CARMEN GALLEGOS PÉREZ

A diferencia de Miraflores, en Barranco hay poco espacios donde los vecinos puedan darse una vuelta por los acantilados y disfrutar de un paseo frente al mar: nuevos edificios han reemplazado los malecones.

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Después de la construcción de los edificios Bresciani y Aquamarina, los proyectos inmobiliarios enclavados en el borde de los acantilados de la Costa Verde no se detienen. Se trata de los proyectos Infinity y La Quebrada de Barranco, por los que se viene perforando el talud de los acantilados para construir 11 pisos en cada uno. Estos serán en el futuro departamentos de lujo que contarán con la codiciada vista al mar, un interés reciente que contrasta con las viejas casonas de Barranco que antiguamente le daban la espalda al océano Pacífico.

¿Cómo lo hacen? Ambas obras fueron autorizadas durante la gestión del anterior alcalde Antonio Mezarina, pese a que los acantilados están protegidos por la Autoridad del Proyecto Costa Verde (APCV) como zona paisajística y por el Ministerio de Cultura (antes INC) como patrimonio cultural. A pesar de no contar con el visto bueno de ambas instituciones, obtuvieron licencia de obra debido al silencio administrativo positivo.

Para la gerente municipal de Barranco, Pamela Cutipa, es sospechoso que la gestión anterior haya olvidado los expedientes de proyectos millonarios. “Tengo mi expediente, lo guardo bajo la manga, sale aprobado y listo. Haz lo que quieras”, explica.

Por todas las irregularidades detectadas se declararon nulas las resoluciones que permiten la ejecución de ambas obras. No obstante, Pilar Díaz Ufano (representante legal de Infinity) y RP SAC (promotora de La Quebrada de Barranco) tomaron medidas legales y actualmente cuentan con acciones de amparo del Primer y Tercer Juzgados Constitucionales respectivamente que les permiten continuar con sus edificaciones.

PROBLEMAS ESTRUCTURALES
La naturaleza parece estar pasando la factura a proyectos como La Quebrada de Barranco, que han cortado el acantilado a la altura de la playa Los Yuyos. En noviembre del 2011 los vecinos de un pequeño edificio de 5 pisos situado detrás de la obra de la inmobiliaria RP SAC sintieron fuertes remezones. Manuel Saavedra, residente del edificio situado en 28 de Julio 438, denunció rajaduras en su departamento.

“Tenemos fisuras en todo el edificio. Están haciendo lo que les da la gana. Es una construcción que ese viene levantando con una acción de amparo. Tienen una licencia de construcción nula”, se quejó. Consultado al respecto, Javier Allpas, subgerente de Obras y Control Urbano de la Municipalidad de Barranco, señaló que los suelos alrededor de la obra de RP SAC están cediendo.

“La construcción del edificio La Quebrada ocasionó que una parte del acantilado se desmoronara”, explicó. No obstante, Allpas precisó que aunque la base del edificio de Saavedra estuviera cediendo no se ha comprobado que sea por culpa del nuevo proyecto.

“Lo que sí se ha decidido es paralizar esa obra. Incluso estamos pensando mandarle una carta al juez para indicarle las consecuencias que han traído su acción de amparo”, refirió. Los problemas de suelo fueron comprobados en una inspección del Concejo de Barranco, la Municipalidad de Lima, Defensa Civil y la Fiscalía el 28 de noviembre del 2011.

El Comercio tuvo acceso al acta de la Segunda Fiscalía Provincial de Prevención del Delito que programó la suspensión preventiva ante “el debilitamiento del talud (…) lo que podría generar derrumbe y colapso en el acantilado de la Costa Verde”. Además la Autoridad del Proyecto Costa Verde ha solicitado a la constructora que efectúe de inmediato trabajos de reforzamiento del acantilado, para preservar la seguridad de los vecinos y transeúntes de la Costa Verde.

No es la única alerta. El 7 de noviembre del 2011 la Subgerencia de Defensa Civil de la Municipalidad de Lima remitió al Concejo de Barranco un informe en el que evaluó las condiciones del acantilado “por encontrarse en riesgo inminente de deslizamientos por la sobrecarga de edificaciones construidos en Av. Saenz Peña 308 (Infinity), Callao Batalla de Junín y calle malecón Castilla 100 (RP SAC.).

Continuarán construcción
El estudio concluyó que el peligro de caída de rocas era muy alto, y que el peligro de derrumbes era alto.

Este diario consultó a Gustavo Rizo Patrón, representante de RP SAC sobre la obra: “Yo interpuse una acción de amparo para defender mis derechos. Nosotros ya hemos pasado INC y Costa Verde. Se construye porque hay una medida cautelar que dice que por la seguridad de los vecinos –porque había un hueco–, se construya”.

Respecto al debilitamiento del suelo, sostuvo: “Nosotros buscamos al Concejo de Barranco por un desprendimiento. Hay una estructura muy antigua (El Mirador) y nosotros realizamos [el reforzamiento]. El municipio no hace nada pues […] no tiene ni de cómo pagar a sus empleados. No hay suspensión. Yo tengo una medida cautelar que me dice que construya”.


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