrarse con La Mar. El ilustre militar peruano expiró el 11 de octubre de 1830 en la ciudad de Cartago, a los 54 años de edad, sumido en la más negra melancolía. Año fatídico para los prohombres de la independencia, pues poco antes había sido asesinado Sucre y poco después moría Bolívar.

En 1834 el presidente peruano Luis de Orbegoso inició los trámites para repatriar los restos de La Mar, lo que entonces no llegó a realizarse. En 1843 los restos fueron entregados a un marino alemán, Eduardo Wallerstein, quien los reclamó en nombre de la señora Francisca Otoya, de Piura. Dicha dama conservó los restos durante tres años para finalmente entregarlos al gobierno peruano, restos que, extrañamente, también eran reclamados por el gobierno ecuatoriano. El gobierno de Ramón Castilla organizó solemnes pompas fúnebres y depositó el ataúd en el Cementerio General de Lima, donde se hizo un mausoleo (1847). En su honor el Aeropuerto Mariscal Lamar de la ciudad de Cuenca, su ciudad natal, lleva su nombre.


Fuente: Artículos de internet y Wikipedia

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